09-09-2023, 07:31 PM
(Última modificación: 09-09-2023, 07:39 PM por Kurowashi Sephiroth.)
Joe al escucharme dejó sus ejercicios, comenzó a caminar en mi dirección y me tendió su mano gentilmente a modo de saludo. Gesto al que respondí incorporándome del banco para estrechándole su mano con la mía, mientras miraba como con su mano libre, señalaba la venda de su cabeza y escuchaba su respuesta a la pregunta que le realice.
Procedimos a sentarnos. Joe se sentó a mi derecha, separados por Masamune que reposaba entre medias de ambos, cogí mi katana y la coloque a mi izquierda, reposada en el banco. No quería que Joe tomase el que mi espada se encontrase entre medias de ambos como un gesto de mala educación.
Volví a situarme relajadamente, como cuando me senté por primera vez en el banco y seguí escuchando atentamente las palabras de mi compañero, el cual estiró sus piernas y se las frotó.
- ¿Qué tal te encuentras tú? Hace días que no te veo. Me preguntó interesándose por mí y la verdad es que hacía bastante tiempo que no coincidíamos.
- He estado ocupándome del mantenimiento de las instalaciones, limpiando los pasillos y aseos, bajando al alcantarillado para realizar tareas de limpieza. Tareas que me han hecho cuestionarme si de verdad estaba mejorando desde que entré y si estábamos siendo desaprovechados al dejarnos dentro de la base o recorriendo la isla en vez de mandarnos a alguna misión lejos de aquí.
Le conté mientras inclinaba mi torso hacia delante, apoyaba los codos en mis piernas y miraba al suelo. Acto seguido levante la cabeza para fijar mis ojos en su cara y con una sonrisa continuar mi respuesta.
Pero al verte herido y escuchar tu leve explicación, me doy cuenta de que aún nos queda mucho camino que recorrer y de que solo somos hormigas dentro de esta organización, tenemos que seguir mejorando para alcanzar nuestro objetivo.
Eso era algo que me fascinaba de Joe, parecía no venirse abajo nunca, y lograba sacar el lado positivo de todas las experiencias que tenía, puede ser que su edad le diera más calma para aprender de todo y darle o quitarle la importancia correspondiente a todo lo que le sucediese.
- A todo esto Joe, ¿vas a seguir quitándole hierro al asunto y de dejarlo como si fuese un entrenamiento?, como si cualquiera de nosotros pudiésemos provocarte eso entrenando. Le dije suspicazmente. O, por el contrario, ¿Vas a confiar en mí para contarme lo que realmente paso y quién te lo hizo? Volví a preguntarle para hacerle saber que no estaba conforme con su explicación y me preocupaba de verdad por su estado.
Procedimos a sentarnos. Joe se sentó a mi derecha, separados por Masamune que reposaba entre medias de ambos, cogí mi katana y la coloque a mi izquierda, reposada en el banco. No quería que Joe tomase el que mi espada se encontrase entre medias de ambos como un gesto de mala educación.
Volví a situarme relajadamente, como cuando me senté por primera vez en el banco y seguí escuchando atentamente las palabras de mi compañero, el cual estiró sus piernas y se las frotó.
- ¿Qué tal te encuentras tú? Hace días que no te veo. Me preguntó interesándose por mí y la verdad es que hacía bastante tiempo que no coincidíamos.
- He estado ocupándome del mantenimiento de las instalaciones, limpiando los pasillos y aseos, bajando al alcantarillado para realizar tareas de limpieza. Tareas que me han hecho cuestionarme si de verdad estaba mejorando desde que entré y si estábamos siendo desaprovechados al dejarnos dentro de la base o recorriendo la isla en vez de mandarnos a alguna misión lejos de aquí.
Le conté mientras inclinaba mi torso hacia delante, apoyaba los codos en mis piernas y miraba al suelo. Acto seguido levante la cabeza para fijar mis ojos en su cara y con una sonrisa continuar mi respuesta.
Pero al verte herido y escuchar tu leve explicación, me doy cuenta de que aún nos queda mucho camino que recorrer y de que solo somos hormigas dentro de esta organización, tenemos que seguir mejorando para alcanzar nuestro objetivo.
Eso era algo que me fascinaba de Joe, parecía no venirse abajo nunca, y lograba sacar el lado positivo de todas las experiencias que tenía, puede ser que su edad le diera más calma para aprender de todo y darle o quitarle la importancia correspondiente a todo lo que le sucediese.
- A todo esto Joe, ¿vas a seguir quitándole hierro al asunto y de dejarlo como si fuese un entrenamiento?, como si cualquiera de nosotros pudiésemos provocarte eso entrenando. Le dije suspicazmente. O, por el contrario, ¿Vas a confiar en mí para contarme lo que realmente paso y quién te lo hizo? Volví a preguntarle para hacerle saber que no estaba conforme con su explicación y me preocupaba de verdad por su estado.
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