09-11-2024, 11:04 PM
La espontaneidad de Sasha siempre le arrancaba una sonrisa al pistolero, pero aquella tarde estaba realmente inspirada. Tobías tuvo que hacer un sobreesfuerzo inhumano para evitar estallar con una sonora carcajada. Bajo ningún contexto quería ofenderla, ni mucho menos, su inocencia e impaciencia le parecían encantadoras, para nada le resultaba ridícula y temía que se lo tomara mal. En un gesto veloz se agachó para simular la intención de atarse los inexistentes cordones de sus botas. El si que se sintió ridículo, pues con una sola mano y nada que atar lo estaba siendo indiscutiblemente. Redirigió el disimule a un vago intento para limpiar su bota del poco polvo que tenía, al menos sirvió para que se desdibujara su estúpida sonrisa. Todo eso con efecto retardado, pues la canción de Garnet lo había atrapado hasta el punto de obviar todo lo demás, y fue cuando el músico hizo hincapié en la reacción de la rubia, cuando barba naranja realizó todo lo descrito hace unas líneas. Por lo menos sirvió para evitar que la semioni frunciera el ceño y lo castigara con un kanabazo al igual que había hecho con el pelirrojo. Se incorporó de nuevo, ya recompuesto, antes de recolocarse el sombrero y orientarse hacia su sobrina, alzando su mirada hacia su joven rostro. Iba a darle su apoyo cuando se le adelantó el músico, aconsejándola y presentando su siguiente ejercicio. Antes de que volviera a cantar, manteniendo la misma posición, lanzó su consejo, quería que se sintiera arropada por sus dos hermanos de otras madres.
- Cierra los ojos y busca más allá de la superficie, deja que se generen imágenes en tu cabeza. La música no es sólo una herramienta para hacernos reír y bailar, la profundidad que alcanza es mucho mayor. - Era fácil decirlo. Paró un segundo para plantearlo de una forma más didáctica. - Deja que te inunde la melodía, no pienses, sueña. - Para Tobías era fácil, su madre le cantaba desde que tenía uso de razón, era de sus momentos favoritos del día a día. Él le acompañaba con su voz y marcando el ritmó golpeando la mesa, o lo que tuviera cerca, con sus manos. No se le daba mal la percusión, le encantaba la música y más cuando surgía del corazón. No era un experto ni mucho menos, pero sabía valorar y enriquecerse con ese arte. El vaquero volvió a cerrar su ojos a la espera de la nueva melodía, pretendiendo que la semioni siguiera su ejemplo y a su vez preparándose para sentir. Esperaba que esa vez la visión fuera más precisa y a la vez más intensa.
Finalmente, Garnet comenzó a cantar otra canción. Al igual que la primera, comenzó con tintes melancólicos, pero pronto se tornó más motivante, cambiando completamente su intencionalidad. Barba naranja acompañó la tonada con un intenso ritmo a una sola mano contra su muslo izquierdo, esa fue una de las veces que más añoraba su diestra, hacía mucho tiempo que no tamborileaba con sus dedos y no poder hacerlo con ambas manos era frustrante. La canción se mantuvo enérgica hasta el final, intensificando más, si cabía, las ganas de aprender y mejorar del pistolero. Casi se le saltó una lágrima por la emoción que le había abordado. El músico preguntó a Sasha directamente que había notado, acompañando con un gesto hacia Tobías, indicándole que permitiera a la joven ser la primera en decir lo que había sentido. El vaquero asintió en silencio y sonriendo a su hermano pelirrojo. Se mordió la lengua evitando decirle lo bonita que había sonado esa canción, pero era lo mejor para que Sasha se diera cuenta de lo capaz que era y comenzara a ver los frutos del entrenamiento. Se quedó en silencio, esperando a que su sobrina hubiera sido capaz de sentir más que en el ejercicio anterior, aunque por una parte le encantaban las respuestas espontáneas, inocentes e inapropiadas de Sasha.
- Cierra los ojos y busca más allá de la superficie, deja que se generen imágenes en tu cabeza. La música no es sólo una herramienta para hacernos reír y bailar, la profundidad que alcanza es mucho mayor. - Era fácil decirlo. Paró un segundo para plantearlo de una forma más didáctica. - Deja que te inunde la melodía, no pienses, sueña. - Para Tobías era fácil, su madre le cantaba desde que tenía uso de razón, era de sus momentos favoritos del día a día. Él le acompañaba con su voz y marcando el ritmó golpeando la mesa, o lo que tuviera cerca, con sus manos. No se le daba mal la percusión, le encantaba la música y más cuando surgía del corazón. No era un experto ni mucho menos, pero sabía valorar y enriquecerse con ese arte. El vaquero volvió a cerrar su ojos a la espera de la nueva melodía, pretendiendo que la semioni siguiera su ejemplo y a su vez preparándose para sentir. Esperaba que esa vez la visión fuera más precisa y a la vez más intensa.
Finalmente, Garnet comenzó a cantar otra canción. Al igual que la primera, comenzó con tintes melancólicos, pero pronto se tornó más motivante, cambiando completamente su intencionalidad. Barba naranja acompañó la tonada con un intenso ritmo a una sola mano contra su muslo izquierdo, esa fue una de las veces que más añoraba su diestra, hacía mucho tiempo que no tamborileaba con sus dedos y no poder hacerlo con ambas manos era frustrante. La canción se mantuvo enérgica hasta el final, intensificando más, si cabía, las ganas de aprender y mejorar del pistolero. Casi se le saltó una lágrima por la emoción que le había abordado. El músico preguntó a Sasha directamente que había notado, acompañando con un gesto hacia Tobías, indicándole que permitiera a la joven ser la primera en decir lo que había sentido. El vaquero asintió en silencio y sonriendo a su hermano pelirrojo. Se mordió la lengua evitando decirle lo bonita que había sonado esa canción, pero era lo mejor para que Sasha se diera cuenta de lo capaz que era y comenzara a ver los frutos del entrenamiento. Se quedó en silencio, esperando a que su sobrina hubiera sido capaz de sentir más que en el ejercicio anterior, aunque por una parte le encantaban las respuestas espontáneas, inocentes e inapropiadas de Sasha.
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![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
