17-12-2024, 10:51 AM
No podía ver lo que hacía su amigo, pero sí que podía escucharlo, así que mientras mantenía su mirada fija en el grandullón, escuchaba a Kevin pidiéndole a los otros dos que se rindiesen educadamente. Qué gran corazón tenía, hasta para los más rufianes. Gideon ni tenía ganas de llenarse la ropa de sangre, así que pedía con todas sus fuerzas que el hombretón que tenía bajo él se rindiese. Sin embargo, el hombre tenía otros planes, acercó un poco más su cuello a su katana y escupió, su saliva cayó en el pantalón de Gideon, el cual hizo una mueca de asco.
— Venga, atrévete —le retó.
No le estaba dejando otra opción al espadachín, si tenía que mancharse se mancharía. Así que sin pensárselo cortó con cuidado tanto las muñecas como el cuello del hombre.
— Creo que ni tu ni yo queremos que lo haga más profundo, illo, estas marcas te servirán para recordar que no tienes que meterte con los Pirate Busters —el valor de Gideon seguía con él, aunque sus ojos empezaron a parpadear más acelerados.
El hombre intentó zafarse de la pierna de Gideon, pero este apretaba aún mas el pecho, haciendo que le costara respirar a su adversario. De fondo podía escuchar a Kevin, había dejado inconscientes a los otros dos, así que no quedaba mucho más que hacer. El jefe miró hacia sus compañeros y con asco miró a Gideon.
— Seréis imbéciles… Vale, vale, me rindo antenitas, deja que me lleve a esos dos.
El skypiean decidió confiar en que no sería una trampa y se bajó de su pecho, sin envainar la katana por si la necesitaba. El hombretón se tocó donde había sido cortado y maldijo en susurros. Fue a por los otros dos y les golpeó la cara para que despertaran. Solo uno de ellos lo consiguió.
— Que sepáis que si me topo con vosotros os haré pedazos —dijo mientras cogía a su otro compañero y su grupo se alejaba.
— Illo, Kevin, ¿estás bien? —se acercó a su compañero, no sin antes envainar a Blockbuster y mirar cómo se encontraban las chicas, parecían estar bien. Omi se había escondido en su bolsillo particular y ahora asomaba su cabecita.
— Venga, atrévete —le retó.
No le estaba dejando otra opción al espadachín, si tenía que mancharse se mancharía. Así que sin pensárselo cortó con cuidado tanto las muñecas como el cuello del hombre.
— Creo que ni tu ni yo queremos que lo haga más profundo, illo, estas marcas te servirán para recordar que no tienes que meterte con los Pirate Busters —el valor de Gideon seguía con él, aunque sus ojos empezaron a parpadear más acelerados.
El hombre intentó zafarse de la pierna de Gideon, pero este apretaba aún mas el pecho, haciendo que le costara respirar a su adversario. De fondo podía escuchar a Kevin, había dejado inconscientes a los otros dos, así que no quedaba mucho más que hacer. El jefe miró hacia sus compañeros y con asco miró a Gideon.
— Seréis imbéciles… Vale, vale, me rindo antenitas, deja que me lleve a esos dos.
El skypiean decidió confiar en que no sería una trampa y se bajó de su pecho, sin envainar la katana por si la necesitaba. El hombretón se tocó donde había sido cortado y maldijo en susurros. Fue a por los otros dos y les golpeó la cara para que despertaran. Solo uno de ellos lo consiguió.
— Que sepáis que si me topo con vosotros os haré pedazos —dijo mientras cogía a su otro compañero y su grupo se alejaba.
— Illo, Kevin, ¿estás bien? —se acercó a su compañero, no sin antes envainar a Blockbuster y mirar cómo se encontraban las chicas, parecían estar bien. Omi se había escondido en su bolsillo particular y ahora asomaba su cabecita.
KARMAS
INVENTARIO
