26-12-2024, 09:54 PM
Sasha estaba pasando otro día más en aquella isla tóxica y agobiante, había perdido la cuenta del tiempo que llevaban ahí, pero quería ver la luz del sol de una vez y dejar de caminar por túneles subterráneos porque con su altura solo hacían que abrumarla más. Echaba de menos salir a volar o directamente pasear sin tener un límite sobre su cabeza. Suspiró con pesadez, después de un largo entrenamiento y una ducha se había encontrado totalmente aburrida, Tobías estaba encerrado en su camarote trabajando en algo - ¿Cómo podía hacerlo sin un brazo? No lo sabía, y ni se había molestado en averiguarlo - no tenía ni idea de dónde estaban los Alas Negras - y agradecía la tranquilidad de no tener al niñato cerca - pero su compitrueno era otra historia. Llevaba mucho tiempo decaído y no tener su merienda lista era un sacrilegio, si ahora era el cocinero debía hacerse cargo de todos, ella era la navegante y no por eso se iba sin ellos, por lo que él no podía fallar en su rol en el barco. Además que su aburrimiento había llegado hasta tal punto que se puso a leer un periódico que había en el barco, le había llamado la atención que el mono en pijama saliera en él y al leerlo se encontró con que el grupito de Joe los había vendido ¿Así le pagaba aquel marine barbudo el avisarle que se encontraron a Finn infiltrado en la marina? Pues ya no le volvería a hacer más favores a aquellos perros del gobierno como decía el skypiean, quien tanto él como Tobías seguían teniendo más recompensa en sus carteles de se busca que ella. — Asco de periódico — refunfuñó la semioni por lo bajo mientras buscaba a Garnet.
Para su desgracia se estaba acostumbrando a los túneles y una idea se le cruzó por la mente, tal vez ahora sí que podría usar sus molonas gafas de sol, así cuando el músico la viera podría aparentar ser más intimidante, que tampoco le hacía falta con su ceño fruncido a causa de la rabia de todo lo que sucedía sumado a su temperamento adolescente. La rubia decidió darse ese capricho y llevar después de tanto tiempo sus gafas puestas, pero no llegó demasiado lejos, en apenas tres metros se volvió a comer una pared por culpa de la iluminación del lugar. — ¡Puto sitio de mierda! — se quejó de nuevo inflando los mofletes mientras se guardaba las gafas de sol de nuevo en su bolsillo interior izquierdo de la chaqueta, por lo menos podía contar siempre con su chaqueta negra y su fiel kanabo en la espalda.
Cuando la adolescente por fin salió de uno de los estrechos túneles se encontró con una cueva que daba a una zona habitada. Se puso a pasear con calma pensando donde podría estar el vagabundo de su hermano de otra madre, hasta que escuchó mucho alboroto dentro de una taberna, consiguiendo que Sasha chasqueara mal la lengua temiéndose lo peor. Se suponía que la que tenía que salir de fiesta y beber como si no hubiera un mañana era ella - que por algo estaba en la edad de hacerlo - no el viejales peludo de Garnet. Justo cuando la semioni llegó a la puerta escuchó una voz llena de rabia que le decía a un pirata que saliera fuera seguido del nombre de Ikirami. — Garnet — susurró la semioni mientras se llevaba la mano derecha a la frente, haciéndose de nuevo daño en la zona de la herida por el choque contra la pared.
La rubia se puso a un lado para dejar que la marine saliera y, con un fuerte golpe, abrió la puerta de la taberna — ¡¡GARNET MATLOCK!! — gritó a pleno pulmón buscando al skypiean. Una vez lo situó en la barra se acercó hasta él muy enfadada, seguramente estaba ya por su quinto trago de alcohol — ¡¿Se puede saber qué cojones estás haciendo?! Te dedicas a emborracharte a estas horas y esperas que nos quedemos en el barco esperando por ti ¡PUES NO! Es la hora de merendar, tengo hambre, me aburro, el periódico es una mierda, me he vuelto a dar con una jodida pared, hay una marine en la puerta, estoy hasta los ovarios de esta isla y tú pareces un vagabundo borracho ¡NOS VAMOS! — sentenció mientras agarraba por las antenas de su cabeza pelirroja al músico - y también cocinero - de los Alas Negras arrastrándolo de espaldas fuera del bar. La joven ignoró por completo a todo el bar e incluso a la marine una vez pasó a cinco metros por su derecha y se continuó alejando, solo quería volver al barco e irse de una vez de aquella isla ahora que su log pose estaba cargado.
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