03-01-2025, 06:39 PM
Garnet no parecía molesto, eso aligeraba el sentimiento de culpa del carpintero de los Alas Negras. Se sentía muy afortunado por tener unos compañeros de aventura tan comprensivos y sacrificados. Solo, era un viaje imposible y acompañado casi, pero con ellos, la travesía se volvía, al menos, un camino donde los problemas y adversidades se veían conquistables. El músico alentó a Tobías a inventar ese onírico tabaco, sólo le faltaba meterse con la botánica al carpintero/manitas, lo triste es que se lo planteó (jijiji) en serio, no para comenzar de inmediato, pero quizás en un futuro si. ¿Quién sabe? - No, menos brazos no, please. Tengo cash en el barco, tranqui, jish jish jish. Me quedo sin guita para seguir apostando... Pero, casi mejor. ¿Es o no es? - Ambos se sentían muy orgullosos de su joven hermanita, no paraba de crecer, inconsciente de la velocidad a la que lo hacía. Siguiente prueba, extender su Haki para poder escudriñar las profundidades del lago sin tener que mojarse. Tobías debía averiguar cuantos seres vivos habitaban aquel reducido ecosistema. El vaquero estaba iniciando el movimiento para sentarse de nuevo con las piernas cruzadas, cuando Garnet le increpó que ni se le ocurriera volver a dormirse. Rápido y torpe a partes iguales, el pistolero de los Alas Negras rectificó el gesto, fingiendo que se quitaba una inexistente pelusilla de la pernera izquierda de su pantalón, antes de reincorporarse y recolocarse el sombrero, con las mejillas del color del pelo de su hermano.
- Ok. Expandir el Haki. - Tobías trató de mostrar seguridad, no se sentó, pero si cerró los ojos para evitar distracciones y tratar de averiguar como hacer eso que sonaba tan "fácil". "¿Qué hago ahora?" No era capaz de saber si algo se estaba escampando por la caverna. Volvió ha abrir los ojos, estaba a unos dos metros de la orilla, se acercó hasta el margen del lago, a ver si veía algo. El agua era completamente negra y no se veía ni un atisbo de vida. Cerró los ojos de nuevo e intentó ver sin ellos. Nada. ¿Cómo iba a ser capaz de comprobar si lo estaba haciendo bien sin la certeza de que ahí hubiera realmente algún ser vivo? ¿Y si esa era la prueba? Confirmar que ahí no había nada más que ellos dos. "Joder, ¿sigues frito o qué, Tobi?" Al fin cayó en cual era el modus operandi. Si ese era el siguiente paso, era una continuación de lo anterior. No lo estaba haciendo bien, no sólo no veía nada en el lago, tampoco estaba percibiendo a Garnet. "Has dado un paso atrás tron, jish jish jish." Siendo consciente que el músico estaba a su espalda, a un par de metros, trató de localizarlo a él primero. Poco a poco su aura fue aumentando su volumen, hasta que apareció la luz de su compañero. "Ahí estás." un par de luces más tenues surgieron frente a él, bajo la altura de sus pies. "Los veo. Tengo que llegar más lejos, el lago es bastante grande." Acompaso su respiración, bajando la velocidad y usando el diafragma como motor. Tardó unos segundos en comenzar a percibir más lucecitas. Lo complicado iba a ser contarlas, pues no estaban estáticas, lógicamente. Estuvo a punto de volver a sentarse, pero se frenó a tiempo, antes siquiera de hacer un ademán del gesto. "Vamos, concéntrate." Las luces tenían diferentes tamaños y se movían a velocidades dispares. Unas con movimientos más bien rectilíneos y pausados, otras erráticamente, daban giros abruptos a velocidades de vértigo. Era consciente de la diversidad de la fauna acuática del lago, solo faltaba contar el total, daba igual que clase de criaturas eran. Le tomó más de lo que hubiera deseado, tuvo que contar por grupos y zonas mientras los mantenía bajo control, para no repetir. El grupo que más le costó fue uno de lo que parecían alevines, rápidos, diminutos y en constante movimiento.
- Treinta y un seres vivos dentro del lago. - Los había recontado catorce veces para asegurar que no se dejaba ninguno y no contaba doble. No siempre le había salido el mismo número, pero el treinta y uno era el que más veces se había repetido con un total de nueve veces. Esperaba no haberse equivocado.
- Ok. Expandir el Haki. - Tobías trató de mostrar seguridad, no se sentó, pero si cerró los ojos para evitar distracciones y tratar de averiguar como hacer eso que sonaba tan "fácil". "¿Qué hago ahora?" No era capaz de saber si algo se estaba escampando por la caverna. Volvió ha abrir los ojos, estaba a unos dos metros de la orilla, se acercó hasta el margen del lago, a ver si veía algo. El agua era completamente negra y no se veía ni un atisbo de vida. Cerró los ojos de nuevo e intentó ver sin ellos. Nada. ¿Cómo iba a ser capaz de comprobar si lo estaba haciendo bien sin la certeza de que ahí hubiera realmente algún ser vivo? ¿Y si esa era la prueba? Confirmar que ahí no había nada más que ellos dos. "Joder, ¿sigues frito o qué, Tobi?" Al fin cayó en cual era el modus operandi. Si ese era el siguiente paso, era una continuación de lo anterior. No lo estaba haciendo bien, no sólo no veía nada en el lago, tampoco estaba percibiendo a Garnet. "Has dado un paso atrás tron, jish jish jish." Siendo consciente que el músico estaba a su espalda, a un par de metros, trató de localizarlo a él primero. Poco a poco su aura fue aumentando su volumen, hasta que apareció la luz de su compañero. "Ahí estás." un par de luces más tenues surgieron frente a él, bajo la altura de sus pies. "Los veo. Tengo que llegar más lejos, el lago es bastante grande." Acompaso su respiración, bajando la velocidad y usando el diafragma como motor. Tardó unos segundos en comenzar a percibir más lucecitas. Lo complicado iba a ser contarlas, pues no estaban estáticas, lógicamente. Estuvo a punto de volver a sentarse, pero se frenó a tiempo, antes siquiera de hacer un ademán del gesto. "Vamos, concéntrate." Las luces tenían diferentes tamaños y se movían a velocidades dispares. Unas con movimientos más bien rectilíneos y pausados, otras erráticamente, daban giros abruptos a velocidades de vértigo. Era consciente de la diversidad de la fauna acuática del lago, solo faltaba contar el total, daba igual que clase de criaturas eran. Le tomó más de lo que hubiera deseado, tuvo que contar por grupos y zonas mientras los mantenía bajo control, para no repetir. El grupo que más le costó fue uno de lo que parecían alevines, rápidos, diminutos y en constante movimiento.
- Treinta y un seres vivos dentro del lago. - Los había recontado catorce veces para asegurar que no se dejaba ninguno y no contaba doble. No siempre le había salido el mismo número, pero el treinta y uno era el que más veces se había repetido con un total de nueve veces. Esperaba no haberse equivocado.
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