12-12-2024, 03:09 PM
(Última modificación: 04-01-2025, 01:21 PM por Sentomaru.
Razón: Cambio temporal de Absoluto a Relativo
)
Dia 35 de verano, Año 14.
Refugio Subterraneo de Isla Chika
Llevábamos demasiado tiempo ya en este vertedero y poco a poco intentaba conocer a mis nuevos compañeros. La situacion que dejo Ikirami era difícil, me costaba crear lazos con los nuevos, no estaba preparada para entablar nuevas amistades, pero el trabajo era el trabajo. Todos estábamos allí unidos bajo la misma bandera, la de la marina. Y estaba segura de que todos teníamos nuestros motivos para defender el mundo bajo la misma.
Me costaba tener el mismo rango que Joe, tener sus mismas responsabilidades, no era algo que creyera merecer y más por el hecho de haber asesinado a alguien que no lo merecía. Bueno, técnicamente, yo no había matado a Sierpe, pero al fin y al cabo estaba muerta por mis actos y los de Ryze. Tenía que ser responsable, ya no solo valía con entrenar sola yo y tampoco podía estar cuidando de mis compañeros siempre. Me consideraba un escudo, un escudo de la paz y la justicia en el mundo, pero había muchas maneras de defenderlo, una de ellas era preparar a aquellos que tuvieran mis mismos valores y convicción para que estuvieran preparados para defenderse, a ellos mismos y a vidas inocentes, de los horrores causados por terroristas y piratas. No era una tarea sencilla ni fácil, pero alguien tenía que hacerla. Y ese alguien era la marina.
El día anterior había dado órdenes a la Sardina parlante, el chulo playa y el Leon engreído de acudir al refugio subterráneo, a una especie de polideportivo con zonas recreativas, campos de futbol y otros deportes que tenían habilitado en el mismo para en el caso de emergencia climática, poder ejercitar también el cuerpo de manera recreativa y no volverse locos si duraba demasiado. Era un lugar perfecto para el entrenamiento que tenía preparado para los nuevos, el campo era de tierra y ya había visto algo de lo que era capaz, el chulo playa con ella. Era el momento de enseñarles todo lo que sabía.
Estaba allí la primera y esperaba que por fin me respetaran y acataran mis órdenes. Los inicios estaban siendo complicados y este entrenamiento también lo sería. Con mi uniforme y en el centro del campo de futbol, con las medidas justas para jugar un partido reglamentario de 90 metros de largo y 45 de ancho, quede esperando por los reclutas de brazos cruzados y aburrida. Aún no era la hora, pero yo estaba impaciente por saber si tenían lo que había que tener para enseñarles todo lo que el Waki podía hacer por ellos.
resumen
inventario
![[Imagen: 9GdOzk1.png]](https://i.imgur.com/9GdOzk1.png)
