Inaudito. Ese marine estaba bloqueando mi técnica. Un terremoto con un palo. Parece que le subestimé. Era casi como si el tipo burlara las leyes de la lógica y la física. ¿Qué clase de poder extraño poseía aquel soldado? Su espada no se rompía como cualquiera habría pensado. Pero no era problema. Si este poder no podía con un palo glorificado como ese, era fácil. Solo tenía que reventarle su puta madre al que sostenía el palo ¿No?
Salté con mi Vulture Claw y surqué los aires majestuoso, como un ave fenix sísmico. Mis cabellos azules ondeaban al viento con hermosa danza, digna de los más aguerridos guerreros épicos de las leyendas de antaño. Durante mi hermoso vuelo pude escuchar a Ashura gritar llamando a Eaa con furia. Pero Eaa no estaba aquí. Recordé entonces la carta con que Eaa había decidido partir y despedirse. Tenía que acabar con este cretino para poder ir luego a sentarme sobre su cadaver podrido a leer las últimas palabras de mi capitana. No sé qué le habría llevado a tomar esa decisión, pero quería descubrir su mensaje... ¿fue por mi culpa? ¿a dónde irá? ¿Estará cuidando de sí misma tan bien como cuida de Mandarina? Solía ser tan buena con otros que olvidaba preocuparse de ella misma y puta madre, ese era mi trabajo... No. Ahora no. No mientras estoy recorriendo el viento como una saeta celestial y hermosa, directo hacia el mentón de Sérpico... Carajo, qué piel tan bien cuidada tiene. ¿Usará alguna crema? ¿Habrá alguna crema que le arregle la cara después de esto?
Pero vaya si la suerte estaba a favor del pelirrojo, que, mientras se tambaleaba hacia atrás, claramente cagado de miedo por mi poder, con una expresión irrisoria de sorpresa y pavor, maldita sea, por prestarle atención, fallé mi puñetazo por tan poco que aún agachado como estaba para llegarle a la cara, pude ver sus largos cabellos rojos agitarse por el viento que mi arremetida acarreaba. También noté que su gabardina se movió, dejando ver una segunda arma. Lo vi en sus ojos: No me estaba subestimando, y yo tampoco tenía intenciones de hacerlo. Un rápido movimiento del espadachín me alertó de pronto. Era rápido el hijo de puta. Allí frente a mi alzó entonces su brazo izquierdo y rápidamente respondí.
Rhino Skin
Con una velocidad que me superaba a mi mismo, rápidamente aproveché el estar agachado para interponer mi palma derecha en la trayectoria descendente de su ataque, bloqueando el tajo a la altura de la muñeca. Mierda... No fue suficiente. Parte de la hoja de su espada había conseguido entrar por el lado derecho en un ángulo que me dejó claro que de no haber respondido, me habría abierto en diagonal como un jamón. Instantáneamente cerré entonces mi puño, apresando su brazo, a la vez que con mi brazo izquierdo atrapaba su derecho. No iba a dejar que sacara la otra espada. Tal vez sea hermoso, pero no idiota. Atrapé su otro brazo antes de que pudiera hacer cualquier cosa y por mi madre que no lo solté. Pude ver su cara entonces y era claro que no se lo esperaba.
Si te hubieras dejado golpear, esto te habría dolido menos-Gin le dije con la mirada clavada en sus ojos. Ahora iba a ver la desesperación que le estaba ahorrando.
Me erguí entonces sin soltar al pequeño marine, y le alcé frente a mi como si de un saco de papas se tratara. No pesaba nada y no tenía fuerza ni en esta vida ni en la otra para liberarse de mi. Allí con mi rehén suspendido en el aire, giré y lo llevé conmigo hacia donde sabía que un destino peor que mis terremotos le esperaba. Cada paso era más satisfactorio que el anterior. Me detuve entonces a 1 metro de Ashura, quien había sido testigo de todo el espectáculo. Claro que Sérpico no tenía idea, al estar colgando de frente a mi. Su espalda estaba a merced de mi camarada. Sabía que al demonio nada de esto le afectaría, así que al tener colgando al infeliz de Cucarashi a un altura más que apropiada, le propiné un rodillazo cargado de mi poder en los ojos. Las explosión resonó en su cabeza y le atravesó. A ver cómo bloqueas esto ahora-Gin
La onda de choque le traspasó y vi como por un instante, Ashura ondulaba tras los rojos cabellos del pequeño marine, para sin ningún problema recuperar su forma nuevamente. Era práctico tener un compañero intangible.
Permíteme que te presente a Ashura, o como me gusta decirle de cariño: El Demonio. Y te cuento que odia a los marines más que yo-Gin
Salté con mi Vulture Claw y surqué los aires majestuoso, como un ave fenix sísmico. Mis cabellos azules ondeaban al viento con hermosa danza, digna de los más aguerridos guerreros épicos de las leyendas de antaño. Durante mi hermoso vuelo pude escuchar a Ashura gritar llamando a Eaa con furia. Pero Eaa no estaba aquí. Recordé entonces la carta con que Eaa había decidido partir y despedirse. Tenía que acabar con este cretino para poder ir luego a sentarme sobre su cadaver podrido a leer las últimas palabras de mi capitana. No sé qué le habría llevado a tomar esa decisión, pero quería descubrir su mensaje... ¿fue por mi culpa? ¿a dónde irá? ¿Estará cuidando de sí misma tan bien como cuida de Mandarina? Solía ser tan buena con otros que olvidaba preocuparse de ella misma y puta madre, ese era mi trabajo... No. Ahora no. No mientras estoy recorriendo el viento como una saeta celestial y hermosa, directo hacia el mentón de Sérpico... Carajo, qué piel tan bien cuidada tiene. ¿Usará alguna crema? ¿Habrá alguna crema que le arregle la cara después de esto?
Pero vaya si la suerte estaba a favor del pelirrojo, que, mientras se tambaleaba hacia atrás, claramente cagado de miedo por mi poder, con una expresión irrisoria de sorpresa y pavor, maldita sea, por prestarle atención, fallé mi puñetazo por tan poco que aún agachado como estaba para llegarle a la cara, pude ver sus largos cabellos rojos agitarse por el viento que mi arremetida acarreaba. También noté que su gabardina se movió, dejando ver una segunda arma. Lo vi en sus ojos: No me estaba subestimando, y yo tampoco tenía intenciones de hacerlo. Un rápido movimiento del espadachín me alertó de pronto. Era rápido el hijo de puta. Allí frente a mi alzó entonces su brazo izquierdo y rápidamente respondí.
Rhino Skin
Con una velocidad que me superaba a mi mismo, rápidamente aproveché el estar agachado para interponer mi palma derecha en la trayectoria descendente de su ataque, bloqueando el tajo a la altura de la muñeca. Mierda... No fue suficiente. Parte de la hoja de su espada había conseguido entrar por el lado derecho en un ángulo que me dejó claro que de no haber respondido, me habría abierto en diagonal como un jamón. Instantáneamente cerré entonces mi puño, apresando su brazo, a la vez que con mi brazo izquierdo atrapaba su derecho. No iba a dejar que sacara la otra espada. Tal vez sea hermoso, pero no idiota. Atrapé su otro brazo antes de que pudiera hacer cualquier cosa y por mi madre que no lo solté. Pude ver su cara entonces y era claro que no se lo esperaba.
Si te hubieras dejado golpear, esto te habría dolido menos-Gin le dije con la mirada clavada en sus ojos. Ahora iba a ver la desesperación que le estaba ahorrando.
Me erguí entonces sin soltar al pequeño marine, y le alcé frente a mi como si de un saco de papas se tratara. No pesaba nada y no tenía fuerza ni en esta vida ni en la otra para liberarse de mi. Allí con mi rehén suspendido en el aire, giré y lo llevé conmigo hacia donde sabía que un destino peor que mis terremotos le esperaba. Cada paso era más satisfactorio que el anterior. Me detuve entonces a 1 metro de Ashura, quien había sido testigo de todo el espectáculo. Claro que Sérpico no tenía idea, al estar colgando de frente a mi. Su espalda estaba a merced de mi camarada. Sabía que al demonio nada de esto le afectaría, así que al tener colgando al infeliz de Cucarashi a un altura más que apropiada, le propiné un rodillazo cargado de mi poder en los ojos. Las explosión resonó en su cabeza y le atravesó. A ver cómo bloqueas esto ahora-Gin
La onda de choque le traspasó y vi como por un instante, Ashura ondulaba tras los rojos cabellos del pequeño marine, para sin ningún problema recuperar su forma nuevamente. Era práctico tener un compañero intangible.
Permíteme que te presente a Ashura, o como me gusta decirle de cariño: El Demonio. Y te cuento que odia a los marines más que yo-Gin
Resumen
Aclaraciones
Karmas Relevantes
Bélico
Frutagura no mi
Inventario
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