10-09-2023, 12:44 PM
Me senté y Sephiroth en un gesto de amabilidad apartó su espada para que no molestase entre los dos. A mí no me incordiaba, pero aprecié el gesto por su parte. Me contó que hasta ahora ha estado haciendo tareas vacías, inferiores - aunque no por eso hay que menospreciarle a él ni a nadie - como limpiar las instalaciones, dar alguna ronda que otra por la isla y poco más. Podía notar en Sephiroth un poco de tristeza y dudas. No se sentía conforme con sus tareas, y honestamente, lo entiendo perfectamente. Si él, siendo una persona joven, ya tenía este tipo de pensamientos, me hizo recordar lo que yo pienso muchos días. Al fin y al cabo tengo 30 años, aunque a veces parece que tengo 65. Supongo que todos estos años en la marina me ha vuelto una persona recta y formal a más no poder.
- No te martirices con eso joven - Le dije con un tono tranquilizador - Es normal que ahora nos dediquemos más a tareas sin sentido dentro de la marina, al fin y al cabo somos cadetes. Imagínate estar en mi lugar, que llevo aquí 13 años y sigo siendo esa hormiga de la que hablas - Le dije con un poco de tono humorístico para quitarle hierro al asunto - Lo mejor que puedes hacer ahora es seguir haciendo esas tareas, y cuando encuentres tiempo entrenar por tu cuenta. Así hasta que podamos hacer alguna tarea importante dentro de la Marina - Le dije.
Noté como mis palabras calmaron un poquito a Sephiroth, y eso me valía, era mi intención. Tal fue su relajación que volvió a insistirme en qué o quién me hizo esta herida en la cabeza. No me molestaba que volviera a preguntar, al fin y al cabo es algo normal. Recliné la espalda en el banco para acomodarme y decidir contárselo - Pues mira fue ayer en... - De repente, una voz familiar interrumpió con un tono alto, estaba gritando, diciendo sobre mi sombrero nuevo en tono de risa. - ¡SHAJAJAJAJAJAJAJA! - Esa risa era inconfundible - pero sobre todo el hablar gritando sin parar con tanta energía - Era Minato, el cual vino hacia nosotros enseñándonos sus nudillos, el cual estaba intentando romper rocas con las manos, el muy bestia.
- Veo que sigues con tanta energía como siempre joven, me alegra ver que estás bien - Le dije alegremente mientras le tendí mi mano derecha para estrechársela. Por un momento, pensé en aprovechar la interrupción del joven Minato para no proseguir a Sephiroth con la explicación de lo que me ocurrió. Pero fue breve, ya que rápidamente decidí aprovechar que estaban aquí ambos y contarles todo. Creo que iba a ser una buena lección.
- Aprovechando que estás aquí Minato, os contaré qué me pasó en la cabeza. Primero de todo no hay que temer o algo parecido, tengo esto porque me lo busqué. Fue ayer, en la playa, un compañero nuestro, Vulkan, un chaval joven como vosotros, me citó para entrenar ambos. Fue un entreno agradable entre marines. Todo fue de manera normal, intercambiamos golpes y demás. Pero cuando decidimos irnos de aquí, dos cazadores de piratas interrumpieron en escena - Les comenté mientras me apoyé en mis rodillas, con mis codos, echando el cuerpo hacia adelante - No voy a centrarme tanto en detalles. Simplemente, acordamos un entrenamiento con ellos, ya que buscaban compenetrarse bien entre ambos y ver si eran compatibles, y no habría represalias contra ellos por "pegar" a dos marines. El resultado es el que veis. Nos pasaron por encima con creces. Yo no pude hacer nada, fui un saco de boxeo para ellos. Y el joven Vulkan apenas logró algo de insignificante contacto. Con esto no intento meteros miedo, al revés, quiero que veáis que fuera, hay gente muy fuerte, que nos puede aplastar con tan solo mirarnos. Por eso tenemos que entrenar y mejorar. Simplemente quedaos con eso -
Tras esto, me quedé callado, esperando una respuesta mientras miraba a ambos jóvenes.
- No te martirices con eso joven - Le dije con un tono tranquilizador - Es normal que ahora nos dediquemos más a tareas sin sentido dentro de la marina, al fin y al cabo somos cadetes. Imagínate estar en mi lugar, que llevo aquí 13 años y sigo siendo esa hormiga de la que hablas - Le dije con un poco de tono humorístico para quitarle hierro al asunto - Lo mejor que puedes hacer ahora es seguir haciendo esas tareas, y cuando encuentres tiempo entrenar por tu cuenta. Así hasta que podamos hacer alguna tarea importante dentro de la Marina - Le dije.
Noté como mis palabras calmaron un poquito a Sephiroth, y eso me valía, era mi intención. Tal fue su relajación que volvió a insistirme en qué o quién me hizo esta herida en la cabeza. No me molestaba que volviera a preguntar, al fin y al cabo es algo normal. Recliné la espalda en el banco para acomodarme y decidir contárselo - Pues mira fue ayer en... - De repente, una voz familiar interrumpió con un tono alto, estaba gritando, diciendo sobre mi sombrero nuevo en tono de risa. - ¡SHAJAJAJAJAJAJAJA! - Esa risa era inconfundible - pero sobre todo el hablar gritando sin parar con tanta energía - Era Minato, el cual vino hacia nosotros enseñándonos sus nudillos, el cual estaba intentando romper rocas con las manos, el muy bestia.
- Veo que sigues con tanta energía como siempre joven, me alegra ver que estás bien - Le dije alegremente mientras le tendí mi mano derecha para estrechársela. Por un momento, pensé en aprovechar la interrupción del joven Minato para no proseguir a Sephiroth con la explicación de lo que me ocurrió. Pero fue breve, ya que rápidamente decidí aprovechar que estaban aquí ambos y contarles todo. Creo que iba a ser una buena lección.
- Aprovechando que estás aquí Minato, os contaré qué me pasó en la cabeza. Primero de todo no hay que temer o algo parecido, tengo esto porque me lo busqué. Fue ayer, en la playa, un compañero nuestro, Vulkan, un chaval joven como vosotros, me citó para entrenar ambos. Fue un entreno agradable entre marines. Todo fue de manera normal, intercambiamos golpes y demás. Pero cuando decidimos irnos de aquí, dos cazadores de piratas interrumpieron en escena - Les comenté mientras me apoyé en mis rodillas, con mis codos, echando el cuerpo hacia adelante - No voy a centrarme tanto en detalles. Simplemente, acordamos un entrenamiento con ellos, ya que buscaban compenetrarse bien entre ambos y ver si eran compatibles, y no habría represalias contra ellos por "pegar" a dos marines. El resultado es el que veis. Nos pasaron por encima con creces. Yo no pude hacer nada, fui un saco de boxeo para ellos. Y el joven Vulkan apenas logró algo de insignificante contacto. Con esto no intento meteros miedo, al revés, quiero que veáis que fuera, hay gente muy fuerte, que nos puede aplastar con tan solo mirarnos. Por eso tenemos que entrenar y mejorar. Simplemente quedaos con eso -
Tras esto, me quedé callado, esperando una respuesta mientras miraba a ambos jóvenes.
