09-10-2024, 04:40 PM
La respuesta del espadachín albino fue muy rápida, más de lo que nadie había sido nunca al enfrentarlo, y, para más inri, respondió con un golpe de su katana tan poderoso, que le provocó un dolor agudo en los brazos, al chocar ambas katanas, y que su espalda, debido a la quemadura provocada por el tipo enmascarado, aullase de dolor, haciendo que el pobre Kisuke hiciese una mueca ante aquella sensación lacerante en su espalda, y frunciese el ceño aún más.
"Mierda, estoy hecho una braga y aún apenas empezamos el combate."
La vena de su sien palpitaba por el esfuerzo mientras ambos espadachines forcejeaban, y a Kisuke le costaba respirar, quizá debido al poder del tipo del kanabo. Encenderse un cigarrillo quizá no había sido la mejor idea dadas las condiciones, desde luego. Bañados por la luz de la luna llena que había invadido aquella zona tras ser calcinada la vegetación por el monstruo enmascarado, ambos espadachines bloqueaban de manera mutua sus armas en un forcejeo que los dejaba a menos de un metro el uno del otro, y vio por el rabillo del ojo que Don Bambú se había hecho enorme y refulgía en electricidad. Fue entonces cuando el cazarrecompensas albino hizo un comentario referente a decir su técnica.
-Discúlpame, soy un romántico... kuhahaha.
Dijo esto con una sonrisa sarcástica. Le importaba una mierda lo que opinase aquel tipo sobre él, pero estaba claro que era muy poderoso. Un ataque como ese no sería capaz de hacerle nada; tendría que subir el nivel de sus ataques si quería aspirar a herirlo. En ese instante, el albino comentó algo de que no iba a tardar mucho el otro tipo y que si podían aligerar, a lo que Kisuke respondió haciendo aún más pronunciada su sonrisa:
-Te apuesto cinco mil berries a que tarda más de diez minutos. No subestiméis la fuerza de la naturaleza de un mink.
Con esto en mente, agarró también con la mano izquierda la empuñadura de Yamigiri y dio un pequeño salto atrás, de un par de metros, buscando desequilibrar al cazarrecompensas, tras lo cual, envainó y lanzó una nueva estocada.
-Ittoryu: Sesupurukatto.
Tensó su musculatura para desenvainar rápidamente y asestar un tajo horizontal desde la izquierda de Kisuke hacia su derecha, buscando maximizar el daño y esperando esta vez conseguir herir al hábil y poderoso espadachín albino. Don Bambú estaba con las manos llenas con el tipo enmascarado, y Zorak seguía en el suelo sin poder moverse, por lo que seguían en una situación muy delicada.
"Mierda, estoy hecho una braga y aún apenas empezamos el combate."
La vena de su sien palpitaba por el esfuerzo mientras ambos espadachines forcejeaban, y a Kisuke le costaba respirar, quizá debido al poder del tipo del kanabo. Encenderse un cigarrillo quizá no había sido la mejor idea dadas las condiciones, desde luego. Bañados por la luz de la luna llena que había invadido aquella zona tras ser calcinada la vegetación por el monstruo enmascarado, ambos espadachines bloqueaban de manera mutua sus armas en un forcejeo que los dejaba a menos de un metro el uno del otro, y vio por el rabillo del ojo que Don Bambú se había hecho enorme y refulgía en electricidad. Fue entonces cuando el cazarrecompensas albino hizo un comentario referente a decir su técnica.
-Discúlpame, soy un romántico... kuhahaha.
Dijo esto con una sonrisa sarcástica. Le importaba una mierda lo que opinase aquel tipo sobre él, pero estaba claro que era muy poderoso. Un ataque como ese no sería capaz de hacerle nada; tendría que subir el nivel de sus ataques si quería aspirar a herirlo. En ese instante, el albino comentó algo de que no iba a tardar mucho el otro tipo y que si podían aligerar, a lo que Kisuke respondió haciendo aún más pronunciada su sonrisa:
-Te apuesto cinco mil berries a que tarda más de diez minutos. No subestiméis la fuerza de la naturaleza de un mink.
Con esto en mente, agarró también con la mano izquierda la empuñadura de Yamigiri y dio un pequeño salto atrás, de un par de metros, buscando desequilibrar al cazarrecompensas, tras lo cual, envainó y lanzó una nueva estocada.
-Ittoryu: Sesupurukatto.
Tensó su musculatura para desenvainar rápidamente y asestar un tajo horizontal desde la izquierda de Kisuke hacia su derecha, buscando maximizar el daño y esperando esta vez conseguir herir al hábil y poderoso espadachín albino. Don Bambú estaba con las manos llenas con el tipo enmascarado, y Zorak seguía en el suelo sin poder moverse, por lo que seguían en una situación muy delicada.
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karma
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inventario
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