[Presente Relativo - Entrenamiento Haki] - Dando la nota
#26
La joven semioni tenía razón, aún le debía pasta desde la aventura de la isla del cielo, la vergüenza abrazó al joven pistolero con las manos bien frías. Con la buena memoria que tenía para todo, iban a pensar que era un tacaño, eso jamás. No sería la persona más atenta del mundo, pero antes daría su único brazo si eso pudiera ayudar en algo a sus nakamas. Más adelante ya solucionaría el tema deudas, ahora tocaba seguir con el entrenamiento, que estaba calentito. Sasha no parecía picada, bueno, se había intentado, pero parecía que si iba perfilando su capacidad de percepción, todo lo contrario a sus habilidades de síntesis y descripción. "Que mona es..."  Tobías se sentía orgullosísimo de ella, ya perfilarían a futuro lo de describir bien las cosas, o no. Como el propio músico diría, no se había "coscao" de las intenciones de Tobías, ni había visto como le guiñaba el ojo, pero eso daba igual, lo importante era que Sasha no se ofuscara y alcanzara a dominar el haki de observación, y por lo visto, ella solita se bastaba. Tocaba interpretar otro sentimiento oculto bajo el silencio y la inexpresividad física de Garnet. "Ánimo Sasha." El silencio también iba a ser colega del vaquero, no quería interferir más. "Ready." Tobías se sentó en el fresco y húmedo suelo de la caverna con las piernas cruzadas y cerró sus ojos color ámbar para concentrarse todo lo posible. 

Unos segundos de oscuridad, no contó cuantos, hasta que una tenue luz verdosa comenzó a crecer frente al carpintero. Tardó en adoptar una forma concreta, no identificable para el vaquero, no era la silueta de Garnet. Parecía una especie de melón gigante, achatado por los laterales, el cual se iba aproximando poco a poco a Tobías desde el cénit. ¿Qué diablos era aquello? Era metálico, cada vez lo veía más claro, a pesar de las verdes luces que lo cegaban y de estar rodeado de esa densa y aromática bruma. El enorme objeto casi había alcanzado el suelo, cuando tres delgadas patas surgieron de la zona inferior y se convirtieron en el apoyo del susodicho objeto. Ligero y silencioso como un gorrión, el melón (lo llamaremos así) aterrizó frente al joven barba naranja, sin desplazar un ápice del aire que lo rodeaba, todo era muy extraño y más que se iba a tornar. Una apertura rectangular se dibujó frente al carpintero, permitiendo escapar una exagerada cantidad de esa neblina del interior. Lentamente, la lámina metálica fue abriéndose como un puente levadizo, hasta tocar el suelo. Sobre la plancha de acero unas escaleras cubiertas por el humo que seguía emanando desde dentro del melón, invitando a Tobías a entrar en él, cautivándolo con ese agradable olor. 

El pistolero tardó un poco en reaccionar, no dejaba de darle vueltas a que diantres trataba de expresar Garnet con todo eso. Luego se dio cuenta que, al fin y al cabo, sólo era su interpretación. Aún así, no lograba dar con el significado de aquello. Sonaba una música guasona, surrealista, desenfadada, sin ninguna intencionalidad aparente, más allá del jolgorio gratuito. Tobías no pudo evitar aceptar esa invitación y comenzar a ascender aquella media docena de escalones, sin dejar de preguntarse que se iba a encontrar dentro. El humo no escampaba, de hecho cada vez era más denso, le asustaba entrar en esa nube y no tener más aire que respirar, quizás fuera nocivo, aunque su fragancia indicara lo contrario. La curiosidad mató al gato, en este caso al intrépido pirata. Daba igual, sólo quería saber que diantres había en el interior. Luces y más luces, esta vez de todos los colores, difuminadas por la neblina. A tientas, el carpintero avanzó por la estancia hasta dar con el origen de esa peculiar niebla aromática. Un individuo singular se hallaba sentado en una butaca acolchada dándole una calada a un largo cigarro más cónico que cilíndrico. Ese era el origen del aroma que había cautivado al pistolero. El tipo que exhalaba el humo no era de ninguna raza que conociera Tobías, era de color azul, cabezón y con unos enormes y profundos ojos negros, sin rastro de cabello y completamente desnudo a excepción de una oscura y ridícula chaqueta abierta. Todo aquello le daba igual al vaquero, tan solo quería darle una calada a ese cigarro celestial. 

- Te cambio uno de mis cigarros por uno de los tuyos. - No le importaba nada más. - Tranqui wacho. Hola, buenas tardes primero, ¿no? - El ser azulado y pelón hablaba con calma y sonriente. - Disculpa, hola. Huele muy bien ese tabaco, ¿te importa que lo pruebe? - La paciencia no era una de las virtudes del carpintero, se acercó hasta el tipo para agarrar el cigarro. - Quieeeeeeeeeto ahí vaquero. Ahora te lo paso, todo se comparte, pero a su debido tiempo. Esto es un ritual y hay que seguir las reglas. - El tipo apartó lo que fumaba de la trayectoria de la mano de Tobías, para aproximarlo de nuevo a sus labios y dar otra lenta y profunda calada y después otra y otra más y una docenas más. Barba naranja se estaba poniendo nervioso - ¿Me toca ya? - El sudor impregnaba su frente. - Esto no se pide, ya te llegará, tuuuu traaaaanqui coleeeega. No seas ansioso, hay para los dos. - El azulado ser seguía con su ya característica y exasperante calma. - De momento solo hay para ti. - Tobías estaba por arrancarle aquel cigarro de las manos, cuando aunó la poca paciencia que le quedaba para calmarse y esperar, apretando bien fuerte el puño. - ¿Quién fuma? - Al fin parecía que el cabezón azul quería compartir aquello que fumaba. - Yo. - El vaquero levantó la mano, inocente, como si no fuera obvio que no había sido él el que lo pedía. - El puma. - Aquel tipo torció los labios y fingió una voz diferente a la suya para asignarse a si mismo el siguiente turno de ese "ritual" y le dio una larga calada a aquel curioso cigarro que no dejaba de menguar. - Jua jua jua, muy lento vaquero. - La paciencia se había esfumado, Barba naranja, sin pensarlo dos veces, se abalanzó sobre el cabezón azul.

- ¡¡Que me dejes probar ese puto cigarro, MOJÓN AZUL!! - No había luces, ni humo, ni mojón azul. Tobías se acababa de despertar en brazos de Garnet, el entrenamiento debía haber finalizado y él se había quedado dormido. Ya le había pasado en otras ocasiones, cuando se concentraba demasiado y meditaba solía quedarse frito. Uno de los peores momentos habías sido en los cabos gemelos. Menos mal que ahí no había un gyojin orca con cuatro katanas. - Joder, me he quedado sopa... -          

información
[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3921 + 0 = 3921
Energia: 2861 + 24 = 2885
Espiritu: 990 + 0 = 990


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RE: [Presente Relativo - Entrenamiento Haki] - Dando la nota - por Tobias Murray - 02-01-2025, 11:37 PM

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