24-10-2024, 12:56 PM
(Última modificación: 24-10-2024, 12:59 PM por Carmilla Von Nackt.)
El sol brillaba lo suficientemente alto como para despertar a una somnolienta Carmilla. Frunció el ceño y abrió los ojos con desgana. Tras un largo bostezo, se incorporó y estiró los brazos. Odiaba las mañanas, pero no le quedaba más remedio que aprovechar los días si no quería perder la cabeza por completo. El entrenamiento con Chloe no había salido tal y como esperaba y sus opciones de entretenimiento a bordo del Parabellum se habían visto considerablemente reducidas pues, si no podía ni pelear, ¿qué le quedaba? La pintura escaseaba y no parecía que fuesen a encontrar una tienda de suministros de arte pronto, así que debía reservar algo para cuando emprendiesen la marcha hacia un nuevo destino. Quizás había llegado el momento de salir del navío y explorar un poco la isla, ahora que sabía que no había ningún peligro acechando en las profundidades de la selva. No estaba muy informada al respecto, pero parecía que Sohem y Viktor habían tenido un encontronazo con unos tipos que vete a saber quiénes eran y habían traído consigo a uno de ellos, suponía la peliblanca que para cobrar una recompensa por él. ¿Por qué no habían cogido a todos? Ni lo sabía ni le importaba, al fin y al cabo ella no tomaba las decisiones allí, si habían optado por hacer las cosas de aquella manera sus motivos tendrían. De lo que estaba segura era de que no les volverían a molestar. Aún no había tenido la oportunidad de ver con sus propios ojos a aquellos dos peleando, pero no le hacía falta, el incidente que hubo un tiempo atrás, cuando llegaban a la isla de Chisi, le dejó lo suficientemente claro que cuanto más lejos estuviese de esas situaciones en presencia de su jefe, mejor.
Aquel día no tenía demasiadas ganas de trenzarse el pelo, así que dejó la albina melena al aire. Se vistió con su conjunto habitual, cogió su látigo, se lo anudó a la cintura y abandonó el camarote. Era curioso como antes dejaba su arma en la habitación casi siempre, pero había decidido cambiar la mala costumbre ahora que se había unido al gremio y ya, prácticamente de forma automática, lo cogía para llevarlo consigo. Trabajando como cazarrecompensas, mas valía prevenir que curar, especialmente en aquellos momentos en los que tenían un prisionero a bordo. Carmilla desconocía su aspecto y su nivel de peligrosidad, por lo que cualquier precaución era poca. Aún así, más que una sensación de peligro, lo que sentía era curiosidad. No había tenido oportunidad de hablar con los dos responsables del arresto, pero quizás en algún momento le permitieran acercarse al misterioso detenido.
Salió a cubierta, donde una fresca brisa acompañaba al sol mañanero, y allí vio a Viktor sujetando un Den Den Mushi. ¿A quién quería llamar? Cruzó los brazos por detrás y se aproximó a él.
— Buenos días — Dijo con una sonrisa. — Últimamente estáis muy ocupados ¿a que si? — Comentó con intención de enterarse de qué estaba pasando. Al ser una de los miembros más recientes, era consciente de que no tenían por qué informarle de todos los movimientos de Magna, pero ella tan solo buscaba algo de entretenimiento y, en aquel momento y lugar, lo único que tenían era la novedad a bordo. La parte administrativa le daba completamente igual.
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