[Pasado] - De la sangre a la música
#1

El bullicio de la ciudad de Akauri era un ruido constante, una mezcla de voces, pasos y el tintineo de monedas cambiando de manos. Los rayos del sol bañaban las calles empedradas, haciendo brillar las fachadas de los edificios desgastados, mientras los vendedores pregonaban sus productos en un caos que parecía nunca terminar. Gente de todas las clases sociales iba de aquí para allá: marineros cargando cajas de suministros, comerciantes discutiendo precios, y niños corriendo entre las piernas de los adultos. La ciudad, vibrante y viva, tenía una energía que contrastaba profundamente con mi estado de ánimo entonces.

Caminaba con las manos en los bolsillos, las alas plegadas contra la espalda y cubiertas por la capa oscura que siempre llevaba. Mi cabello blanco brillaba bajo el sol, atrayendo miradas fugaces, no sé bien si de curiosidad o desdén, pero me imagino que lo segundo tendría más sentido. Sin embargo, apenas notaba a la multitud; mi mente estaba atrapada en una tormenta silenciosa. Las voces de la ciudad parecían lejanas, ahogadas por el peso de lo que sentía.

- Sesenta mil Berries, mires por donde lo mires... Es demasiado...- Suspiré, sólo de pensarlo sentía ganas de vomitar.

No podía dejarlo marchar, ocupaba demasiado espacio. La cifra se repetía una y otra vez, como un martilleo implacable. Por mucho que intentara alejarla, siempre volvía, una sombra constante que me seguía desde que Eleon Dur había muerto. La deuda era una cadena que no solo me ataba las manos, sino también el alma. Él había cargado con ese lastre durante años, pero ahora todo recaía sobre mí. ¿Y quién era yo? Apenas un joven idiota, dudosamente capaz de mantenerse en pie bajo el peso de un legado que no había pedido. ¿Acaso me lo merecía?

"¿Qué será de mí ahora?"

La pregunta estaba ahí, revoloteando por enésima vez. La soledad se sentía como un abismo cada vez más profundo y no podía fingir su ausencia. Eleon Dur ya no estaba para hacer de guía, la única persona en la que había aprendido a confiar había desaparecido y yo estaba perdido. Siempre había sido un solitario por necesidad, pero ahora esa soledad parecía más definitiva, más implacable.

-No puedo fallar. Nadie vendrá a salvarme está vez. Estoy sólo. - Susurré, como si decirlo en voz alta me ayudase a interiorizar algo que ya sabía.

Mis pasos eran lentos pero firmes, cada uno marcado por una decisión forzada y silenciosa: seguir adelante, por mucho que  doliera. Movía los ojos carmesí por las calles, observando las caras de los desconocidos sin realmente verlas. Era una rutina, un ejercicio mecánico para mantenerme centrado en el presente, aunque mi mente seguía atrapada en el pasado y el futuro.

En algún momento esos mismos ojos se clavaron en un tablón de anuncios, situado en una esquina concurrida, como si fuese lo que estaban buscando, en seco. Los carteles, algunos desgastados por el tiempo, mostraban recompensas por las cabezas de piratas, criminales y otros buscados por la ley. Un papel nuevo, recién clavado, llamó mi atención y bloqueó el panorama general. La recompensa escrita en letras grandes y negras casi parecía brillar bajo el sol.

"25,000 Berries. Vivo o muerto."

Me detuve despacio, había fijado la mirada en el rostro del pirata dibujado en el cartel. Era joven, con una expresión de arrogancia que no sólo resultaba familiar, sino que además recordaba a todo lo que despreciaba. La cifra era alta, más de lo que quizá podría abarcar. Algo despertó en mi pecho, una chispa que no sabía si era motivación o simple necesidad.

Cuando pude darme cuenta ya estaba apenas a un paso del cartel, mi capa ondeaba ligeramente con cada movimiento. Alrededor, la gente seguía su camino, ignorando al joven híbrido que observaba el anuncio como si fuese su última oportunidad de aferrarse a algo. Rocé el borde del papel con los dedos, sintiendo la textura áspera del pergamino.

"¿Es esto lo que me queda? Cazar recompensas hasta pagar la deuda..." - Pensé en lo que pareció una eternidad, pero tan sólo había sido un instante. - "¿Y después qué? ¿Puedo permitirme pensar en el después ahora?"

La idea de una vida como esta, siempre persiguiendo sombras para apenas sobrevivir, me dejó un sabor amargo en la boca. Pero no tenía tiempo para lamentos. El mundo no se detenía para nadie, mucho menos para mí, era algo que había aprendido hacía tiempo.

"Tan sólo un paso más, sólo uno más y entonces..."

Apretando los dientes, la voz pragmática dentro de mi cabeza me recordó que no tenía el lujo de rechazar oportunidades, sin importar lo peligrosas que fueran. Arrancaría ese cartel y sobreviviría. Sería libre.

- ¿Eh? - El cartel no se había movido. No, no era eso.

  Responder


Mensajes en este tema
[Pasado] - De la sangre a la música - por Casca Belles - 18-12-2024, 01:47 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)