22-12-2024, 01:57 PM
Kevin, con la intención de saciar su infinita curiosidad y entender el supuesto enigma que había tras esos carteles, pregunto, a la bella mujer de telas rosas, si sabía algo sobre ellos. La chica que se dedicaba a comercializar con perfumes, se presentó como Mariah Lion y declaró su desconocimiento acerca de la existencia de dichas posters, al afirmar que era ciega. Kevin, al escuchar esto, y observar como Mariah se quitaba sus gafas de sol, mostrando unos iris de un verde esmeralda apagado, se puso nervioso.- ¡L-lo siento! E-espero no haberla importunado, s-señorita Mariah... - Exclamó, inclinando su tronco superior hacia delante a modo de disculpa, pudiendo fijarse con más cercanía de lo bonitos que eran sus ojos, mientras las gafas de sol volvían a ocultarlos tras sus lentes opacas.
En ese momento, la joven, en tanto su pareja - quién podría servirles ayuda a los cazadores - llegaba, les invitó a probar una muestra de uno de sus perfumes.- ¿P-perfume de café? ¡Cáspita! ¡M-me encantaría probarlo! - Se emocionó el oficinista, volviendo a erguir la mitad superior de su cuerpo de nuevo.- ¿T-tú querrás algún que otro perfume, G-gideon? - Le preguntó a la skypiean, quién estaba situada a su costado derecho, girándose hacia ella. Entonces, al pluriempleado, sabiendo que el mundo estaba infestado de maldad y gente aprovechada, le asaltó una duda sobre la chica.- P-perdona... - Se giró hacia la joven, de nuevo.- ¿Y-y, s-señorita Mariah, alguna vez has tenido problemas con los ladrones o-o estafas en la c-compra venta de tus p-productos? - Preguntó, intentando tener el mayor tacto posible a la dependienta.- Y-ya sabes... H-hay mucho malhechor q-que estaría dispuesto a aprovecharse de a-alguien como tú... - Añadió, con un tono triste, pasándole desapercibido los tres musculosos hombres que pasaron por su lado, al tener toda su atención puesta en la chiquilla.
Pendiente de lo que tuviera que decirle Mariah, y esperando que no la hubiera herido con sus palabras, pudo notar como, de repente, alguien posaba su brazo en su hombro derecho, haciendo que se sobresaltara del susto. Rápidamente, giró su cabeza hacia su derecha, pudiendo ver a un hombre extremadamente guapo y atractivo, que se había interpuesto entre los dos cazadores y que, por alguna razón, le sonaba de algo.- ¿Q-quién será..? - Pensó, obteniendo respuesta al instante, presentándose como Dan, el novio de Mariah, e instando al dúo de los PirateBusters a comprar algo en el que parecía ser un negocio familiar.- ¿D-dos por uno? ¡E-eso es fantástico! - Se inclinó levemente hacia delante para ejercer contacto visual con Gideon.- E-escoge uno si quieres, G-gideon, tómatelo como un regalo m-mío, ¡y no aceptare un n-no por respuesta! - Declaró el pluriempleado, volviendo a dirigir su mirada al hombre que acababa de aparecer.- ¡E-el placer es mío,s-señorito Dan... - Respondió, con una tímida sonrisa, abriendo entonces de sopetón los ojos.- U-un momento...Dan... ¿D-de qué me suena ese nombre? - Ese pensamiento recorrió su cabeza, volteándola hacia las zonas de los carteles y poder ver, en ese entonces, no sólo el nombre que reposaba en el pie de los mismos, sino también en el gran parecido físico que presentaba el hombre de cada una de las seis hojas con el novio de la joven. En ese momento, Kevin bajó bruscamente su cuerpo, buscando liberarse del brazo izquierdo de Dan que reposaba sobre él.- ¡E-eres tú! ¡E-el de los carteles! - Le señaló, con el índice derecho, con una expresión de pánico en su rostro. ¿Habían dado verdaderamente con un criminal?
En ese momento, la joven, en tanto su pareja - quién podría servirles ayuda a los cazadores - llegaba, les invitó a probar una muestra de uno de sus perfumes.- ¿P-perfume de café? ¡Cáspita! ¡M-me encantaría probarlo! - Se emocionó el oficinista, volviendo a erguir la mitad superior de su cuerpo de nuevo.- ¿T-tú querrás algún que otro perfume, G-gideon? - Le preguntó a la skypiean, quién estaba situada a su costado derecho, girándose hacia ella. Entonces, al pluriempleado, sabiendo que el mundo estaba infestado de maldad y gente aprovechada, le asaltó una duda sobre la chica.- P-perdona... - Se giró hacia la joven, de nuevo.- ¿Y-y, s-señorita Mariah, alguna vez has tenido problemas con los ladrones o-o estafas en la c-compra venta de tus p-productos? - Preguntó, intentando tener el mayor tacto posible a la dependienta.- Y-ya sabes... H-hay mucho malhechor q-que estaría dispuesto a aprovecharse de a-alguien como tú... - Añadió, con un tono triste, pasándole desapercibido los tres musculosos hombres que pasaron por su lado, al tener toda su atención puesta en la chiquilla.
Pendiente de lo que tuviera que decirle Mariah, y esperando que no la hubiera herido con sus palabras, pudo notar como, de repente, alguien posaba su brazo en su hombro derecho, haciendo que se sobresaltara del susto. Rápidamente, giró su cabeza hacia su derecha, pudiendo ver a un hombre extremadamente guapo y atractivo, que se había interpuesto entre los dos cazadores y que, por alguna razón, le sonaba de algo.- ¿Q-quién será..? - Pensó, obteniendo respuesta al instante, presentándose como Dan, el novio de Mariah, e instando al dúo de los PirateBusters a comprar algo en el que parecía ser un negocio familiar.- ¿D-dos por uno? ¡E-eso es fantástico! - Se inclinó levemente hacia delante para ejercer contacto visual con Gideon.- E-escoge uno si quieres, G-gideon, tómatelo como un regalo m-mío, ¡y no aceptare un n-no por respuesta! - Declaró el pluriempleado, volviendo a dirigir su mirada al hombre que acababa de aparecer.- ¡E-el placer es mío,s-señorito Dan... - Respondió, con una tímida sonrisa, abriendo entonces de sopetón los ojos.- U-un momento...Dan... ¿D-de qué me suena ese nombre? - Ese pensamiento recorrió su cabeza, volteándola hacia las zonas de los carteles y poder ver, en ese entonces, no sólo el nombre que reposaba en el pie de los mismos, sino también en el gran parecido físico que presentaba el hombre de cada una de las seis hojas con el novio de la joven. En ese momento, Kevin bajó bruscamente su cuerpo, buscando liberarse del brazo izquierdo de Dan que reposaba sobre él.- ¡E-eres tú! ¡E-el de los carteles! - Le señaló, con el índice derecho, con una expresión de pánico en su rostro. ¿Habían dado verdaderamente con un criminal?
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