17-10-2024, 02:42 PM
Kevin había hecho caso a Gideon, mientras este leía con detenimiento la carta tan emotiva que había escrito su amigo. El pluriempleado sólo tenía buenas palabras para aquellos que le importaban, incluso debía hacer una crítica la haría de la manera más constructiva posible. Gideon no se consideraba a sí mismo así de bueno, así de agradable…
De fondo tenía al chico comiendo su kebab, aunque el skypiean no se había dado ni cuenta, hasta que cuando terminó le vio limpiarse educadamente tras terminar su último bocado. Aún podía ver sus mejillas sonrojadas por lo increíble que había sido aquella comida.
— Illo, ¿a que está que te cagas de rico el kebab? No te diré de comer allí todos los días porque necesito cuidar un poquito lo que como para entrenar y no estamos para derrochar, pero podría comerme uno de estos cada día —Gideon expulsó el humo de su cigarrillo y lo apagó en el cenicero que había en su mesilla, lo que más disfrutaba era de fumar tirado en la cama.
Kevin decidió dirigirse a mandar la carta, así que Gideon cogió a Omi suavemente y se lo echó al cuello, no se cambiaría de ropa, la camiseta ancha que llevaba cubría lo suficiente como para tapar sus alas y no asfixiarle bajo el sol, lo mismo que sus pantalones.
— Genial, quizás tendremos que preguntar a alguien, porque no me suena haber visto nunca un sitio donde entregarlas… —y con tenemos se refería a su amigo, pues él sólo de pensar en tener que pedir indicaciones sentía su parpadeo excesivo aumentar— Incluso, podemos aprovechar para curiosear si hay algún evento más artístico, me gustaría saber qué hacen aquí.
Gideon había podido apreciar la arquitectura, la vestimenta, la cocina y los paisajes de aquella nueva cultura que se les presentaba en Arabasta, pero nada de arte. Ni un museo, exposición, evento callejero, nada y el alma le pedía más. Llevaba semanas sin grabar nada, pese a que esa misma tarde había pensado en grabar a Kevin, quizás estaba volviendo la inspiración. Con los últimos días derrumbado totalmente en Drum y los primeros revueltos en Arabasta había dejado muy apartada su pasión y le pesaba dentro.
— Yo estoy listo, tú mandas compañero —le dedicó una sonrisa saliendo de la habitación con sus armas y sus pertenencias con las que salía habitualmente, nunca se sabía lo que podía pasar.
De fondo tenía al chico comiendo su kebab, aunque el skypiean no se había dado ni cuenta, hasta que cuando terminó le vio limpiarse educadamente tras terminar su último bocado. Aún podía ver sus mejillas sonrojadas por lo increíble que había sido aquella comida.
— Illo, ¿a que está que te cagas de rico el kebab? No te diré de comer allí todos los días porque necesito cuidar un poquito lo que como para entrenar y no estamos para derrochar, pero podría comerme uno de estos cada día —Gideon expulsó el humo de su cigarrillo y lo apagó en el cenicero que había en su mesilla, lo que más disfrutaba era de fumar tirado en la cama.
Kevin decidió dirigirse a mandar la carta, así que Gideon cogió a Omi suavemente y se lo echó al cuello, no se cambiaría de ropa, la camiseta ancha que llevaba cubría lo suficiente como para tapar sus alas y no asfixiarle bajo el sol, lo mismo que sus pantalones.
— Genial, quizás tendremos que preguntar a alguien, porque no me suena haber visto nunca un sitio donde entregarlas… —y con tenemos se refería a su amigo, pues él sólo de pensar en tener que pedir indicaciones sentía su parpadeo excesivo aumentar— Incluso, podemos aprovechar para curiosear si hay algún evento más artístico, me gustaría saber qué hacen aquí.
Gideon había podido apreciar la arquitectura, la vestimenta, la cocina y los paisajes de aquella nueva cultura que se les presentaba en Arabasta, pero nada de arte. Ni un museo, exposición, evento callejero, nada y el alma le pedía más. Llevaba semanas sin grabar nada, pese a que esa misma tarde había pensado en grabar a Kevin, quizás estaba volviendo la inspiración. Con los últimos días derrumbado totalmente en Drum y los primeros revueltos en Arabasta había dejado muy apartada su pasión y le pesaba dentro.
— Yo estoy listo, tú mandas compañero —le dedicó una sonrisa saliendo de la habitación con sus armas y sus pertenencias con las que salía habitualmente, nunca se sabía lo que podía pasar.
KARMAS
INVENTARIO
