04-11-2024, 10:03 PM
Seguía estando en plena forma peleando, era verdad eso de que si me ponía sería podía pegar más que un anticool tenryuubito a un esclavo - de verdad qué asco de gente que solo piensa que su jerarquía es la única válida - unos zapatos de tacón no valen más que unas botas, son diferentes, pero las dos prendas son iguales, o eso era lo que me había dicho la Marcy para hacerme entender que todos tenemos los mismos derechos. Paré mi mano derecha cuando Ryze dijo que quería contarme una historia con sus últimas palabras. — ¡Qué fuerte, tía! O sea, ¡¿qué dices de últimas palabras?! ¿Necesitas ayuda? ¿A quién le pego por ti? — me puse nerviosa pensando que podría estar enferma o algo, me había puti controlado para no hacerle mucho daño, así que tenía que pasarle algo más. Pero el chisme es el chisme y si podía hablar, aquel drama - porque si había algo que me gustaba aparte del chisme era el drama, un buen drama también era muy interesante - podía esperar un poco. La carita triste del tontatta hizo que quisiera proteger a Ryze - por muy meón tóxico que pudiera ser - si es que eran majísimos este par de marines, no pegaban en esa facción, deberían ser parte del ejército revolucionario.
Ryze me empezó a contar su nombre, su rango en la marina, cuando llegó a la isla y las personas maravillosas que conoció aquí - normal, si en esta isla todos somos supercools - pero lo que me dio más ternura de todo fue que dijera que estaba enamorado y que aparte de mujer se sentía como un hombre. ¡OH! ¡MY! ¡GOD! Debería estar en el ejército revolucionario para que pudiera ser feliz de verdad, tiene que decirle a su amor que le gusta ¡Esto sí que es un chisme salseante como los que me gustan! Estaba poniendo cara de puchero cuando el tontatta me miró, quería adoptar a este chico y cuidarlo para que formara una familia con su persona amada. Fruncí el ceño cuando dijo que no pensaba que alguien como yo destroce todo eso y volvió a usar el pis lila, la diferencia es que esta vez lo podía ver, así que salté dos metros en vertical. — ¡Qué fuerte tía! Yo no te quiero destrozar nada, o sea, queremos lo mismo y yo todo este tiempo me he estado defendiendo de vuestros ataques. Lo que no podéis esperar venir a una isla que pertenece al ejército revolucionario y esperar pasearos como si nada. ¡Nosotros no haríamos eso con vosotros! — dije indignada, qué cabezota era para ser tan pequeño.
Empecé a caer de nuevo, tenía que preparar unos preciosos zapatos de cera si quería que no me pasara lo mismo ¿serían unos tacones o unas botas? No pude evitar reírme por dentro recordando que había pensado antes en esos zapatos. En ese momento noté las malas intenciones de Karl con mi haki, estaba sin fuerzas ya y no pintaba bien para mí, me iba a dar sí o sí. Solo me quedaba perder con estilo, como la diva supercool que soy, lo siento Goly y Marcy, pero os toca seguir cumpliendo con el objetivo del ejército revolucionario sin mí. Puse mi mejor pose mientras caía, con la mano izquierda en la cintura y la derecha en la cabeza mientras ponía morritos como si me estuvieran haciendo una foto — Tías, haced un mundo mejor con los revolucionarios — entonces mordí mi lengua hasta que la arranqué, ya no la iba a necesitar ¿verdad? Y me la empecé a intentar tragar justo cuando tocaba la sustancia lila tóxica y me quedaba quieta mientras la lengua descendía en mi garganta, empezando a asfixiarme. El golpe de Karl impactó en mi espalda, haciendo que todo se volviera negro y acabando con todo.
Schierke se había quedado sin ver si el objetivo del ejército revolucionario se iba a cumplir, pero confiaba plenamente en ellos y en estos dos marines, los cuales confiaba en que sabrían qué es lo mejor para todos porque habían demostrado que les importaba una vida que, a ojos militares, podían ser remplazadas.
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