29-11-2024, 10:43 PM
El pasillo entero había sido redecorado de un brillante tono rojo, así como mis botas y mis puños. No me había dado cuenta al momento, pero lo cierto es que aquel esfuerzo me dejó un poco sin aliento. Intenté limpiar un poco los nudillos de mis guantes con el costado de mi pantalón, y entonces noté la falta de algo: El coco de Ashura no estaba en mi bolsillo... Mierda, seguramente se salió en algún momento de toda aquella redoblona de vergajazos que acababa de repartir. Empecé a caminar por aquel corredor de la muerte (nunca mejor dicho) mientras observaba en detalle los cuerpos y el suelo a ver si conseguía ver un coco mal parado en algún rincón.
En mi camino pude ver a un pobre diablo que había muerto sosteniendo una foto de lo que deduzco sería su familia. "Pues tal vez si ustedes, manga de hijos de puta no me hubieran arrebatado a mi familia, me dolería un poco, pero es lo que se ganan" Sé muy bien que ser un marine no significa directamente ser una mierda, pero si este tipo me apuntó con su arma, intenciones de agredirme tenía, e indefenso no estaba, así que simplemente se trataba de alguien a quien el reto le quedó grande.
Otro mequetrefe agonizante me llamó monstruo, mientras la sangre escurría de su boca. Le clavé una patada. "Monstruos ustedes que se atreven a encerrar a este pobre ancianito que se ve más bueno y noble" pensé. Seguí mi camino, pues al no recibir antes respuesta del señor de la celda, asumí que tenía algo que hacer, o sencillamente no quería salir de aquí conmigo. El pasillo era enorme. Era al menos medio kilómetro de recorrido hasta el final. Este lugar ciertamente no era solo un cuartel militar. La instalación subterránea era muchísimo más amplia de lo que la fachada dejaba ver. Este sitio por lo que veía, debía cubrir una gran parte del interior de la montaña donde estaba el cuartel.
Continué mi camino pensando en si los muchachos estaban bien, cuando vi a otro marine agonizante agarrar algo e intentar vengarse de mi, pero rápidamente le pisé la ensangrentada mano, rompiendo sus huesos. El objeto rodó y allí estaba: era el coco. Lo tomé sin perder el tiempo y vaya... Tenía la mano ensangrentada de aquel marine plasmada completamente en su superficie "Mierda... Ashura me va a matar" fue lo primero que pensé al ver aquella mano roja en el coco. Ya sé. Mojando mi dedo índice con un poco de mi propia saliva comencé a dibujar sobre aquella mano, mientras continuaba caminando...
Ya está. Para cuando Ashura te vea seguro se pone muy feliz-Gin dije hablando con el coco, que ahora llevaba una carita feliz desdibujada dentro de la figura de la mano. A ver si eso le quita un poco la amargura. Rahahaha Tal vez hasta te ponga nombre y todo-Gin
Habían pasado un tiempo cuando finalmente llegué al ascensor, pero el panel necesitaba una especie de tarjeta o algo para avanzar. Qué raro este sitio, ahora que me fijaba, era todo como muy... metálico y tecnológico para ser un simple cuartel de la marina. Este sitio era una fortaleza subterránea. Miré afuera por si el señor venía detrás o algo y mi vista captó por pura casualidad a un marine caído con una tarjeta en la mano. Mira tú cómo son las cosas. La tomé y decía FF10... ¿Qué serían esas siglas? ¿Fantasmas Fiesteros? ¿Futbolistas Furiosos? Ya luego lo descubriría. Tomé la tarjeta y entré al ascensor. Leí entonces lo que marcaban los pisos... FF1 era el lobby, FF2 comedores, FF3 barracones, FF4 Salas de entrenamiento, FF5 Biblioteca, FF6 Sala común y sala de visitas, FF7 Celdas, FF8 Cuartel general, FF9 sala de control y FF10 laboratorio.
Este maldito lugar de cuartel tenía lo que yo de feo. Era un verdadero complejo militar secreto. Iba entonces a pasar la tarjeta para ver a dónde me llevaba y descubrir si había futbolistas furiosos en algun piso, cuando recordé entonces al señor de la celda. Sin mi no podría salir de este nivel... No podía ser tan mierdas. Con un fuerte silbido traté de darle a entender que estaba esperándole y que apurara el paso, porque aunque no le conociera, dudo que mereciera quedarse aquí solo. Seguro sus nietos le esperaban en casa, y yo no iba a ser el que separara a una familia así. Me recosté entonces a un lado dentro del ascensor a la espera de mi pequeño y fugaz compañero de celda.
En mi camino pude ver a un pobre diablo que había muerto sosteniendo una foto de lo que deduzco sería su familia. "Pues tal vez si ustedes, manga de hijos de puta no me hubieran arrebatado a mi familia, me dolería un poco, pero es lo que se ganan" Sé muy bien que ser un marine no significa directamente ser una mierda, pero si este tipo me apuntó con su arma, intenciones de agredirme tenía, e indefenso no estaba, así que simplemente se trataba de alguien a quien el reto le quedó grande.
Otro mequetrefe agonizante me llamó monstruo, mientras la sangre escurría de su boca. Le clavé una patada. "Monstruos ustedes que se atreven a encerrar a este pobre ancianito que se ve más bueno y noble" pensé. Seguí mi camino, pues al no recibir antes respuesta del señor de la celda, asumí que tenía algo que hacer, o sencillamente no quería salir de aquí conmigo. El pasillo era enorme. Era al menos medio kilómetro de recorrido hasta el final. Este lugar ciertamente no era solo un cuartel militar. La instalación subterránea era muchísimo más amplia de lo que la fachada dejaba ver. Este sitio por lo que veía, debía cubrir una gran parte del interior de la montaña donde estaba el cuartel.
Continué mi camino pensando en si los muchachos estaban bien, cuando vi a otro marine agonizante agarrar algo e intentar vengarse de mi, pero rápidamente le pisé la ensangrentada mano, rompiendo sus huesos. El objeto rodó y allí estaba: era el coco. Lo tomé sin perder el tiempo y vaya... Tenía la mano ensangrentada de aquel marine plasmada completamente en su superficie "Mierda... Ashura me va a matar" fue lo primero que pensé al ver aquella mano roja en el coco. Ya sé. Mojando mi dedo índice con un poco de mi propia saliva comencé a dibujar sobre aquella mano, mientras continuaba caminando...
Ya está. Para cuando Ashura te vea seguro se pone muy feliz-Gin dije hablando con el coco, que ahora llevaba una carita feliz desdibujada dentro de la figura de la mano. A ver si eso le quita un poco la amargura. Rahahaha Tal vez hasta te ponga nombre y todo-Gin
Habían pasado un tiempo cuando finalmente llegué al ascensor, pero el panel necesitaba una especie de tarjeta o algo para avanzar. Qué raro este sitio, ahora que me fijaba, era todo como muy... metálico y tecnológico para ser un simple cuartel de la marina. Este sitio era una fortaleza subterránea. Miré afuera por si el señor venía detrás o algo y mi vista captó por pura casualidad a un marine caído con una tarjeta en la mano. Mira tú cómo son las cosas. La tomé y decía FF10... ¿Qué serían esas siglas? ¿Fantasmas Fiesteros? ¿Futbolistas Furiosos? Ya luego lo descubriría. Tomé la tarjeta y entré al ascensor. Leí entonces lo que marcaban los pisos... FF1 era el lobby, FF2 comedores, FF3 barracones, FF4 Salas de entrenamiento, FF5 Biblioteca, FF6 Sala común y sala de visitas, FF7 Celdas, FF8 Cuartel general, FF9 sala de control y FF10 laboratorio.
Este maldito lugar de cuartel tenía lo que yo de feo. Era un verdadero complejo militar secreto. Iba entonces a pasar la tarjeta para ver a dónde me llevaba y descubrir si había futbolistas furiosos en algun piso, cuando recordé entonces al señor de la celda. Sin mi no podría salir de este nivel... No podía ser tan mierdas. Con un fuerte silbido traté de darle a entender que estaba esperándole y que apurara el paso, porque aunque no le conociera, dudo que mereciera quedarse aquí solo. Seguro sus nietos le esperaban en casa, y yo no iba a ser el que separara a una familia así. Me recosté entonces a un lado dentro del ascensor a la espera de mi pequeño y fugaz compañero de celda.
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