[Pasado] - De la sangre a la música
#10

El plan rondaba en mi cabeza mientras trataba de acomodarme en la rama del árbol. La postura no era cómoda, pero ya estaba acostumbrado a cosas peores. Charel había planteado una estrategia decente: usar su baile como distracción, atrayendo al pirata y sus hombres para que Pralder y yo pudiéramos actuar. Sonaba bien, en la teoría, pero los riesgos eran obvios. Ella no era más que una niña, y aunque se mostraba fuerte y decidida, el peso de la misión podía aplastarla. "Es demasiado pronto para alguien como ella," pensé, apretando la mandíbula. Sin embargo, no dije nada. Mis palabras habrían sonado frías como siempre, y la última vez que intenté proteger a alguien… Bueno, esa deuda aún la cargaba.

Desde mi lugar en el árbol, observé cómo se acomodaban mis compañeros. Pralder estaba recostado en el suelo, su tamaño era ridículamente desproporcionado en comparación con las raíces que apenas soportaban su peso. Razonablemente, parecía ser el único que realmente iba a descansar. Charel, en cambio, trepó a su árbol con una agilidad que no esperaba. Había algo inspirador en su determinación, pero también una ingenuidad que me preocupaba. Sus movimientos eran los de alguien acostumbrado a sobrevivir en circunstancias adversas, pero no la había visto nunca por las calles de la ciudad. Ningún niño debería verse forzado a llevar esa carga, pero, ¿quién era yo para juzgar? Mi vida había estado rota mucho antes de que pudiera entender siquiera lo que significaba estar vivo.

Dejé escapar un suspiro, cerrando los ojos un instante. Mi rifle descansaba sobre mis piernas, dentro de la funda que había cargado todo el día. El peso familiar era como un recordatorio constante de las decisiones que me habían llevado hasta aquí. "Si algo sale mal, estaré listo," pensé para mí mismo. La frase era una promesa silenciosa, casi como un mantra. No sabía cómo, pero haría todo lo posible por que Charel saliera de esta misión sin daños graves, y, por alguna razón, hasta Pralder me parecía alguien digno de proteger, por lo menos era honesto.

El sueño vino de forma intermitente, más una serie de breves lapsos de inconsciencia que verdadero descanso. Cada ruido, cada crujido de las ramas me sacaba de cualquier intento de descanso que buscase alcanzar, obligándome a mirar hacia el oscuro bosque. Finalmente, cuando el cielo se bañó en un manto negro y las estrellas se hacían más visibles, decidí que no tenía sentido seguir intentándolo.

Saqué un pequeño trozo de papel de mi mochila y escribí unas pocas palabras con tinta gruesa:

"Estaré en posición en la posada. Comenzaremos según lo planeado. – C."

Doblé la nota y la dejé cuidadosamente en el lugar donde me había acostado, visible para cuando despertaran. Sin hacer ruido, descendí del árbol, recogí mi rifle y ajusté la capa sobre mis hombros. Las sombras del bosque eran mi aliada, y moviéndome con la discreción que había perfeccionado desde niño, desaparecí en dirección a la ciudad.

La brisa salada del mar me golpeó con fuerza cuando llegué a una posición elevada cerca del puerto. Era un pequeño promontorio, cubierto de hierba alta que me ofrecía un punto de vista perfecto. Coloqué mi rifle frente a mí, utilizando la mira para inspeccionar el barco que la pescadera había mencionado.

Era pequeño, apenas un barco pesquero modificado. No había mucha actividad. En la cubierta, distinguí a tres figuras: el hombre que se ajustaba al retrato de Raick en el cartel, bebiendo de una gran jarra de madera, y otros dos que parecían estar limpiando o realizando tareas menores. Sus movimientos eran relajados, descuidados incluso. Esto me dio algo de confianza; no parecía que estuvieran esperando problemas.

"Solo tres…" murmuré para mí mismo, haciendo un rápido cálculo mental. A pesar de la ventaja numérica, no podía subestimar a Raick. La recompensa no era extremadamente alta, pero sugería que no era cualquier pirata, y eso significaba que sus hombres podrían ser más peligrosos de lo que parecían, al menos para un grupo recién montado y sin experiencia real.

Guardé el rifle y me deslicé de vuelta entre las sombras. Si no quería alertarlos, tendría que ser rápido y preciso en la ejecución del plan. Mis pasos me llevaron enseguida a mí destino. La taberna El Vigía se alzaba frente a mí como un edificio robusto y algo gastado por la brisa marina. Era de madera oscura, ennegrecida por años de salitre y descuido, pero su estructura aún parecía firme. La construcción, típica de los pueblos pesqueros, tenía un tejado de perfil triangular bastante empinado, cubierto de tejas grises irregulares que absorbían la luz de la luna, dándole un aspecto casi espectral.

Me moví con cuidado, asegurándome de no atraer miradas mientras buscaba una manera de subir. En la parte trasera, encontré un barril vacío junto a una pila de cajas que parecían abandonadas. Lo utilicé para impulsarme y alcanzar un saliente en la pared. Desde allí, trepé con sigilo, apoyándome en los marcos sobresalientes de las ventanas hasta que finalmente llegué al tejado.

La altura ofrecía una vista privilegiada del área circundante. Desde ahí podía ver no solo la entrada de la taberna, sino también las estrechas calles adyacentes y, en la distancia, el puerto donde estaba anclado el barco de Raick. Al examinar la superficie, noté un tragaluz en el centro del techo. Los cristales estaban empañados por la suciedad acumulada, pero aún permitían ver hacia el interior. Me deslicé cuidadosamente hasta colocarlo en mi línea de visión, asegurándome de no romper la silueta contra la luz del cielo nocturno.

El tragaluz ofrecía una ventaja estratégica inesperada. Desde ahí, podía observar gran parte del salón principal de la taberna: las mesas agrupadas en el centro, el pequeño escenario en una esquina y la barra situada en el lado opuesto. Aunque la vista no era perfecta, bastaba para localizar a Raick y sus hombres si entraban. La altura del tejado era ideal; lo suficientemente alto para pasar desapercibido, pero no tan elevado como para dificultar un disparo preciso si llegaba el momento.

Estaba posicionado detrás de una sección ligeramente elevada del tejado, donde una viga sobresaliente me ofrecía algo de cobertura. Ajusté la mira del rifle, alineándola con el tragaluz, y luego recorrí con la vista las rutas de escape posibles. Si Raick intentaba huir hacia el puerto, tendría tiempo suficiente para interceptarlo desde mi posición. Sin embargo, si optaba por las calles laterales, Pralder y Charel tendrían que encargarse de bloquear su avance.

Apoyé el rifle sobre una de las tejas, el frío del metal hacía un contraste agudo con la brisa húmeda que me envolvía. Mi respiración era tranquila, pero mi mente estaba en constante movimiento. Pensé en Charel, en cómo enfrentaría a Raick con solo sus palabras y su actuación. No podía permitirme fallar. Por su bien y por el mío.

El silencio del tejado era reconfortante, un espacio donde podía organizar mis pensamientos lejos del bullicio de la taberna. Desde mi posición, esperaba el momento adecuado para actuar, como un depredador acechando a su presa.

"Todo está listo" pensé, con un extraño sentimiento de anticipación. Ahora solo faltaba esperar a que el espectáculo de Charel comenzara.

  Responder


Mensajes en este tema
RE: [Pasado] - De la sangre a la música - por Casca Belles - 24-12-2024, 01:08 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)