[Aventura T5 - Presente Absoluto] - En busca de la leyenda
#26
El calor inhumano al que estaban siendo sometidos empezaba a hacer mella en el panda. Su boca estaba completamente seca, deseosa del menor de los tragos de agua que le ayudase a paliar el tremendo calor que estaba asolando su cuerpo. El esfuerzo que estaban realizando los sistemas anatómicos del panda para tratar de mantener una temperatura corporal estable estaban impidiendo que el mismo pudiera respirar correctamente. Sudaba a mares, un sudor que de nada servía, porque se evaporaba casi al instante de salir por sus poros, y su respiración se aceleraba cada vez más, creando una mayor necesidad de oxígeno que su cuerpo no podía suplir. No se vio en condiciones de reprocharle a Sohem el hecho de que hubiese agarrado por la boca a Zorak. Estuvo a punto de dar un paso al frente e intervenir en el agarre que estaba ejerciendo el enmascarado sobre su camarada cuando el primero abrió las puertas del infierno.

Repentinamente, el mundo se convirtió en un horno industrial. Lo que el panda percibió como una única ola de calor potentísima agredió su cuerpo con una brutalidad que jamás hubiera creído que pudiera llegar a sentir. Su siempre fiel camisa verde de manga corta que tanto frescor le daba en las noches de verano había estallado en llamas repentinamente, consumiéndose como un pañuelo de papel en una hoguera de San Juan. Un dolor inenarrable surcó todo el cuerpo del panda. Su pelaje se chamuscó en un buen porcentaje del torso, que se trataba del área más cercana a la repentina ola de calor sin contar las piernas del panda, cuyos vaqueros ligeramente chamuscados no dejaban ver las quemaduras que bajo ellos se pudieran haber producido. Pequeñas emanaciones de sangre surgieron por diversas partes del cuerpo del panda, incluyendo entre ellas la comisura de sus labios. Su boca, ya seca de antes, no había podido soportar el repentino incremento de temperatura y se le habían abierto numerosas heridas en las encías debido a la brusquedad de la agresión. La asfixia que el mink venía sufriendo ahogó el grito de su dolor. La presión ejercida por la voluntad del panda se desvaneció al instante, ya que había perdido por completo la concentración en el haki del emperador del que tan poco sabía. Ni que decir tiene que su percepción extrasensorial del área también había sufrido un apagón repentino. Aquel único ataque (desde la percepción del panda), le había dado a entender perfectamente cuál era la situación que iban a vivir en los próximos minutos. Les esperaba un futuro tan aciago que ni siquiera el renovado optimismo del panda tras sus logros con el haki en Skypiea y sus agradables vivencias con sus nuevos amigos podrían combatir.

Su cuerpo se balanceó ligeramente, tratando de recobrar el equilibrio, dando un paso hacia atrás mientras la borrosa visión de Zorak siendo catapultado en dirección a Kisuke y lo que parecía ser un híbrido entre humano y animal sólo propio de los usuarios de fruta del diablo de tipo zoan, aunque el panda no logró reconocer de qué tipo. El dolor que sentía el panda, si bien continuaba palpitando fuertemente por todo su cuerpo, había descendido lo suficiente como para dejar de nublar su pensamiento al tiempo que Sohem le lanzaba su última pregunta con un tono que le hacía hervir la sangre. Era una pregunta legítima, sin embargo. ¿Qué iba a hacer? No era la primera vez que veía al enmascarado en acción y el peliblanco hombre lobo que lo acompañaba demostraba tener un nivel similar de poder, al menos en términos defensivos. Sabía de sobra que estaba a kilómetros de poder plantarle cara en un uno contra uno. Todo parecía perdido en aquel momento, pero una luz blanquecina comenzaba a colarse por entre las chamuscadas ramas del bosque de Utsukushi.


Don Bambú miró al cielo ahora visible desde aquella zona en el interior del bosque. Allí, espléndida, una luna llena de blanco impoluto le devolvía la mirada. En sus ojos, sin embargo, sólo se reflejaba un rojo carmín como el de la sangre. El cuerpo del panda comenzó a mutar rápidamente. Su altura se duplicó repentinamente, alcanzando el panda casi los ocho metros de altura de forma casi instantánea. Su pelaje chamuscado volvió a crecer pero en lugar de ser bicolor como habitualmente era, se convirtió en un manto puramente blanco que escondía las terribles quemaduras que su piel había sufrido tras el Heat Beat. La musculatura de Don Bambú se expandió como si hubiera tomado el hábito de inyectarse esteroides como un energúmeno. —Sulong... —La voz del panda se había convertido en un rugido gutural, aunque la falta de oxígeno la había hecho sólo audible para Sohem y cualquiera que tuviera un oído excepcional. La enormidad que era ahora el mink había comenzado a emitir luz propia. Una luz eléctrica. —Si no les dejas en paz... —Hizo acopio de toda su fuerza pulmonar. Tenía que dejar el mensaje bien claro. —¡TE MATARÉ! —La enorme zarpa derecha del panda comenzó a emitir una descarga eléctrica tan potente que ésta quedó envuelta en una suerte de bola luminosa de luz. —¡Maximum Luna! —Con una velocidad sobrehumana, el mink catapultó su puño derecho hacia el costado izquierdo del enmascarado. El suelo temblaba a cada movimiento de la bestia. No por su fruta, sino por la potencia que acarreaban todos sus movimientos. Tras aquel ataque se alejó cuatro metros más de Sohem. No era la primera vez que le veía pelear. Sabía que manejaba aquel trozo de hierro con una habilidad impresionante, pero tendría ventaja si aprovechaba el alcance que le daba su nueva forma gigantesca. Sólo esperaba poder encontrar una apertura para escapar cuanto antes. El sulong suponía una carga demasiado grande como para mantenerlo mucho tiempo.

Toda la info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5594 - 2233 = 3361
Energia: 3614 - 819 = 2795
Espiritu: 919 + 22 = 941


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RE: [Aventura T5 - Presente Absoluto] - En busca de la leyenda - por Max D. Bambú - 08-10-2024, 12:53 AM

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