[Aventura T5 - Presente Absoluto] - En busca de la leyenda
#33
Sin quitarle ojo de encima al úrsido gigantesco frente a mi, ignoraba por completo qué era lo que estaba haciendo Viktor a mis espaldas con sus amigos, pero había decidido que eso no era problema mío.  Ahora que nos adentrábamos en los compases finales del Paraíso, tenía que demostrarme su capacidad y que no sólo era mi mano derecha porque el resto del grupo no valía ni para limpiar bien a Lustig. Si quería ser de verdad mi mano derecha, tenía que ser temible, y su poder tenía que ser suficiente como para acabar con esos dos medias hostias sin necesidad de ir al cien por cien, porque no lo merecían.
En cambio el panda... con ese si que tenía que tener cuidado. El golpe no había sido demoledor, pero si lo bastante fuerte como para saber que tres o cuatro más de esos iban a suponerme un problema. Chasqueé la lengua. Esperaba que no tuviera mucho más repertorio preparado para usar contra mi, pues con esa endiablada velocidad iba a ser imposible para mi hacer nada más que resistir y emitir calor constantemente. Y había mejorado mi resistencia física y mi aguante para ello, no cansarme tan rápido, no consumir mis llamas tan intensamente... pero aun no sabía la verdadera capacidad de mis propias facultades. Era un buen momento para ponerlas a prueba, pero si por algún motivo bajaba la guardia como con Triana Tempesta... si el panda conseguía dejarme en un estado tan vulnerable, Viktor tendría que enfrentarse a estos tres enemigos mientras cuidaba de mi, y dudaba que pudiera conseguirlo. Además, me negaba a que tuviera que repetirse lo de la costa de Skypiea. Nunca más nadie de Magna me vería de rodillas tras vencer a un enemigo. No me verían perder, y sabrían el terror que infundo y sustentarían en él el respeto que me merezco y la lealtad que espero de ellos.

En ese instante, el suelo bajo las grandes zarpas traseras del panda se hundió. La distancia de seis metros que nos separaba y la luz de las brasas y el fuego de la vegetación quemándose por mis envites caloríficos eran suficiente para verlo con claridad: el suelo hondeaba. No necesité mucho más para dictaminar que ya había visto suficiente, y que sumado a su transformación monstruosa, el Mink ya había revelado suficientes trucos como para dejar de estar a la defensiva y esperando la recepción de su siguiente ataque, así que comencé a caminar en su dirección mientras pronunciaba dos escuetas palabras
— Hot Spot —
Entonces, de nuevo, de mi emanó una oleada más de calor, idéntica a las dos anteriores que habían danzado al unísono, y al mismo tiempo hacía que el calor que conducía mi mano hacia el kanabo, prendiese este en llamas mientras lo descolgaba de mi espalda. La ola de calor impactó en cuarenta metros a la redonda, partiendo desde donde yo estaba, terminando por sacudir la vegetación que se resistía a ser quemada y empezando a propiciar un moderado incendio por el bosque, acompañado de las llamas que brotaban con furia del metal incandescente de mi Ein Hauch, mientras recorría los apenas seis o siete pasos que me separaban del Mink, que debía permanecer en estado de shock por el nuevo impacto de mi calor.

Sonreía mostrando los dientes tras el anonimato de mi casco y mis ojos centelleaban ante la visión de aquel gigantesco oso níveo y eléctrico de ocho metros rendido ante mi. Pero en Skypiea había aprendido a no recrearme en los compases finales y sabía que debía poner fin a esto aprovechando las oportunidades disponibles, así que mientras me desplazaba hacia él y el calor hacía su efecto, iba tensando todos los músculos de mis brazos, hombros y espalda, para cuando estuve finalmente frente a él, sujetar a Ein Hauch con ambas manos y alzarlo sobre mi cabeza, ejecutando un golpe descendente hacia la masa central de su tren superior, el plexo solar, con toda la potencia que podía ejercer buscando ejecutar en el acto a aquel imbécil.

— ¡ ¡ ¡ HELL'S BELLS ! ! ! —

El sonido del tañido de una campana siguió el eco de mis palabras retumbando por todo el bosque, y el impacto de mi arma envuelta en llamas contra el pecho de aquel oso humanoide dictaminaba el final de nuestro encuentro, a excepción de haber alguna sorpresa esperándome. La velocidad a la que había movido el kanabo era por mucho, muy superior a la que había mostrado el mink antes. Tanta que ni yo mismo era capaz de ver el movimiento de mis manos cuando se ejercía e imposibilitaba una reacción por parte de la víctima que en este caso, habría probado aquí una antesala del infierno al que iba a enviarle.
Chasqueé la lengua de nuevo tras el impacto.





Bélico

Akuma no mi

Gastos

Daños

Inventario
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7515 + 0 = 7515
Energia: 3871 - 1461 = 2410
Espiritu: 415 - 235 = 180


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RE: [Aventura T5 - Presente Absoluto] - En busca de la leyenda - por Sohem - 11-10-2024, 02:13 PM

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