05-01-2025, 04:33 PM
Tras aquella pausa y mis palabras, el Marine volvió a sonreír, y con mis últimas declaraciones sus ojos se abrieron de par en par. Como si hubiera escuchado un mensaje de ultratumba, un aviso de la parca y de su próximo encuentro. No le quitaba el ojo de encima desde que había dejado de golpearle, estaba extremadamente atento a sus movimientos, y estos no tardaron en llegar. Comenzó hablando repitiendo el inicio de mi frase e hizo que todos mis sentidos se pusieran en alerta, y acto seguido se lanzó hacia mi gritando una palabra extraña. Había aumentado su velocidad considerablemente, tanto que, si no hubiera estado pendiente de él y tan concentrado no habría podido verlo venir. Pero no le había quitado los ojos de encima en ningún momento, y pude reaccionar a tiempo en el momento en el que se precipitó hacia mí. Mis llamas volvieron a brotar como una explosión de fuego, más violentas y altas que antes, y con ellas la liberación de mi espíritu... como en aquella noche en Momoiro, emitiendo mi energía y mi aura en un espacio más controlado. Estaba listo, y con un simple movimiento de una de mis alas, la derecha, giré sobre mi mismo y antepuse esta extremidad a su movimiento, un lanzamiento de cola por delante empuñando con la punta de la misma una daga, que con el impacto de mi majestuosa ala salió volando y girando en el aire hasta clavarse en una estantería próxima, mientras su cola rebotaba en dirección contraria y nulificaba las intenciones de esta.
Pero me dejaba de costado y relativamente desprotegido, cosa que el Marine aprovechó y se lanzó a mi hombro derecho, que era el que tenía más cerca de él por el movimiento defensivo de mi ala, y clavó sus colmillos con fuerza en mi carne haciéndome girar levemente la cara en esa dirección y entornar los ojos con enfado. ¡Esa serpiente sabía morder!
Entonces, despejé mi ala hacia atrás a tiempo de que él separaba sus dientes de mi carne desgarrándola con furia y quedábamos por un mísero instante uno frente al otro. Ahí Joe lanzó un puñetazo con aparente esfuerzo y fuerza y yo antepuse mi brazo izquierdo para que su puño impactase contra mi antebrazo y reducir el daño de su ataque, pero aun así, aun haciendo uso de todas mis capacidades defensivas, sentí como su fuerza sembraba el dolor en mi piel, carne y hueso. Si no me hubiera protegido, ese golpe habría sido terrible. Sin duda era un rival al que no podía darle un respiro... no otra vez. No volvería a cometer los errores de Skypiea ante un rival poderoso.
Cuando su puño y mi antebrazo hubieron hecho contacto, con una mirada llena de furiosa cólera tras la guardia de mi defensa, observé mi objetivo y lancé la mano en su dirección, agarrando con la diestra su cuello a la altura de la nuez, justo en la base de la mandíbula y apretando con todas mis fuerzas mientras estiraba el brazo por completo, separando su cuerpo del mío más de lo que sus brazos podían llegar a cubrir dada la diferencia de nuestras alturas, y extendiendo mis alas todo lo posible hacia la espalda, abriéndolas de par en par con un estallido de aire que sacudió aun más los libros y hojas y avivó el crepitar de las llamas de mi espalda.
-En mi isla natal había serpientes que se movían sin cabeza- dije seriamente desviando mi mirada hacia su cola de serpiente cascabel -¿Tu eres de esas?- le pregunté, aun a sabiendas de que estaba obstruyendo sus vías respiratorias y no sería capaz de emitir un mensaje claro, si es que era capaz de hablar. El marine era demasiado rápido y peligroso como para dejarle suelto y a sus anchas, tenía que limitarme a reducirlo con mi fuerza y asfixiarle o partirle el cuello rápido, si es que en esa forma tenía un cuello que partir.
Pero me dejaba de costado y relativamente desprotegido, cosa que el Marine aprovechó y se lanzó a mi hombro derecho, que era el que tenía más cerca de él por el movimiento defensivo de mi ala, y clavó sus colmillos con fuerza en mi carne haciéndome girar levemente la cara en esa dirección y entornar los ojos con enfado. ¡Esa serpiente sabía morder!
Entonces, despejé mi ala hacia atrás a tiempo de que él separaba sus dientes de mi carne desgarrándola con furia y quedábamos por un mísero instante uno frente al otro. Ahí Joe lanzó un puñetazo con aparente esfuerzo y fuerza y yo antepuse mi brazo izquierdo para que su puño impactase contra mi antebrazo y reducir el daño de su ataque, pero aun así, aun haciendo uso de todas mis capacidades defensivas, sentí como su fuerza sembraba el dolor en mi piel, carne y hueso. Si no me hubiera protegido, ese golpe habría sido terrible. Sin duda era un rival al que no podía darle un respiro... no otra vez. No volvería a cometer los errores de Skypiea ante un rival poderoso.
Cuando su puño y mi antebrazo hubieron hecho contacto, con una mirada llena de furiosa cólera tras la guardia de mi defensa, observé mi objetivo y lancé la mano en su dirección, agarrando con la diestra su cuello a la altura de la nuez, justo en la base de la mandíbula y apretando con todas mis fuerzas mientras estiraba el brazo por completo, separando su cuerpo del mío más de lo que sus brazos podían llegar a cubrir dada la diferencia de nuestras alturas, y extendiendo mis alas todo lo posible hacia la espalda, abriéndolas de par en par con un estallido de aire que sacudió aun más los libros y hojas y avivó el crepitar de las llamas de mi espalda.
-En mi isla natal había serpientes que se movían sin cabeza- dije seriamente desviando mi mirada hacia su cola de serpiente cascabel -¿Tu eres de esas?- le pregunté, aun a sabiendas de que estaba obstruyendo sus vías respiratorias y no sería capaz de emitir un mensaje claro, si es que era capaz de hablar. El marine era demasiado rápido y peligroso como para dejarle suelto y a sus anchas, tenía que limitarme a reducirlo con mi fuerza y asfixiarle o partirle el cuello rápido, si es que en esa forma tenía un cuello que partir.
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