27-12-2024, 01:13 PM
Garnet tenía toda la razón, desde Momoiro Yamamura había estado bastante ausente. Tampoco ayudaba la pérdida de Aspros. Hacía tiempo que no veía a aquel capitán lleno de entusiasmo y planes de futuro, pero era necesario continuar avanzando. Desde que había leído las páginas de los periódicos de hacía meses yo tenía mis propias motivaciones y objetivos. Si querían estar a mi lado para ayudarme. A conseguirlos. Me parecía bien y, si no, sabía que eras un domingo y que yo sola podría ocuparme de ello. Iba a ser un largo y complicado viaje, pero tarde o temprano pensaba enfrentarme a mi madre y conocer a mi nuevo hermano y esperaba que mi otro hermano no se interpusiese en mi camino. Me quité rápido de la cabeza este pensamiento para seguir escuchando a Garnet.
—No te preocupes por Yamamura. Cuando se aclare las ideas volverá a ser el de antes. Mientras tanto, tenemos que fortalecernos —le dije para quitarle importancia a la ausencia de nuestro capitán. Kenzo, por su parte, también se había quedado en silencio, algo extraño en él, pero que nos venía bien para descansar nuestros oídos de su acelerado y precipitado discurso. Al final Garnet sí que tendría razón y todo sería culpa de esta maldita isla, que nos estaba afectando a todos. Ya ni recordaba cuánto llevaba sin ir de compras. Lo único positivo que íbamos a sacar de esto era una buena sesión de entrenamiento, por lo visto. Me alegraba comprobar que mis compañeros no habían perdido el tiempo en Skypiea y que además tenían la intención de continuar fortaleciéndose. No pude evitar sonreír y, tas una última calada, tirar el puro al suelo.
—De acuerdo, pues empecemos cuanto antes porque tenemos mucho trabajo por delante. Escucha y aprende rápido, porque me muero de ganas por aprender ese otro haki que conoces —estaba muy motivada, pero ahora que lo pensaba no sabía exactamente cómo podría enseñarle lo que había aprendido en la isla del cielo. Ese entrenamiento fue con mis espadas, y ellos utilizaban sus puños. Además, mi entrenamiento fue con una cascada. Tendría que adaptarme y hacer lo que pudiese con lo que tenía. Afortunadamente, creía que contaba con lo necesario, no hacía falta nada más que las rocas que se encontraban en el suelo. Tal vez les dolería, pero si sus puños eran sus armas era la única manera de fortalecerlos.
—De acuerdo. Kenzo, no sé si esto será demasiado para ti, seguramente no, pero espera a un lado y observa lo que hace Garnet. Una parte importante del entrenamiento también es la observación y él seguro que tiene más experiencia —miré alrededor buscando la roca más gruesa y tosca que encontrase. Por mucha fuerza que tuviese Garnet, no sería capaz de romperla de un puñetazo, y mucho menos sin emplear toda su fuerza. En aquel espacio abierto no tardé en encontrar lo que buscaba. —¿Ves esa roca d de ahí? —le pregunté señalando una de las rocas más grandes que le llegaba a la altura del pecho que abarcaba tres veces su diámetro —pues tu objetivo será partirla de un puñetazo, y no uno normal. Nada de utilizar tu fruta, ni siquiera toda tu fuerza. Tienes que conseguir destrozarla únicamente con el haki.
Desenvainé una de mis dos katanas con mi mano derecha y, tras imbuirla en haki, realicé un rápido movimiento dirigido hacia otra de las rocas para partirla. Aparentemente no había tenido que emplear demasiada fuerza física, pero ese extraño y misterioso poder me daba la fortaleza necesaria, no solo para asestar golpes, sino también para resistirlos. —¿Lo has pillado? ¿Listo para comenzar?
—No te preocupes por Yamamura. Cuando se aclare las ideas volverá a ser el de antes. Mientras tanto, tenemos que fortalecernos —le dije para quitarle importancia a la ausencia de nuestro capitán. Kenzo, por su parte, también se había quedado en silencio, algo extraño en él, pero que nos venía bien para descansar nuestros oídos de su acelerado y precipitado discurso. Al final Garnet sí que tendría razón y todo sería culpa de esta maldita isla, que nos estaba afectando a todos. Ya ni recordaba cuánto llevaba sin ir de compras. Lo único positivo que íbamos a sacar de esto era una buena sesión de entrenamiento, por lo visto. Me alegraba comprobar que mis compañeros no habían perdido el tiempo en Skypiea y que además tenían la intención de continuar fortaleciéndose. No pude evitar sonreír y, tas una última calada, tirar el puro al suelo.
—De acuerdo, pues empecemos cuanto antes porque tenemos mucho trabajo por delante. Escucha y aprende rápido, porque me muero de ganas por aprender ese otro haki que conoces —estaba muy motivada, pero ahora que lo pensaba no sabía exactamente cómo podría enseñarle lo que había aprendido en la isla del cielo. Ese entrenamiento fue con mis espadas, y ellos utilizaban sus puños. Además, mi entrenamiento fue con una cascada. Tendría que adaptarme y hacer lo que pudiese con lo que tenía. Afortunadamente, creía que contaba con lo necesario, no hacía falta nada más que las rocas que se encontraban en el suelo. Tal vez les dolería, pero si sus puños eran sus armas era la única manera de fortalecerlos.
—De acuerdo. Kenzo, no sé si esto será demasiado para ti, seguramente no, pero espera a un lado y observa lo que hace Garnet. Una parte importante del entrenamiento también es la observación y él seguro que tiene más experiencia —miré alrededor buscando la roca más gruesa y tosca que encontrase. Por mucha fuerza que tuviese Garnet, no sería capaz de romperla de un puñetazo, y mucho menos sin emplear toda su fuerza. En aquel espacio abierto no tardé en encontrar lo que buscaba. —¿Ves esa roca d de ahí? —le pregunté señalando una de las rocas más grandes que le llegaba a la altura del pecho que abarcaba tres veces su diámetro —pues tu objetivo será partirla de un puñetazo, y no uno normal. Nada de utilizar tu fruta, ni siquiera toda tu fuerza. Tienes que conseguir destrozarla únicamente con el haki.
Desenvainé una de mis dos katanas con mi mano derecha y, tras imbuirla en haki, realicé un rápido movimiento dirigido hacia otra de las rocas para partirla. Aparentemente no había tenido que emplear demasiada fuerza física, pero ese extraño y misterioso poder me daba la fortaleza necesaria, no solo para asestar golpes, sino también para resistirlos. —¿Lo has pillado? ¿Listo para comenzar?
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
