09-10-2024, 01:43 PM
Kevin había entrado en la habitación seguido de un olor que alimentaba, Gideon sabía que debían ser los famosos kebabs del Frosa, tenía muchas ganas de probarlo y además su estómago ya estaba dándole señales de hambre.
—Te he dicho que te haría ilusión, ¿cómo van a ser facturas, illo? Chosososo, ay que ver cómo eres… —Kevin había dejado la comida en la mesa y el skypiean no podía dejar de mirarlo.
Una vez su compañero se dio cuenta de que era una carta de Ryze celebró con alegría la noticia y se dispuso a leer. El chico abrió los ojos de par en par y se sonrojó, a Gideon le parecía adorable lo expresivo que podía llegar a ser. Estaba verdaderamente contento, tenía un corazón enorme.
— Sí, es genial que se haya descubierto, siempre nos tendrá a nosotros —sonrió Gideon, mientras Kevin se hacía con la carta, y él cogió el kebab, no podía más el olor era increíble y su tripa rugía. Le dio un bocado y sintió cómo los sabores explotaban en su paladar, aquello era una maravilla. No había probado cosa igual.
— Hmm… —Gideon había escuchado las palabras de Kevin, pero necesitaba comentarle lo bueno que estaba— Lo siento Kevin, no he podido resistirme, esto está que te cagas, illo.
Abrió el pequeño paquetito donde venían las patatas y le dio una a Omi, el cuál había saltado a su hombro al olerlas. Comió una y otro bocado del kebab. Si tuvieran que quedarse en Arabasta tampoco iba a ser una tortura con aquellos manjares…
— Claro, claro, la carta, tenemos que responderle, perdón —Gideon se limpió la boca con el dorso de la mano y cerró el kebab—. Le respondemos y ya comemos, soy un desastre Kevin perdona, chosososo.
El skypiean era muchas cosas, pero lo que más, un disfrutón de la comida. Le encantaba probar cosas nuevas y por eso, y obviamente más cosas, echaba de menos tener a Suna con ellos. Ahora tenían que ir probando en puestos de comida ambulantes, la posada o restaurantes que fueran encontrando. Sin duda tenía sentido que la gente saliera con aquellas caras del Frosa… qué manjar. Dejó su kebab al lado del de Kevin, sólo había comido un par de bocados, así que podrían comer juntos sin problemas. Se dirigió a su mesita de noche y le acercó papel y boli a Kevin. Normalmente lo usaba para sus guiones, pero esta era una ocasión especial. Tenía ganas de preguntarle a Ryze cómo había sido todo, qué le había hecho pensar en el género y qué había notado. Gideon nunca había tenido realmente un momento en el que darle vueltas, él sólo sabía que no siempre se sentía igual, que no siempre se identificaba con lo mismo y que había días que necesitaba una expresión más masculina o femenina, o simplemente una expresión que representara su alma. Utilizaba ese binarismo por facilitar las cosas a todos, pero primero a él mismo. Sin embargo, se consideraba un alma libre, un alma entre dos mundos que podían casar perfectamente y a la vez diferenciarse. Un alma que le hacía ver el mundo de una manera totalmente diferente y que, a veces podía ser difícil de llevar consigo, pero otras sentía que era lo mejor de sí mismo. Momorio sonaba como un sitio donde encajaría…
—Te he dicho que te haría ilusión, ¿cómo van a ser facturas, illo? Chosososo, ay que ver cómo eres… —Kevin había dejado la comida en la mesa y el skypiean no podía dejar de mirarlo.
Una vez su compañero se dio cuenta de que era una carta de Ryze celebró con alegría la noticia y se dispuso a leer. El chico abrió los ojos de par en par y se sonrojó, a Gideon le parecía adorable lo expresivo que podía llegar a ser. Estaba verdaderamente contento, tenía un corazón enorme.
— Sí, es genial que se haya descubierto, siempre nos tendrá a nosotros —sonrió Gideon, mientras Kevin se hacía con la carta, y él cogió el kebab, no podía más el olor era increíble y su tripa rugía. Le dio un bocado y sintió cómo los sabores explotaban en su paladar, aquello era una maravilla. No había probado cosa igual.
— Hmm… —Gideon había escuchado las palabras de Kevin, pero necesitaba comentarle lo bueno que estaba— Lo siento Kevin, no he podido resistirme, esto está que te cagas, illo.
Abrió el pequeño paquetito donde venían las patatas y le dio una a Omi, el cuál había saltado a su hombro al olerlas. Comió una y otro bocado del kebab. Si tuvieran que quedarse en Arabasta tampoco iba a ser una tortura con aquellos manjares…
— Claro, claro, la carta, tenemos que responderle, perdón —Gideon se limpió la boca con el dorso de la mano y cerró el kebab—. Le respondemos y ya comemos, soy un desastre Kevin perdona, chosososo.
El skypiean era muchas cosas, pero lo que más, un disfrutón de la comida. Le encantaba probar cosas nuevas y por eso, y obviamente más cosas, echaba de menos tener a Suna con ellos. Ahora tenían que ir probando en puestos de comida ambulantes, la posada o restaurantes que fueran encontrando. Sin duda tenía sentido que la gente saliera con aquellas caras del Frosa… qué manjar. Dejó su kebab al lado del de Kevin, sólo había comido un par de bocados, así que podrían comer juntos sin problemas. Se dirigió a su mesita de noche y le acercó papel y boli a Kevin. Normalmente lo usaba para sus guiones, pero esta era una ocasión especial. Tenía ganas de preguntarle a Ryze cómo había sido todo, qué le había hecho pensar en el género y qué había notado. Gideon nunca había tenido realmente un momento en el que darle vueltas, él sólo sabía que no siempre se sentía igual, que no siempre se identificaba con lo mismo y que había días que necesitaba una expresión más masculina o femenina, o simplemente una expresión que representara su alma. Utilizaba ese binarismo por facilitar las cosas a todos, pero primero a él mismo. Sin embargo, se consideraba un alma libre, un alma entre dos mundos que podían casar perfectamente y a la vez diferenciarse. Un alma que le hacía ver el mundo de una manera totalmente diferente y que, a veces podía ser difícil de llevar consigo, pero otras sentía que era lo mejor de sí mismo. Momorio sonaba como un sitio donde encajaría…
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