21-10-2024, 06:25 PM
(Última modificación: 21-10-2024, 08:22 PM por James Brando.)
Es bastante temprano aquí, en Momoiro. Llevo varios días esperando a la División 21 y todavía no he tenido el gusto de presentarme personalmente con ellos. No sé hasta que punto están ocupados, aunque tengo entendido que Momoiro son tierras plagadas de rebeldes y revolucionarios.
Como sea, yo no pierdo el tiempo y me pongo a patrullar la zona, que para eso me pagan. Van pasando los minutos y me encuentro con un paseo pavimentado y transitable. Sorprendido, y entendiendo el peligro que supone estar en tierras enemigas con el uniforme de la armada, me esmero en retirarme la chaqueta y anudar esta a mi cintura, tapando todo escudo de la Marina que me delate. La gorra la estrujo para hacer pelota arrugada y la guardo en el bolsillo. Así, con esta apariencia, solo soy un mink con el torso al descubierto y ropas claras, sin símbolos que puedan meterme en líos. Con el atuendo preparado, flexiono la rodilla derecha para alcanzar el suelo de piedras. Lo froto con el dedo índice de mi derecha, que arrastra polvo con él. Huelo con detenimiento la yema de dedo, para luego oler el aíre, buscando algún rastro reciente o alguna pisada realizada escasos minutos u horas antes.
-Yare yare daze...- susurro, mientras me vuelvo a levantar y limpio mi dedo con el pantalón, frotando. Miro un segundo atrás, hacia el campamento de avanzada. Sabría regresar sin problema gracias a mis dotes de guía. Así que con determinación, avanzo por el camino de adoquines. Pasados unos minutos, llego a la altura de un bosque singular. Lo observo con detenimiento y analizo la flora del lugar, intentando averiguar qué tan hostil puede resultar el adentrarme. Frente a la bifurcación que se me presenta, avanzo hacia la izquierda. Espero tener suerte y no perderme en la inmensidad del bosque, dando vueltas... Solo la idea me da escalofríos...
Como sea, yo no pierdo el tiempo y me pongo a patrullar la zona, que para eso me pagan. Van pasando los minutos y me encuentro con un paseo pavimentado y transitable. Sorprendido, y entendiendo el peligro que supone estar en tierras enemigas con el uniforme de la armada, me esmero en retirarme la chaqueta y anudar esta a mi cintura, tapando todo escudo de la Marina que me delate. La gorra la estrujo para hacer pelota arrugada y la guardo en el bolsillo. Así, con esta apariencia, solo soy un mink con el torso al descubierto y ropas claras, sin símbolos que puedan meterme en líos. Con el atuendo preparado, flexiono la rodilla derecha para alcanzar el suelo de piedras. Lo froto con el dedo índice de mi derecha, que arrastra polvo con él. Huelo con detenimiento la yema de dedo, para luego oler el aíre, buscando algún rastro reciente o alguna pisada realizada escasos minutos u horas antes.
-Yare yare daze...- susurro, mientras me vuelvo a levantar y limpio mi dedo con el pantalón, frotando. Miro un segundo atrás, hacia el campamento de avanzada. Sabría regresar sin problema gracias a mis dotes de guía. Así que con determinación, avanzo por el camino de adoquines. Pasados unos minutos, llego a la altura de un bosque singular. Lo observo con detenimiento y analizo la flora del lugar, intentando averiguar qué tan hostil puede resultar el adentrarme. Frente a la bifurcación que se me presenta, avanzo hacia la izquierda. Espero tener suerte y no perderme en la inmensidad del bosque, dando vueltas... Solo la idea me da escalofríos...
Aclaraciones
