31-12-2024, 10:12 PM
Contexto
Leyenda (Guía de color)
Primavera año 14
Ciudad de Lègance, Isla Neur, Grand Line
Día 60, por la noche un cuarto de hora después de salir de la Base G-65
Tras el festival de explosiones en el que se había convertido el cuartel de la marina, la zona alta de la ciudad era un completo caos. Varias personas de alta cuna gritaban desde los balcones de sus casas, apremiando al pequeño grupo de pobres hombres y mujeres que habían sido enviados a las inmediaciones de lo que antes era la base de la marina, sin hacer un ápice por ayudar a apagar las llamas que se habían propagado a algunos de los edificios cercanos debido a la última de las explosiones. Un gran número de guardias pertenecientes al ejército real se dirigían corriendo hacia el castillo, mientras otro pequeño grupo iba en dirección a la catedral de San George, temerosos de que todo lo que sucedía fuera parte de un ataque.
Tal era el caos que reinaba en la zona que de alguna forma nadie se percató del pintoresco grupo que habíamos formado al salir de aquella base. Era algo realmente bueno, pues a decir verdad no tenía yo muchas ganas de tener que lidiar ahora mismo con que alguien quisiera bronca. Tenía hambre y hacía algo de frío también.
- Creo que la última vez que me la encontré estaba por esta zona de aquí - expliqué, señalando con mi mano derecha una de las estrechas calles que daban hacia la zona baja, mientras con los dedos de mi mano izquierda rascaba la cicatriz de la misma mano - Yo creo que voy a pedir una ración extra grande de pechuga empanada, ¿y vosotros? - me interesé por el resto. Me fijé entonces en un tipo alto, casi tan alto como el tipo de los cuernos. Tenía una piel oscura e iba en taparrabos. Un escalofrío recorrió mi espalda - ¿No tienes frío? A estas horas de la noche, con este vientillo que corre y solo con eso - pregunté - Madre mía, cuidado no te vayas a pillar un catarro, que esas cosas son muy malas - volví a mirar hacia delante, tomando el camino de la derecha - Que asco que haya tantas escaleras - pensé, mientras bajaba los escalones uno a uno, saltando - Es verdad, acabo de acordarme - me paré en seco, girándome para hablar al grupo - No os quedéis mirando muy fijamente a la cocinera, que se enfada muy rápido - expliqué - Aunque luego también se le pasa rápido y se pone a hablar de su pequeñín así de la nada muy feliz - seguí hablando - Hasta que se acuerda de su primer amor, en paz descanse, y se pone a llorar de la nada. Yo creo que la pobre se ha tenido que dar un golpe en la cabeza o algo, porque está mal de la azotea
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