05-01-2025, 12:47 PM
(Última modificación: 05-01-2025, 03:27 PM por Joe.
Razón: Corrección númerica
)
Al sucesor del trono de la isla del cielo no le gustó mi actitud, llegando a pensar que me estaba riendo en su cara, cuestionándose de sí, yo era el responsable de lo que parecía ser una caza de brujas contra su banda. Volví a mostrar una mueca de risa en mi cara, no lo pude evitar — ¿Cómo le explico yo que es todo obra del destino? Este tío no va a entender a razones — Pensé.
Yojimbo parece ser que se relajó, o le di pena por el estado en el que me encontraba, sea como sea, las llamas de su espalda no ardían con la misma intensidad, desconozco que poderes tienen los de la raza Lunarian, lo poco que pude ver en la isla del cielo y ya, poco pude informarme, pero desde luego aquel pequeño detalle significaba algo. Tras esto, afirmó rotundamente que uno de los dos no iba a salir de aquella biblioteca. En ese momento, los ojos comenzaron a abrirse lentamente, como si algo en mi cabeza hubiera hecho clic. Recordé unas palabras que hace un tiempo me dijo alguien.
Hasta ahora, he sido un falso héroe, con reconocimientos que no me merecía. Si iba a morir allí, que fuera realmente haciendo algo. Algo que pudiera hacerme un héroe. Volví a pensar en mis compañeros de División 21. Ellos eran mi única razón por lo que peleo. Si dejo a Yojimbo suelto, irá a por ellos también, y no podía dejar que eso pasase. Así que, me tomé al pie de la letra las palabras del capitán pirata — Uno de los dos... — Suspiré profundamente, mientras le miraba lentamente, con la cara abrasada, siendo un recordatorio de que el tiempo jugaba en contra mía, a la vez que con la punta de mi cola de serpiente cogí la pequeña daga que siempre llevo encima, y que fuera lo que fuera, tenía que darme prisa de una vez por todas ¿Iba a morir allí? Puede ser. Pero, que al menos fuera como un héroe de verdad, que yo pudiera sentirlo dentro de mí. Notaba como aquel calambre había desaparecido de mi cuerpo, me sentía un poco más ligero, era la señal que necesitaba — Que así sea... ¡Soru! —
Sin más palabras, intenté lanzarme esta vez a la mayor velocidad posible contra él. Iba a jugar sus mismas cartas, así que usando las capacidades de mi fruta de serpiente de cascabel, según llegué a él, serpenteé por su cuerpo hacia arriba (debido a su gran estatura) hasta rodearle el torso y sus brazos, dejándolos completamente inmóviles, quedando la punta de la cola de serpiente arriba, por la parte del hombro izquierdo, aprovechando y clavándole la daga de lleno en él, a la vez que, en el hombro puesto, en el derecho, clavarle mis colmillos profundamente, para inyectarle un veneno rápidamente y en cuanto terminé de hacerlo, tirando hacia atrás con fuerza, para así desgarrarle parte de su carne y hacerle una profunda herida. Aprovechando esa inercia hacia atrás, finalicé golpeándole un puñetazo con toda mi fuerza en su rostro — Venga, va... ¡VAMOS! — Grité delante de él, mientras seguía enroscado por todo su torso.
No sabía si estar tan cerca de él iba a ser buena idea o no. Pero llegados a este punto, me daba igual, me tomé al pie de la letra sus palabras y las acepté. Uno de los dos, no saldría de este lugar con vida. Que así sea.
Yojimbo parece ser que se relajó, o le di pena por el estado en el que me encontraba, sea como sea, las llamas de su espalda no ardían con la misma intensidad, desconozco que poderes tienen los de la raza Lunarian, lo poco que pude ver en la isla del cielo y ya, poco pude informarme, pero desde luego aquel pequeño detalle significaba algo. Tras esto, afirmó rotundamente que uno de los dos no iba a salir de aquella biblioteca. En ese momento, los ojos comenzaron a abrirse lentamente, como si algo en mi cabeza hubiera hecho clic. Recordé unas palabras que hace un tiempo me dijo alguien.
— La historia está llena de héroes... Y de falsos héroes. —
Hasta ahora, he sido un falso héroe, con reconocimientos que no me merecía. Si iba a morir allí, que fuera realmente haciendo algo. Algo que pudiera hacerme un héroe. Volví a pensar en mis compañeros de División 21. Ellos eran mi única razón por lo que peleo. Si dejo a Yojimbo suelto, irá a por ellos también, y no podía dejar que eso pasase. Así que, me tomé al pie de la letra las palabras del capitán pirata — Uno de los dos... — Suspiré profundamente, mientras le miraba lentamente, con la cara abrasada, siendo un recordatorio de que el tiempo jugaba en contra mía, a la vez que con la punta de mi cola de serpiente cogí la pequeña daga que siempre llevo encima, y que fuera lo que fuera, tenía que darme prisa de una vez por todas ¿Iba a morir allí? Puede ser. Pero, que al menos fuera como un héroe de verdad, que yo pudiera sentirlo dentro de mí. Notaba como aquel calambre había desaparecido de mi cuerpo, me sentía un poco más ligero, era la señal que necesitaba — Que así sea... ¡Soru! —
Sin más palabras, intenté lanzarme esta vez a la mayor velocidad posible contra él. Iba a jugar sus mismas cartas, así que usando las capacidades de mi fruta de serpiente de cascabel, según llegué a él, serpenteé por su cuerpo hacia arriba (debido a su gran estatura) hasta rodearle el torso y sus brazos, dejándolos completamente inmóviles, quedando la punta de la cola de serpiente arriba, por la parte del hombro izquierdo, aprovechando y clavándole la daga de lleno en él, a la vez que, en el hombro puesto, en el derecho, clavarle mis colmillos profundamente, para inyectarle un veneno rápidamente y en cuanto terminé de hacerlo, tirando hacia atrás con fuerza, para así desgarrarle parte de su carne y hacerle una profunda herida. Aprovechando esa inercia hacia atrás, finalicé golpeándole un puñetazo con toda mi fuerza en su rostro — Venga, va... ¡VAMOS! — Grité delante de él, mientras seguía enroscado por todo su torso.
No sabía si estar tan cerca de él iba a ser buena idea o no. Pero llegados a este punto, me daba igual, me tomé al pie de la letra sus palabras y las acepté. Uno de los dos, no saldría de este lugar con vida. Que así sea.
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