01-12-2024, 04:33 PM
Sasha se mantuvo sentada mientras escuchaba como Garnet afirmaba que iba a tener su plato de macarrones enterrados en queso- en muchísimos tipos de queso aunque no lo haya dicho el chico - porque ya que se estaba esforzando mucho pues por lo menos tendría una señora recompensa al volver al barco ¿Debería pedir más cosas? Aquel esfuerzo era muy grande y estaba poniendo todo de su parte - aunque todo fuera en su contra entre la isla en sí, el entrenamiento y el incidente que ha tenido antes de entrar - por eso quería una recompensa a la altura de lo harta que estaba de todo. El rostro de la rubia reflejó todavía más felicidad cuando el músico la felicitó, pero no aguantó mucho tiempo al escuchar las palabras de Tobías. La adolescente frunció el ceño y miró al vaquero de forma molesta ¿Qué le pasaba? Aquello no era normal y sus constantes provocaciones al decir que no tenía ovarios e insinuar que era una gallina no ayudaron a que quisiera darle un buen kanabazo ¿Pero qué se pensaba? Sasha podía ser muchas cosas, pero gracias a su viaje y a sus aventuras se empezaba a considerar menos tonta, o menos inocente. Se había encontrado que debía pensar mucho las cosas antes de que su lado impulsivo saliera a flote ¿Quería ganar a Tobías? Por supuesto ¿Tenía un millón de berries? Sí ¿Podía aprender antes que el barba naranja el haki de los cojones? Ni de coña. Entonces solo le quedaba una opción: hacerse la digna.
La semioni cambió enseguida la cara a una de indiferencia, como si aquel tema no le interesara en lo más mínimo. — Cuando me des el dinero que me debes de Skypiea hacemos una apuesta nueva tito. Así que PÁ-GA-ME — contestó acabando con una sonrisa burlona, la rubia empezaba a saber como se comportaban los adultos - o solo con los que había convivido durante casi tres años - por lo que aprovechó para mirar a Garnet ya cansada de ver como se consumía en tristeza según decían ambos adultos. — ¡Y tú! ¿Se puede saber qué cojones te pasa que todo es triste y melancólico? ¡¿Dónde está la putisima superestrella Garnet Matlock, el mejor compitrueno del mundo?! — siguió hablando la chica intentando dar ánimos a su amigo, o por lo menos que se replanteara las cosas. Se habían pegado con unos marines y estaban aprendiendo para dar súper palizas a cualquiera que se les cruzara por su camino. La joven sintió un escalofrío en su cuerpo ¿Acaso aquello era madurar? Que mal rollo, necesitaba liarla parda para quitarse aquel mal sabor de boca llamado madurez.
El pelirrojo prosiguió con su clase sobre el haki de mierda que la tenía con el cerebro frito, le había venido bien ese miniparéntesis para recobrar fuerzas mentales, definitivamente hoy Sasha iba a dormir como un tronco cuando volvieran al barco y dudaba que se levantara pronto para entrenar, pero el entrenamiento que estaban haciendo valía por mil o millones de los que hacía ella. La semioni no tardó en ponerse blanca al escuchar el nuevo ejercicio que proponía el músico y cocinero de la tripulación ¿Estaba loco? Si a la rubia le había salido humo de la cabeza y las orejas con el primer ejercicio - y eso que él estaba cantando - ¿Cómo iba a concentrarse para eso? No tenía ninguna duda que le iba a explotar la cabeza, había sido divertido aquel viaje pero para ella terminaba ahí.
La adolescente no tuvo tiempo para quejarse cuando Garnet cerró los ojos para empezar su concierto mental. — ¡Mierda, mierda, mierda! — se quejó Sasha en su cabeza al ver que ya había empezado a tocar su guitarra. Tenía que tranquilizarse y concentrarse de nuevo así que llenó sus pulmones con todo el aire que pudo y lo fue soltando de forma lenta. Concentración. Repitió la respiración un par de veces más antes de empezar a sentir algo, había una ligera aura pero parpadeaba y le costaba verla, la estaba perdiendo. La semioni frunció el ceño y empezó a temblar ligeramente al costarle tanto, estaba perdiendo el control y le estaba costando mucho más entender lo que quería transmitir el pelirrojo. Se tenía que volver a concentrar en aquella pequeña luz que había visto, así que, siguió respirando para tranquilizarse, centrando toda su atención justo donde había notado la silueta parpadeante. — Vamos, vamos,… — se intentó dar ánimos mentalmente la rubia, pero el tiempo había terminado al escuchar la voz de Garnet preguntando cómo se les había dado. — ¡El haki es un mierda! Lo odio — se quejó la adolescente harta de la dificultad de los ejercicios del músico. — Te has pasado mil islas haciendo esto ¡No es justo! Es imposible saber lo que piensa de alguien — increpó la chica a su hermano de otra madre ante tal ejercicio. Se estaba sintiendo muy frustrada. — Solo he visto una luz que hacía pim pim pim como si fuera bueno y ya esta. ¡Puto haki! — se quejó de nuevo Sasha a sus dos compañeros abriendo y cerrando la mano cuando dijo lo del pim pim pim haciendo referencia a la silueta que había visto.
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