14-11-2024, 01:34 PM
Tal y como esperaba, a Gideon le había fascinado el espectáculo que habían presenciado, declarando que, desde Toroa había pasado bastante tiempo desde había disfrutado de un despliegue artístico como aquel. Kevin se sentía profundamente contento de ello, habían tomado una buena decisión de salir a pasear y perderse por la magia de Nanohana en vez de, tan solo, ir a enviar la carta a su amigo Ryze. Si algo empezaba a aprender el oficinista desde que se unió a los PirateBusters, era a que no todo en la vida tenía que estar dictado por el deber y las obligaciones, sino que estaba bien, de vez en cuando, salirse de lo preestablecido y disfrutar un poco de la vida.
Ante la idea de ir a pedirles un autógrafo a las bailarinas, Gideon, con su característica timidez accedió, añadiendo además a la baraja la carta de preguntarles, a ellas mismas, si sabían dónde y como entregar una carta para enviársela a alguien. Kevin asintió en con una sonrisa por la propuesta del skypiean.- ¡V-vamos, sí! - Respondió a su amigo, comenzando a caminar hacia las artistas, mientras Gideon movía a Omi de su cabeza al hombro para evitar cualquier posible incidente. Por fortuna, el tiempo que habían estado hablando había sido el suficiente como para que, la mayor parte de la marabunta que había alrededor de las chicas - con las mismas intenciones que el dúo de cazadores - se largara, quedando tan solo un grupo de 4 señores bastante fornidos - y que rondarían el metro noventa cada uno perfectamente - atosigando al par de chicas.
- Ey muñecas, no os habéis movido nada mal, ¿qué tal si venís con nosotros y nos hacéis un baile privado? ¿Os parece? - Dijo, con una voz grave, uno de ellos, con pelo de color grisáceo y una larga coleta con trenzas que asemejaba la cola de un escorpión, acercando su cara extremadamente a una de ellas y agarrándola a una de la muñeca izquierda con su diestra. Los otros tres individuos tenían la misma actitud que el portavoz de tan llamativo grupo. Kevin se estremeció al ver dicho comportamiento pues, sabía, que en cualquier momento y, ante una negativa de las bailarinas, se podía liar muchísimo, causando que su ojos izquierda empezara a temblar del nerviosismo y la ansiedad que podría causar llegar a un enfrentamiento ante un grupo de cuatro fortachones.- P-parece que esto del autógrafo se va a complicar... - Pensó, ajustándose las corbata con ambas manos y mirando de reojo a Gideon pues, algo dentro de él, aunque estuviera temblando de miedo, le gritaba que fuera a ayudar a aquellas dos bailarinas.
- ¡P-perdonad! - Exclamó el pluriempleado, situado a unos 3 metros del grupito, con la intención de llamar su atención, haciendo que tanto los cuatro hombres como las chicas, que parecían bastante tranquilas, todo había que decirlo, se girarán hacia el joven Fojobs, dando un pequeño brinco cuando recibió las miradas de los fortachones.- ¿N-n-no creéis que estáis m-molestando a estas s-simpáticas señoritas, c-caballeros? - Preguntó, con el objetivo de que intentarán ver a través de sus acciones, fueran conscientes de que lo que estaban haciendo estaba mal y se disculparan. Pero algo le decía que no sería así por lo que, lentamente, llevó ambas manos a sus martillos, sin sacarlos aún. Confiaba en que Gideon estuviera también preparado para lo peor.
Ante la idea de ir a pedirles un autógrafo a las bailarinas, Gideon, con su característica timidez accedió, añadiendo además a la baraja la carta de preguntarles, a ellas mismas, si sabían dónde y como entregar una carta para enviársela a alguien. Kevin asintió en con una sonrisa por la propuesta del skypiean.- ¡V-vamos, sí! - Respondió a su amigo, comenzando a caminar hacia las artistas, mientras Gideon movía a Omi de su cabeza al hombro para evitar cualquier posible incidente. Por fortuna, el tiempo que habían estado hablando había sido el suficiente como para que, la mayor parte de la marabunta que había alrededor de las chicas - con las mismas intenciones que el dúo de cazadores - se largara, quedando tan solo un grupo de 4 señores bastante fornidos - y que rondarían el metro noventa cada uno perfectamente - atosigando al par de chicas.
- Ey muñecas, no os habéis movido nada mal, ¿qué tal si venís con nosotros y nos hacéis un baile privado? ¿Os parece? - Dijo, con una voz grave, uno de ellos, con pelo de color grisáceo y una larga coleta con trenzas que asemejaba la cola de un escorpión, acercando su cara extremadamente a una de ellas y agarrándola a una de la muñeca izquierda con su diestra. Los otros tres individuos tenían la misma actitud que el portavoz de tan llamativo grupo. Kevin se estremeció al ver dicho comportamiento pues, sabía, que en cualquier momento y, ante una negativa de las bailarinas, se podía liar muchísimo, causando que su ojos izquierda empezara a temblar del nerviosismo y la ansiedad que podría causar llegar a un enfrentamiento ante un grupo de cuatro fortachones.- P-parece que esto del autógrafo se va a complicar... - Pensó, ajustándose las corbata con ambas manos y mirando de reojo a Gideon pues, algo dentro de él, aunque estuviera temblando de miedo, le gritaba que fuera a ayudar a aquellas dos bailarinas.
- ¡P-perdonad! - Exclamó el pluriempleado, situado a unos 3 metros del grupito, con la intención de llamar su atención, haciendo que tanto los cuatro hombres como las chicas, que parecían bastante tranquilas, todo había que decirlo, se girarán hacia el joven Fojobs, dando un pequeño brinco cuando recibió las miradas de los fortachones.- ¿N-n-no creéis que estáis m-molestando a estas s-simpáticas señoritas, c-caballeros? - Preguntó, con el objetivo de que intentarán ver a través de sus acciones, fueran conscientes de que lo que estaban haciendo estaba mal y se disculparan. Pero algo le decía que no sería así por lo que, lentamente, llevó ambas manos a sus martillos, sin sacarlos aún. Confiaba en que Gideon estuviera también preparado para lo peor.
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