[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#3
No había visto a ninguno de los chicos desde el día que Ashura me entregó la carta. No había visto a Ben desde nuestro entrenamiento. No había visto a Kenny ni a Kazuya desde poco después de llegar. Y Eaa... Había hecho todo lo posible por respetar su decisión. Era muy difícil no seguirla y dejar el cumplimiento de la promesa que le hice a Maeve, cruzando su propia sangre en mi pecho, en manos del azar. Bueno. Del azar no. Eaa era increíblemente capaz de sobrevivir a lo que fuera, pero admito que la idea de ni estar a su lado me tenía bastante intranquilo. En estas semanas había estado viviendo en la cabaña de Rex, mi amigo herrero, quien a cambio de companía y buena caza, había accedido a enseñarme varios trucos de su oficio. También había leído al completo aquel libro que en su momento arrebaté al compañero de Ashura junto con su vida. El Dios de la Sangre había pasado de ser un tópico curioso a un tema de lo más fascinante. Ciertamente no era un desquiciado salvaje como el hombre de masa, pero estaba dejando de ser el hombre correcto que alguna vez huyó asustado de la marina.

Precisamente la marina me hacía la vida imposible en esta isla. Me gustaba el lugar, especialmente la división que me permitía recorrer sus calles de los anillos exteriores sin toparme con la escoria noble y con un contacto mínimo con sus perros de la marina. Eran contados, pero no por eso menos molestos los esbirros de aquella autodenominada élite. Me tenían harto la verdad y sabía que no era el único. Había visto un sinnúmero de injusticias en nombre de la nobleza que solo se sumaban a las que yo había vivido en carne propia. Pero esto había llegado demasiado lejos: Un noble había ordenado desalojar a Rex de su cabaña en las montañas, porque "no le gustaba ver ese hilillo de humo en el paisaje" producto de las labores de herrería del honesto Rex. Así que sencillamente me cansé. No entrené 6 años para esconderme ni mucho menos para no ayudar a mis amigos.

Rex mismo me había comentado que muchos ciudadanos eran igual de sucios y corruptos que los marines y los nobles, pues frecuentemente acusaban a los comercios competidores de cualquier cosa para que les cerraran el negocio o incluso que les aprisionaran. Gente de mierda. Iba a arrancar el problema de raíz hoy mismo.

Dejé a Knox a su suerte revoloteando por casa de Rex y subí por el camino que llevaba directamente al cuartel de la marina. No me importaba estar solo. Sabía lo que podría esperarme, ya que hace algunos días había leído sobre la transferencia de algunos marines al cuartel de Neur. Guardando mi collar de Goopaw dentro del calcetín de mi bota izquierda, continué mi camino. No sé para qué iba encapuchado, si la niebla de por sí hacía de las suyas, ocultando mi figura entre lo edificios y callejones, luego entre los árboles. Podía ver el condenado cuartel aparecer en la distancia como una mole enorme que bloqueaba las estrellas, aunque la luna era increíblemente brillante y a medida que avanzaba por la colina, sus rayos dibujaban siluetas abstractas en la niebla.

No me tomó mucho tiempo llegar al linde del sendero, donde algunos metros de explanada separaban los árboles del muro de la base G-65. Entonces un curioso olor llegó a mi nariz. Una mezcla lamentable de hierro y alcohol barato embriagó mi olfato y no me costó saber la razón. Allí frente a mi estaba Ashura, de pie. Hacía más de un mes que no nos veíamos y allí estaba, tan desgarbado y decadente como siempre. Seguía llevando el boken que le había regalado a la espalda, pero su espada ya estaba desenvainada y había dado probada de la sangre de dos guardias con tan mala suerte que les tocó cuidar la puerta aquella neblinosa noche. Su humeante silueta se entremezclaba con la propia niebla del lugar, pero mi vista bastaba para distinguir al semioni entre la bruma.

-Cuánto tiempo, Demonio. Parece que saliste del fondo de alguna botella-Gin. Tengo asuntos allí dentro ¿Qué dices si entramos juntos? al fin y al cabo los Mushoku no me han expulsado que yo sepa.- dije al humeante espadachín, mientras me acercaba al portón del cuartel e inspeccionaba su espesor con mis manos -Sabes... Podríamos saltar el muro sin problema, pero eso no sería emocionante-Gin - Comenté sin dirigirle la mirada. Me giré entonces y me paré junto al portón. Claro que podía tirarlo abajo, pero podía hacerlo mejor que eso. 

Dato curioso, Demonio -dije levantando mi índice derecho a modo de estar impartiendo una lección a un pupilo- La mejor forma de abrir una puerta no es golpear la cerradura, sino alrededor de esta-Gin -Sonreí y le miré "vaya piltrafa humana estaba hecho" pensé.

Una pequeña burbuja azulada se formó en mi dedo, con tal concentración de energía que la falange de mi índice era prácticamente invisible dentro de esta. Dando el frente a la enorme puerta del cuartel, piqué con mi dedo el muro, justo frente a mi, en lo que sería el marco de la puerta. Las grietas comenzaron a aparecer en el aire justo donde había impactado mi dedo aquella fría roca y, al crack de aquel vidrio imaginario le siguió entonces el boom de la enorme explosión que se había desatado.

El polvo y los escombros estallaron alejándose de mi, acorde a la onda expansiva de mi poder, derribando el muro y creando un enorme boquete, y detrás de este, el caos: Rocas, vigas, tablas y crital volaron por doquier, mientras las cenizas y el polvo se mezclaron con la niebla. Al otro lado de lo que hace segundos era un patio de armas, se encontraba el edificio principal, el cual estaba a unos 35 metros de distancia, pero aún así se vió afectado por mi sutil entrada. Me hice a un lado entonces, señalando el camino al patio interior -Después de ti- Dije a Ashura - Te recomiendo mantener a ese coco detrás de mis puños-Gin. Hoy el trono de hueso crecerá un poco más.

El asalto al cuartel había empezado. 


Resumen


Aclaraciones


Karmas Pertinentes


Bélico


Off
[Imagen: GGT7d9e.png]


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T5] El ataque a la Base G-65 - por Rapax Gin - 21-11-2024, 07:57 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)