18-12-2024, 08:02 PM
Día 54 de verano. Año 14
Nanohana, Arabasta ~ 08:00 a.m.
El día empezaba en la ciudad costera de Nanohana, se escuchaba el bullicio de la gente que iba a trabajar lista para conseguir suministros para toda la isla y empezar su labor de repartirlos donde debían. Sus habitantes estaban acostumbrados al calor constante, por lo que ahora mismo fuera verano no influenciaba mucho, ya que, ellos vivían con altísimas temperaturas a causa del desierto que ocupaba principalmente el centro de la isla. Nanohana contaba con unos edificios cúbicos a excepción de algunos que contaban con cúpulas de diferentes tamaños en la azotea. La ciudad era famosa por su mercado y sus perfumes, de ahí que de buena mañana ya empezase el movimiento en las calles, además de en el puerto, lugar característico por donde entraban todo lo que importaban de otros países o que ellos mismo exportaban de Arabasta.
Entre las concurridas calles de Nanohana se podía apreciar como paseaban dos jóvenes cazarrecompensas que sobrepasaban el metro ochenta de altura. Una pareja bastante peculiar, pero que se complementaban perfectamente y que siempre buscaban cuidar al otro, aunque a uno de ellos le costara más al ser bastante cobarde. Con una temperatura bastante alta - que podría hacer sudar hasta a alguien con karma de adaptación ígnea - los dos cazadores paseaban entre las distintas paradas del mercado, tanto a su derecha como a su izquierda podían ver diferentes puestos - tapados por una lona en el techo para protegerse del sol directo - en una larga fila hasta el final de la calle. Algunos usaban tablones de madera como mesas para que los clientes tuvieran a la vista sus productos, mientras que otros simplemente los tenían en el suelo sobre una manta o dentro de jarrones. Mientras los cazadores paseaban podían oler como los suaves y embriagadores perfumes impregnaban parte del mercado y que camuflaban - si no se acercaban mucho - el olor a pescado de algunos de los puestos. Las preciosas telas también estaban presentes siendo estás expuestas sobre las mesas o dentro de jarrones haciendo que solo se viera una parte de ellos.
A ambos cazadores les costaba esquivar a la gente que paseaba buscando las mejores ofertas de buena mañana o los intentos de los vendedores por intentar conseguir la primera venta del día, pero la sensación no llegaba a ser del todo agobiante para aquellos que estaban acostumbrados. Cuando por fin la pareja pasó cruzó toda la calle del mercado, se encontraron justo delante una pared de piedra grisácea con unos carteles de se busca bastante llamativos, los cuales podrían resultar extraños e incluso de tener más de 150 de inteligencia llegaba a ser evidente que no eran oficiales de la marina. Al lado del tablón, en diagonal a la derecha de Kevin y Gideon, había una mujer delgada con gafas de sol en un puesto vendiendo perfumes. Usaba un pañuelo lila muy clarito - casi rozando el rosa - que tapaba su cabeza, pero que se podía ver como un mechón rubio se asomaba por el lateral derecho de su cara. Además llevaba puesto un vestido muy largo de un color ligeramente más oscuro que el pañuelo para evitar que el sol, a medida que pase el día, le queme la piel. En diagonal a la izquierda, al otro lado de los carteles, había un hombre bastante robusto con una frondosa y rizada barba negra, vestido con ropas ahogadas de color beige y un pañuelo blanco en la cabeza, vendiendo telas que estaban expuestas de forma alargada en una mesa y muchas otras detrás dentro de unos jarrones. A las espaldas de los cazadores estaba el mercado por el cual habían llegado y por el cual a cada momento que pasa se llena más de gente.
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![[Imagen: 8hzdnqD.png]](https://i.imgur.com/8hzdnqD.png)