26-12-2024, 07:37 PM
Cuando tome la decisión de seguir con la búsqueda de la información sobre venenos, dejando atrás aquel periódico encima de la mesa mientras giraba mi cuerpo sin mirar hacia adelante, noté como colisionaba con algo en mi rostro. No era una pared o algo parecido, pero sí que era grande. En un leve parpadeo de ojos pude notar que se trataba de una persona, pero una más grande que yo, viniéndose a mi cabeza mi amiga Karlglass, llegando incluso a imaginar que podría ser ella. Pero sabía con certeza que no, estaba muy acostumbrado a su olor, y no lo detecté en ningún momento, además de que no veo un motivo por el que ella quisiera interesarse por leer algún libro de algo.
Así que, lo primero que quise hacer es disculparme — ¡Disculpe, no me he percatado de qué... ! — Dije mientras alzaba la mirada para observar el rostro de aquella persona, cuando, para mi sorpresa, era una cara conocida. Paré en seco en cuanto la vi, la reconocía perfectamente. Además, sin ir más lejos, mencionó mi profesión, Marine, mientras dejaba caer la capa que tenía por todo su cuerpo, dejando mostrar las grandes alas de su espalda y el intenso fuego que, ya no solo brotaba de su espalda, sino de sus propios brazos, prácticamente los tenía envueltos en él, a la vez que preguntaba si sabía quién era. Di un par de pasos hacia atrás, primero, para ganar distancia con él, y segundo, poder verle mejor la cara sin necesidad de levantar tanto mi cabeza — El futuro heredero del trono de la Isla del cielo, y a su vez, capitán de la tripulación de los Alas Negras, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura. Recuerdo muy bien tu nombre — Comenté sin apartar la mirada de la suya, recordando como Ikirami nos puso al corriente de toda esta historia familiar que pasó en aquellas elevadas tierras, además de las variadas noticias de su tripulación en los periódicos.
Ahora mismo, tenía un problema. Primero de todo, la opción de comenzar una pelea, la cual no tenía pensada que fuera a suceder, y si eso sucedía, poner en peligro a la poca gente que había en la biblioteca y armar un escándalo. Tenía que evitar a toda costa esto, pero desconocía cuáles eran las intenciones de este señor — Antes de seguir, te pido por favor, que sea lo que sea salgamos fuera. No quiero poner en peligro a los civiles que hay por aquí — Comenté mientras levantaba mi mano derecha para guardar la distancias y que mantuviera la calma — Si te parece bien... Venga, va... — Dije, señalando esta vez la salida de la biblioteca, invitándole a salir ambos sin armar ruido — ¿Y qué tal están Triana y Jolyne? ¿Sabes que pasé una agradable tarde con ellas charlando en Momoiro? — Intenté calmar las aguas con una pregunta que no venía a cuento. Aunque, una vez la dije, me percaté de que, quizás, había metido la pata.
Así que, lo primero que quise hacer es disculparme — ¡Disculpe, no me he percatado de qué... ! — Dije mientras alzaba la mirada para observar el rostro de aquella persona, cuando, para mi sorpresa, era una cara conocida. Paré en seco en cuanto la vi, la reconocía perfectamente. Además, sin ir más lejos, mencionó mi profesión, Marine, mientras dejaba caer la capa que tenía por todo su cuerpo, dejando mostrar las grandes alas de su espalda y el intenso fuego que, ya no solo brotaba de su espalda, sino de sus propios brazos, prácticamente los tenía envueltos en él, a la vez que preguntaba si sabía quién era. Di un par de pasos hacia atrás, primero, para ganar distancia con él, y segundo, poder verle mejor la cara sin necesidad de levantar tanto mi cabeza — El futuro heredero del trono de la Isla del cielo, y a su vez, capitán de la tripulación de los Alas Negras, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura. Recuerdo muy bien tu nombre — Comenté sin apartar la mirada de la suya, recordando como Ikirami nos puso al corriente de toda esta historia familiar que pasó en aquellas elevadas tierras, además de las variadas noticias de su tripulación en los periódicos.
Ahora mismo, tenía un problema. Primero de todo, la opción de comenzar una pelea, la cual no tenía pensada que fuera a suceder, y si eso sucedía, poner en peligro a la poca gente que había en la biblioteca y armar un escándalo. Tenía que evitar a toda costa esto, pero desconocía cuáles eran las intenciones de este señor — Antes de seguir, te pido por favor, que sea lo que sea salgamos fuera. No quiero poner en peligro a los civiles que hay por aquí — Comenté mientras levantaba mi mano derecha para guardar la distancias y que mantuviera la calma — Si te parece bien... Venga, va... — Dije, señalando esta vez la salida de la biblioteca, invitándole a salir ambos sin armar ruido — ¿Y qué tal están Triana y Jolyne? ¿Sabes que pasé una agradable tarde con ellas charlando en Momoiro? — Intenté calmar las aguas con una pregunta que no venía a cuento. Aunque, una vez la dije, me percaté de que, quizás, había metido la pata.
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