16-10-2024, 01:32 PM
Afortunadamente, Gideon hizo caso a la oferta de Kevin y comenzó a comer mientras él se dedicaría a escribir la respuesta a Ryze pues, practicamente, el oficinista sabía con certeza que es lo que Gideon querría decirle al tontatta. El silencio, salvo los pequeños gruñidos de Omi y el sonido del boli deslizándose por la hoja de papel inundó la habitación, haciendo que el pluriempleado saboreara una buena dosis de concentración y, a pesar de que las palabras no le salían con dificultad, si que sintió que, cuando finalizó de redactar la carta, quizás se había demorado en demasía, yendo instantáneamente a disculparse frente al skypiean - quien se encontraba ya fumando - para seguidamente dársela y que comprobara si todo estaba en orden con el contenido de la misma.
- E-está bien, voy comiendo y, s-si hay algo que no te cuadre o guste m-me dices he he... - Respondió Kevin, que se iba dirigiendo ya hacia la mesa dónde había dejado su comida, mientras el cineasta ya se disponía a leer la carta.- V-veamos como está hoy el kebab.- Se dijo a sí mismo, prácticamente babeando del hambre que tenía y de las ganas de devorar y deleitarse con tal manjar. Encima, el olor adentrándose en sus fosas nasales no ayudaba en lo absoluto por lo que, sin más preámbulos, sacó la comida del paquete y dio el primer bocado al kebab que, por suerte, aún seguía caliente. Una explosión de sabores, la mar de intensos, invadió desde el paladar hasta la lengua, causando que a Kevin se le saltarán las lágrimas y se pusiera colorado de lo increíblemente bueno que estaba aquella ambrosía.- E-está delicioso... N-nunca falla...- Pensaba el hombre trajeado, a la par que miraba fijamente hacia aquel rico y nutritivo alimento.
Mientras Kevin aún se regocijaba en el sabroso kebab, Gideon terminaba de leer la carta, expresando lo increíble que era que siempre supiera decir lo correcto, no queriendo cambiar ni una palabra del contenido.- He he... No es nada, y-ya llevamos juntos mucho tiempo, e-es normal que sepa lo que piensas, ¿no crees? - Declaraba Kevin, para, meterse de un solo bocado, lo que le quedaba de comida y, justamente después, limpiarse la comisura de sus labios con unas servilletas que había en la bolsa, tomando acto seguido la carta que gentilmente le ofrecía Gideon.- Y-ya he terminado de comer, así que ya podemos ir a entregar la carta. - Comentó, poniéndose de pie, y dirigiéndose hacia la puerta de su habitación. La pregunta era, ¿cómo y dónde se enviaban las cartas?
- E-está bien, voy comiendo y, s-si hay algo que no te cuadre o guste m-me dices he he... - Respondió Kevin, que se iba dirigiendo ya hacia la mesa dónde había dejado su comida, mientras el cineasta ya se disponía a leer la carta.- V-veamos como está hoy el kebab.- Se dijo a sí mismo, prácticamente babeando del hambre que tenía y de las ganas de devorar y deleitarse con tal manjar. Encima, el olor adentrándose en sus fosas nasales no ayudaba en lo absoluto por lo que, sin más preámbulos, sacó la comida del paquete y dio el primer bocado al kebab que, por suerte, aún seguía caliente. Una explosión de sabores, la mar de intensos, invadió desde el paladar hasta la lengua, causando que a Kevin se le saltarán las lágrimas y se pusiera colorado de lo increíblemente bueno que estaba aquella ambrosía.- E-está delicioso... N-nunca falla...- Pensaba el hombre trajeado, a la par que miraba fijamente hacia aquel rico y nutritivo alimento.
Mientras Kevin aún se regocijaba en el sabroso kebab, Gideon terminaba de leer la carta, expresando lo increíble que era que siempre supiera decir lo correcto, no queriendo cambiar ni una palabra del contenido.- He he... No es nada, y-ya llevamos juntos mucho tiempo, e-es normal que sepa lo que piensas, ¿no crees? - Declaraba Kevin, para, meterse de un solo bocado, lo que le quedaba de comida y, justamente después, limpiarse la comisura de sus labios con unas servilletas que había en la bolsa, tomando acto seguido la carta que gentilmente le ofrecía Gideon.- Y-ya he terminado de comer, así que ya podemos ir a entregar la carta. - Comentó, poniéndose de pie, y dirigiéndose hacia la puerta de su habitación. La pregunta era, ¿cómo y dónde se enviaban las cartas?
