31-12-2024, 12:04 PM
La chica rubia insistía en que estaba segura en aquellas calles y que todos allí, en Nanohana, eran una gran familia. Aquello llamó la atención de Gideon, no es que no quisiera creer a la chica, seguro que lo decía de todo corazón, pero ella sabía que la gente no era tan buena. O al menos eso había experimentado a lo largo de su vida. Mariah tenía mucha suerte si lo que contaba era cierto.
Con la llegada del novio de la chica la situación se tensó. Podía notarlo en Kevin y en ella misma, sus ojos parpadeaban incesantemente y el cuerpo le pedía fumarse un cigarrillo, pero debía concentrarse y mantener la mano cerca de su katana por si la requería. El chico en cambio, se tomó la osadía de la skypiean como algo a lo que no seguir. Levantó sus manos en son de paz y les explicó que los carteles no eran más que chiquilladas, que podían seguirle y le explicaría cómo funcionaba la ciudad y demás. Gideon no sabía si fiarse, pero era cierto que aquellos carteles no eran los típicos de la marina y todas las erratas en el rostro del muchacho podían ser obra de críos. Dan echó a andar y desapareció tras una esquina. Kevin la miró y asintió con la cabeza. Iban a hacerlo de verdad, iban a seguir al chico misterioso… menos mal que llevaban con ellos sus armas y siempre estaban preparados para lo que fuera, al fin y al cabo eran los Piratebusters. Aunque no habían conseguido gran cosa, siempre estaban dispuestos a ir tras algún malhechor.
Su compañero trajeado declaró que debían andarse con cuidado y se encaminó hacia donde había desaparecido el muchacho. Gideon le siguió y pudo escucharle decir que estaban listos para conocer la verdad. La espadachina no separó su mano de la empuñadura de Blockbuster en ningún momento y se colocó junto a su amigo. En su mente agradeció haber dejado en la habitación a Omi, no quería exponerlo a peligros innecesarios, aunque en algún momento llegaría la ocasión, tenía que pensar algo para protegerle en esas situaciones. Cuando volvieran le daría un par de vueltas, ahora lo importante era Dan.
— Illo, c—cuéntanos todo lo que debamos saber y s-sin triquiñuelas o no d-dudaré en usarla —dirigió una rápida mirada hacia su katana, su timidez le jugaba malas pasadas. La situación era rara cuanto menos, un chico misterioso con carteles de se busca extraños y para colmo llevándolos a una calle poco transitada. La curiosidad había podido con ambos, pero había algo que no dejaba tranquila a la skypiean. Habían tenido muchos muchos días tranquilos en Arabasta, quizás era el momento de que llegara la acción a sus vidas. En definitiva, estaba preparada para todo y, a la vez que tensa, se encontraba algo emocionada. La adrenalina comenzaba a correrle por las venas.
Con la llegada del novio de la chica la situación se tensó. Podía notarlo en Kevin y en ella misma, sus ojos parpadeaban incesantemente y el cuerpo le pedía fumarse un cigarrillo, pero debía concentrarse y mantener la mano cerca de su katana por si la requería. El chico en cambio, se tomó la osadía de la skypiean como algo a lo que no seguir. Levantó sus manos en son de paz y les explicó que los carteles no eran más que chiquilladas, que podían seguirle y le explicaría cómo funcionaba la ciudad y demás. Gideon no sabía si fiarse, pero era cierto que aquellos carteles no eran los típicos de la marina y todas las erratas en el rostro del muchacho podían ser obra de críos. Dan echó a andar y desapareció tras una esquina. Kevin la miró y asintió con la cabeza. Iban a hacerlo de verdad, iban a seguir al chico misterioso… menos mal que llevaban con ellos sus armas y siempre estaban preparados para lo que fuera, al fin y al cabo eran los Piratebusters. Aunque no habían conseguido gran cosa, siempre estaban dispuestos a ir tras algún malhechor.
Su compañero trajeado declaró que debían andarse con cuidado y se encaminó hacia donde había desaparecido el muchacho. Gideon le siguió y pudo escucharle decir que estaban listos para conocer la verdad. La espadachina no separó su mano de la empuñadura de Blockbuster en ningún momento y se colocó junto a su amigo. En su mente agradeció haber dejado en la habitación a Omi, no quería exponerlo a peligros innecesarios, aunque en algún momento llegaría la ocasión, tenía que pensar algo para protegerle en esas situaciones. Cuando volvieran le daría un par de vueltas, ahora lo importante era Dan.
— Illo, c—cuéntanos todo lo que debamos saber y s-sin triquiñuelas o no d-dudaré en usarla —dirigió una rápida mirada hacia su katana, su timidez le jugaba malas pasadas. La situación era rara cuanto menos, un chico misterioso con carteles de se busca extraños y para colmo llevándolos a una calle poco transitada. La curiosidad había podido con ambos, pero había algo que no dejaba tranquila a la skypiean. Habían tenido muchos muchos días tranquilos en Arabasta, quizás era el momento de que llegara la acción a sus vidas. En definitiva, estaba preparada para todo y, a la vez que tensa, se encontraba algo emocionada. La adrenalina comenzaba a correrle por las venas.
RESUMEN
KARMAS
INVENTARIO
OFF
