02-01-2025, 05:46 AM
Mala pata mia la de haberme despistado de nuevo y haber salido con todas las prisas del mundo, haciendo el ridículo. Buena suerte mía la de haber llegado a tiempo, justo para empezar el entrenamiento y no repetir con la tardanza como en la quedada anterior. Lo importante al final es que había llegado y tocaba centrarse.
Con un breve saludo general, Karl se dispone a enseñarnos a utilizar el Stand de observación, sin mucho preámbulo ni presentación, a diferencia de con el Waki de armamento. Y para más intriga, el ejercicio que propone es completamente opuesto a ningún entrenamiento que jamás haya realizado. Y completamente inverso a la idea tan física del primero de los Stand. Esta vez no hay carreras, pilla pillas o repeticiones de golpes con ensayo y error. Ahora la entrenadora propone sentarnos, juntos, en asamblea. Su idea es que respiremos con profundidad y vaciemos la mente. Como si de una especie de meditación se tratara.
Viendo los resultados del entrenamiento anterior, ya no hay tiempo para dudas o cuestiones. Si Karl propone, James ejecuta. Confianza plena en la entrenadora para estas cosas. Y para respirar y vaciar la mente, soy un experto.
Sentado a la izquierda de mis otros dos compañeros y con la Comodoro en frente nuestra, me siento, tomando algo de distancia por mi inmenso tamaño. Las piernas cruzadas y con las manos apoyadas en las rodillas. La cabeza gacha, con la visera cubriéndome el rostro, aunque dejando al descubierto mi hocico y bigotes. Los ojos completamente cerrados. -Menudo ridículo debemos de estar haciendo si todos estamos así...- pienso para mí mismo. Pero sin darle más importancia, empiezo a respirar. Respiro profundamente, tanto que de seguro se puede oír el flujo del aire salir sin problema. Estoy acostumbrado gracias al Hamon, que siempre me obliga a mantenerme calmado y con una respiración constante y un umbral del dolor bajo. Aunque la mente... Cuesta de despejar con el ruido ajeno del resto del equipo, que sin verlos, solo me queda imaginar. Aunque com claridad puedo oír como Fuguwu ha salido disparado a potar o a escupir y que Apolo, a parte de delatar la posición de cualquier ser vivo con el estornudo más exagerado del planeta, no era capaz de mantener la concentración y el silencio. -Yare yare daze...- me limito a susurrar, mientras me coloco la visera de la gorra correctamente, intentando seguir la consigna del entreno.
Con un breve saludo general, Karl se dispone a enseñarnos a utilizar el Stand de observación, sin mucho preámbulo ni presentación, a diferencia de con el Waki de armamento. Y para más intriga, el ejercicio que propone es completamente opuesto a ningún entrenamiento que jamás haya realizado. Y completamente inverso a la idea tan física del primero de los Stand. Esta vez no hay carreras, pilla pillas o repeticiones de golpes con ensayo y error. Ahora la entrenadora propone sentarnos, juntos, en asamblea. Su idea es que respiremos con profundidad y vaciemos la mente. Como si de una especie de meditación se tratara.
Viendo los resultados del entrenamiento anterior, ya no hay tiempo para dudas o cuestiones. Si Karl propone, James ejecuta. Confianza plena en la entrenadora para estas cosas. Y para respirar y vaciar la mente, soy un experto.
Sentado a la izquierda de mis otros dos compañeros y con la Comodoro en frente nuestra, me siento, tomando algo de distancia por mi inmenso tamaño. Las piernas cruzadas y con las manos apoyadas en las rodillas. La cabeza gacha, con la visera cubriéndome el rostro, aunque dejando al descubierto mi hocico y bigotes. Los ojos completamente cerrados. -Menudo ridículo debemos de estar haciendo si todos estamos así...- pienso para mí mismo. Pero sin darle más importancia, empiezo a respirar. Respiro profundamente, tanto que de seguro se puede oír el flujo del aire salir sin problema. Estoy acostumbrado gracias al Hamon, que siempre me obliga a mantenerme calmado y con una respiración constante y un umbral del dolor bajo. Aunque la mente... Cuesta de despejar con el ruido ajeno del resto del equipo, que sin verlos, solo me queda imaginar. Aunque com claridad puedo oír como Fuguwu ha salido disparado a potar o a escupir y que Apolo, a parte de delatar la posición de cualquier ser vivo con el estornudo más exagerado del planeta, no era capaz de mantener la concentración y el silencio. -Yare yare daze...- me limito a susurrar, mientras me coloco la visera de la gorra correctamente, intentando seguir la consigna del entreno.
