31-12-2024, 03:10 PM
Pasamos el rato charlando amigablemente, la mujer Oni me contó sobre su rifirrafe con el gobierno mundial y como por culpa del mismo su hermana se vio perseguía por este junto con su marido, me habló de Krum el Oni que descansaba en la tumba, este era su marido y el padre de sus dos hijos, un chico llamado Brojn y una chica llamada Aurora. Yo por mí parte le hablé de Jerry, Powder, Oxxy y Maeve, pues ella misma me dijo que había estado vigilando a nuestro grupo desde la llegada a la isla y era consciente de quién eran Kisuke y Panda.
Tras la amigable comida que compartimos me invitó a ir a su aldea, una aldea oculta en lo más profundo del bosque, donde un grupo de Onís vivía en comunión con la naturaleza y fuera de las garras del gobierno mundial, me ofreció su mano para que me subiera en ella y me depósito sobre su hombro derecho, para acto seguido comenzar a caminar bosque a dentro.
"Mi hijo volvió hace un año a la isla, pero algo le ocurrió fuera de Chisi, se marchó en busca de su hermana, pues le condecimos la fruta del diablo que pertenecía a su padre, cosa que no se tomó del todo bien."
Al parecer y por lo que me había contado sus hijos no se llevaban del todo bien, no lograba entender el porqué ya que mis hermanos y yo, aún sin compartir lazos de sangre siempre nos habíamos llevado bien.
"Cuando volvió pensé que cumpliría su amenaza de traerla a casa para retarla a un "Mak'gora" es un duelo sagrado a muerte que no se puede rechazar entre los de nuestra tribu, pero llegó triste y no ha querido hablar del tema, me preocupa la verdad. Me alivia que haya dejado de lado el querer hacer algo tan horroroso con su hermana pequeña, pero ya no es el Brjon que conocía "
A la mujer se la notaba profundamente preocupada por el tema, pero cambio su rostro al entrar a la aldea. Los Onís de la misma al verla se arrodillaron mostrando respeto a su líder, fácilmente eran un grupo de unos veinte Onís y un mestizo, pude reconocer la condición del mismo por su semejanza en altura con Eaa, que distaba mucho de sus pares, la mujer me depósito en el suelo mientras el resto me miraba de forma extraña y luego miraban a la matriarca con cara confundida, yo por mí parte me quedé de piedra al ver las gigantescas construcciones que formaban la aldea y sobre todo como estas estaban integradas en la naturaleza sin destrozarla, era sencillamente espectacular.
Tras la amigable comida que compartimos me invitó a ir a su aldea, una aldea oculta en lo más profundo del bosque, donde un grupo de Onís vivía en comunión con la naturaleza y fuera de las garras del gobierno mundial, me ofreció su mano para que me subiera en ella y me depósito sobre su hombro derecho, para acto seguido comenzar a caminar bosque a dentro.
"Mi hijo volvió hace un año a la isla, pero algo le ocurrió fuera de Chisi, se marchó en busca de su hermana, pues le condecimos la fruta del diablo que pertenecía a su padre, cosa que no se tomó del todo bien."
Al parecer y por lo que me había contado sus hijos no se llevaban del todo bien, no lograba entender el porqué ya que mis hermanos y yo, aún sin compartir lazos de sangre siempre nos habíamos llevado bien.
"Cuando volvió pensé que cumpliría su amenaza de traerla a casa para retarla a un "Mak'gora" es un duelo sagrado a muerte que no se puede rechazar entre los de nuestra tribu, pero llegó triste y no ha querido hablar del tema, me preocupa la verdad. Me alivia que haya dejado de lado el querer hacer algo tan horroroso con su hermana pequeña, pero ya no es el Brjon que conocía "
A la mujer se la notaba profundamente preocupada por el tema, pero cambio su rostro al entrar a la aldea. Los Onís de la misma al verla se arrodillaron mostrando respeto a su líder, fácilmente eran un grupo de unos veinte Onís y un mestizo, pude reconocer la condición del mismo por su semejanza en altura con Eaa, que distaba mucho de sus pares, la mujer me depósito en el suelo mientras el resto me miraba de forma extraña y luego miraban a la matriarca con cara confundida, yo por mí parte me quedé de piedra al ver las gigantescas construcciones que formaban la aldea y sobre todo como estas estaban integradas en la naturaleza sin destrozarla, era sencillamente espectacular.
