03-01-2025, 03:26 AM
Tobías se secó las babas, que habían estado emanando de su abiertísima boca durante la siestecilla, con la manga izquierda de su camisa. Seguía embobado y muy desorientado, el sueño había sido bastante profundo. Fue la sonora carcajada de Garnet lo que lo devolvió a la realidad por completo. Ni fue consciente del beso que le dio el músico en la frente por la gran vergüenza que lo afligía. El pelirrojo lo situó con suavidad en el suelo, confirmando que el entrenamiento había finalizado con éxito para Sasha. Por suerte para el vaquero, el músico de los Alas Negras estaba dispuesto a terminar de enseñarle todo lo que sabía acerca del Haki de observación. Barba naranja se sentía fatal por hacerle perder más tiempo. Sasha se despidió, con cara de pocos amigos, Garnet le había prometido una deliciosa cena y por culpa del carpintero iba a tardar en materializarse.
- Por favor, si. Siento mucho haberme quedado sopa. Me suele pasar cuando me concentro en exceso. Gracias por no enviarme a la mierda. ¿He dormido mucho rato? - Tobías se desperezó con un amplio estiramiento de espalda y brazo, se recolocó el sombrero y comenzó a caminar de vuelta al lago, mientras hacía un esfuerzo por recordar en que punto se había quedado del entrenamiento. Identificar que trataba de emitir Garnet desde el absoluto silencio. - Antes de dormirme, lo que estabas pensando era una puta locura, ¿no? Muy ridículo todo, menudo sueño bizarro me ha provocado, que mal me caía ese tipejo azul, y que grima daba. Encima me ha creado la necesidad de encontrar un tabaco que seguramente ni exista... Olía de fábula. - Barba naranja, recordaba ese embaucador aroma con frustración, sin dejar de mirar al suelo mientras andaba. - Bueno, al tajo. ¿Qué sigue ahora? Tu mandas, sensei. - Ya había llegado a la orilla de aquel oscuro lago subterráneo, se había quedado destemplado tras la cabezada, así que dio unos cuantos saltos para recuperar la temperatura corporal. - ¿Qué tal lo ha hecho la pequeñaja? Aunque no ha aceptado la apuesta, ahora le debo un millón cien mil berries... Jish jish jish. Soy un desastre. - Tobías se alegraba un montón por su sobrina, no las tenía todas antes de comenzar el entrenamiento, pero le había cerrado la boca demostrando una madurez y capacidades desorbitadas para la edad que tenía, cada vez era menos niña. Daba pasos de oni en su camino, tan amplios, que costaba asimilar lo rápido que avanzaba. A ver que tocaba ahora, Tobías había regresado mucho más motivado que antes y ansiaba dominar ese Haki de una vez, el viaje en adelante no iba a darle tantas oportunidades como estaba recibiendo de mano de sus compañeros, tocaba ponerse serio de verdad.
- Por favor, si. Siento mucho haberme quedado sopa. Me suele pasar cuando me concentro en exceso. Gracias por no enviarme a la mierda. ¿He dormido mucho rato? - Tobías se desperezó con un amplio estiramiento de espalda y brazo, se recolocó el sombrero y comenzó a caminar de vuelta al lago, mientras hacía un esfuerzo por recordar en que punto se había quedado del entrenamiento. Identificar que trataba de emitir Garnet desde el absoluto silencio. - Antes de dormirme, lo que estabas pensando era una puta locura, ¿no? Muy ridículo todo, menudo sueño bizarro me ha provocado, que mal me caía ese tipejo azul, y que grima daba. Encima me ha creado la necesidad de encontrar un tabaco que seguramente ni exista... Olía de fábula. - Barba naranja, recordaba ese embaucador aroma con frustración, sin dejar de mirar al suelo mientras andaba. - Bueno, al tajo. ¿Qué sigue ahora? Tu mandas, sensei. - Ya había llegado a la orilla de aquel oscuro lago subterráneo, se había quedado destemplado tras la cabezada, así que dio unos cuantos saltos para recuperar la temperatura corporal. - ¿Qué tal lo ha hecho la pequeñaja? Aunque no ha aceptado la apuesta, ahora le debo un millón cien mil berries... Jish jish jish. Soy un desastre. - Tobías se alegraba un montón por su sobrina, no las tenía todas antes de comenzar el entrenamiento, pero le había cerrado la boca demostrando una madurez y capacidades desorbitadas para la edad que tenía, cada vez era menos niña. Daba pasos de oni en su camino, tan amplios, que costaba asimilar lo rápido que avanzaba. A ver que tocaba ahora, Tobías había regresado mucho más motivado que antes y ansiaba dominar ese Haki de una vez, el viaje en adelante no iba a darle tantas oportunidades como estaba recibiendo de mano de sus compañeros, tocaba ponerse serio de verdad.
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