09-10-2024, 11:53 PM
El mink había resistido mi Marlin Lance como un campeón. Me alegró saber que contaba con semejante guerrero como aliado en un entorno real, porque incluso sin imbuirle mi poder, mi Marlin Lance era de las técnicas más fuertes en mi haber. Mis neuvos compañeros eran fuertes, y Ben no se quedaba atrás. Tan solo esperaba estar a la altura de estos monstruos yo también, porque si algo no me permito es quedarme atrás. Necesito ser alguien confiable para mis compañeros, así como ellos para mi. Ben, al menos, se había ganado mi confianza.
Le vi alzarse después de mi ataque de entre un montón de troncos y rocas. Listo para recibir la respuesta del mink, me cuadré en posición defensiva, pero mi sorpresa no alcanza a expresarse siquiera, cuando comienzo a ver el pelaje blanco del oso comenzar a erizarse, mientras un oleada de rayos recorre su cuerpo y empieza a tensar sus músculos. Ahí estaba de nuevo el poder ese. debía ser algo de los minks, porque sus habilidades de usuario eran muy diferentes. Ya había visto esos extraños rayos y había sido víctima de ellos también. Aquello era distinto.
De pronto y como por arte de magia, el mink desapareció de mi vista y solo alcancé a ver un rayo blanco encandilar mi campo visual. Pensé por un instante en reaccionar y usar alguna técnica, pero no había manera humana de responder a aquello. Me encontré a merced del oso polar. Un resplandor blanco inundó mi vista y solo alcancé a ver su cara cerca de mi, y sus colmillos esbozando esa sonrisa. Esa maldita sonrisa. Un potente corrientazo atravesó mi cráneo y justo cuando me sentí a punto de colapsar... Todo se detuvo. De alguna manera el infeliz había usado no solo su poder eléctrico, sino también sus malditos rayos.
Allí estaba yo, completamente inmovil, viendo a Ben moverse como si de un programa de TV acelerado se tratara. - Estoy cansado. Vamos a dejarlo por aquí, está vez. Me rindo. Fueron las palabras que dijo muy rápido el médico de los Mushoku - ¿Se rinde? Eso significa que está tomando esta medida como vía de escape. No lo culpo, la verdad es muy astuto de su parte, pues de no haberme congelado, mi siguiente ataque vendría con todo contra el mink, teremoto incluído. Como una película cómica le vi recoger su gabardina, que tan curioso le quedaba y caminar con paso rápido hacia el linde del bosque. Allí por un momento se pausó, para luego continuar su camino.
Ya le alcanzaría... En en camino y en todo. No tengo dudas que este combate me dejó mucho en qué pensar, y me aseguraré de que la próxima vez que crucemos nuestros puños, el oso no la tenga tan fácil. Por ahora había obtenido la victoria, pero en cierto modo, se sentía un tanto agridulce.
Le vi alzarse después de mi ataque de entre un montón de troncos y rocas. Listo para recibir la respuesta del mink, me cuadré en posición defensiva, pero mi sorpresa no alcanza a expresarse siquiera, cuando comienzo a ver el pelaje blanco del oso comenzar a erizarse, mientras un oleada de rayos recorre su cuerpo y empieza a tensar sus músculos. Ahí estaba de nuevo el poder ese. debía ser algo de los minks, porque sus habilidades de usuario eran muy diferentes. Ya había visto esos extraños rayos y había sido víctima de ellos también. Aquello era distinto.
De pronto y como por arte de magia, el mink desapareció de mi vista y solo alcancé a ver un rayo blanco encandilar mi campo visual. Pensé por un instante en reaccionar y usar alguna técnica, pero no había manera humana de responder a aquello. Me encontré a merced del oso polar. Un resplandor blanco inundó mi vista y solo alcancé a ver su cara cerca de mi, y sus colmillos esbozando esa sonrisa. Esa maldita sonrisa. Un potente corrientazo atravesó mi cráneo y justo cuando me sentí a punto de colapsar... Todo se detuvo. De alguna manera el infeliz había usado no solo su poder eléctrico, sino también sus malditos rayos.
Allí estaba yo, completamente inmovil, viendo a Ben moverse como si de un programa de TV acelerado se tratara. - Estoy cansado. Vamos a dejarlo por aquí, está vez. Me rindo. Fueron las palabras que dijo muy rápido el médico de los Mushoku - ¿Se rinde? Eso significa que está tomando esta medida como vía de escape. No lo culpo, la verdad es muy astuto de su parte, pues de no haberme congelado, mi siguiente ataque vendría con todo contra el mink, teremoto incluído. Como una película cómica le vi recoger su gabardina, que tan curioso le quedaba y caminar con paso rápido hacia el linde del bosque. Allí por un momento se pausó, para luego continuar su camino.
Ya le alcanzaría... En en camino y en todo. No tengo dudas que este combate me dejó mucho en qué pensar, y me aseguraré de que la próxima vez que crucemos nuestros puños, el oso no la tenga tan fácil. Por ahora había obtenido la victoria, pero en cierto modo, se sentía un tanto agridulce.
Resumen
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Bélico
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Stats y Regeneración
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