29-12-2024, 01:56 PM
Ante las preguntas que formuló el hombre trajeado, Mariah afirmó nunca haber tenido ninguna clase de altercado dada su permanente ceguera ya que, sus seres queridos y conocidos se encargaban de cuidarla.- U-una gran familia... - Kevin se alegró profundamente de que en aquella ciudad, los residentes hubieran forjado una relación tan estrecha hasta el punto de cuidarse los unos de los otros, tal y como quería que fuera su futura mega-empresa, no solo un lugar de trabajo a escala global, sino además, un lugar dónde los asalariados tuvieran condiciones dignas y dónde se sintieran acogidos y arropados, como si pertenecieran a gran familia y unidad de la que hablaba Mariah.
Estas palabras de la mujer, junto al perfume con olor a café que le había mostrado, hizo que al joven Fojobs le entrara - aún más - el gusanillo de comprárselo, e incluso pillar algo para Gideon, a pesar de no parecer demasiado interesada en esos productos. Sin embargo, la irrupción de Dan interrumpió la compra, no sólo por esa cercanía que hizo que se sobresaltara, sino por el hecho de que percatarse que esa persona era quién aparecía en los cárteles que estaban en el tablón que acababan de ver. Sin ninguna clase de tapujos y yendo directa al grano, Gideon, preparada para una ofensiva si la situación lo requería, preguntó cuál era la razón de que lo buscaran. La tensión en el ambiente había subido como la espuma en cuestión de segundos, eso estaba claro.
No obstante, Dan, lejos de ponerse a la defensiva e iniciar un ataque, optó por una decisión que, aparentemente era algo más diplomática. Levantando sus brazos en señal de tregua, aclaró, frente a su pareja también, que esos posters debían ser obra de las travesuras de los niños de la ciudad.- C-cosas de niños... - Pensó Kevin, intentando creer en las palabras de Dan, y dejando de apuntarle con su índice derecho. Seguidamente, el apuesto hombre de Nanohana, declaró que se llevaría tanto los dos cazarrecompensas para que probaran sus productos y, de paso, explicarles sobre la ciudad.- ¿E-eh? - Se volvió a sobresaltar ante esta espontánea decisión, ¿de verdad iban a irse con un señor que acababan de conocer y cuyo rostro aparecían en unos carteles de dudosa fiabilidad? No estaba para nada seguro de eso, no señor. Pero, al instarle que les siguiera para que les contara todo, la curiosidad de Kevin se vio aumentada. Se quedó un par de segundos callado, y meditativo, observando como el novio de Mariah daba algunos pasos hacia la derecha hasta ocultarse detrás de la esquina que daba el final de la calle. Kevin, sin mediar palabra, miró a Gideon y le asintió. Lentamente, se dirigió hacia dónde había ido Dan, no sin antes posar su diestra sobre el hombro izquierdo de Gideon.- A-andémonos con ojos... E-esto p-podría ser una t-trampa, ¿d-de acuerdo? - Advirtió, con nerviosismo ante tal posibilidad, que para nada era remota, para continuar su paso hacia la esquina.
- E-estamos listos para s-saberlo todo, s-señorito Dan. - Declaró, tras esperar a que Gideon girara también hacia esa esquina y con falsa impasibilidad. ¿Qué les esperaría en ese rincón?
Estas palabras de la mujer, junto al perfume con olor a café que le había mostrado, hizo que al joven Fojobs le entrara - aún más - el gusanillo de comprárselo, e incluso pillar algo para Gideon, a pesar de no parecer demasiado interesada en esos productos. Sin embargo, la irrupción de Dan interrumpió la compra, no sólo por esa cercanía que hizo que se sobresaltara, sino por el hecho de que percatarse que esa persona era quién aparecía en los cárteles que estaban en el tablón que acababan de ver. Sin ninguna clase de tapujos y yendo directa al grano, Gideon, preparada para una ofensiva si la situación lo requería, preguntó cuál era la razón de que lo buscaran. La tensión en el ambiente había subido como la espuma en cuestión de segundos, eso estaba claro.
No obstante, Dan, lejos de ponerse a la defensiva e iniciar un ataque, optó por una decisión que, aparentemente era algo más diplomática. Levantando sus brazos en señal de tregua, aclaró, frente a su pareja también, que esos posters debían ser obra de las travesuras de los niños de la ciudad.- C-cosas de niños... - Pensó Kevin, intentando creer en las palabras de Dan, y dejando de apuntarle con su índice derecho. Seguidamente, el apuesto hombre de Nanohana, declaró que se llevaría tanto los dos cazarrecompensas para que probaran sus productos y, de paso, explicarles sobre la ciudad.- ¿E-eh? - Se volvió a sobresaltar ante esta espontánea decisión, ¿de verdad iban a irse con un señor que acababan de conocer y cuyo rostro aparecían en unos carteles de dudosa fiabilidad? No estaba para nada seguro de eso, no señor. Pero, al instarle que les siguiera para que les contara todo, la curiosidad de Kevin se vio aumentada. Se quedó un par de segundos callado, y meditativo, observando como el novio de Mariah daba algunos pasos hacia la derecha hasta ocultarse detrás de la esquina que daba el final de la calle. Kevin, sin mediar palabra, miró a Gideon y le asintió. Lentamente, se dirigió hacia dónde había ido Dan, no sin antes posar su diestra sobre el hombro izquierdo de Gideon.- A-andémonos con ojos... E-esto p-podría ser una t-trampa, ¿d-de acuerdo? - Advirtió, con nerviosismo ante tal posibilidad, que para nada era remota, para continuar su paso hacia la esquina.
- E-estamos listos para s-saberlo todo, s-señorito Dan. - Declaró, tras esperar a que Gideon girara también hacia esa esquina y con falsa impasibilidad. ¿Qué les esperaría en ese rincón?
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