05-01-2025, 09:12 PM
Con un muy ágil movimiento, Zorak extrajo de los bolsillos del panda y de Kisuke sus carteras y comenzó a contar el dinero con total tranquilidad delante de ellos. A panda no le alteró demasiado este suceso, ya que había convivido con alguien capaz de hacer las mismas cosas en el pasado. Dejó que Zorak calculase las cantidades con tranquilidad y se sorprendió ante la cifra total que manejaban. —Carajo, ignoraba que estuviéramos en tan buen lugar. —Era evidente el poco caso que Don Bambú le hacía a su propio dinero, porque de haberlo tenido en cuenta ni siquiera habría molestado a sus camaradas. Se habría limitado a pagar por las reparaciones él mismo y ya harían cuentas en el futuro. O no, ¿qué más daba? Por unos cochinos billetes nadie se iba a volver loco. Se acercó al dinero que había amontonado Zorak y lo dividió en tres montones de 1 millón cada uno y otro de algo más de medio millón. Mientras realizaba esta operación, escuchaba con atención lo que Kisuke le contaba. —Ah, bien, bien. Eso es lo más difícil, después ya es casi automático. —Comentó Don Bambú. Esta vez reorganizó el dinero, agregando 100.000 berries del montón pequeño a cada uno de los grandes. —Honestamente ni me había percatado de que tenía tanto dinero en mi poder. Si os parece bien, camaradas, nos llevamos cada uno un millón cien mil, por lo que pudiera pasar, y dejamos estos 226.000 para reparaciones. No creo que gaste tanto, la verdad, pero por si acaso. —Se giró hacia sus compañeros desvelando los nuevos montones que había formado, esperando quizás un poco de feedback por parte de ellos. Le resultaba más fácil llamarles camaradas que dirigirse a ellos por su nombre. Después de todo, camarada era una forma muy revolucionaria de dirigirse a sus compañeros independientemente de su rango. Salvando quizás al cargo más alto del ejército, al cual no sabría muy bien cómo dirigirse.
—Luego podemos reemprender el aprendizaje del haki de observación, si queréis. Creo que iremos bien de tiempo cuando salgamos de esta isla. —Por lo pronto era el haki que había demostrado ser más útil de todos. Era una pena no poder enseñarles a ejercer presión con su voluntad ante otras personas. Al chocar contra el dúo de revolucionarios había sido consciente de la diferencia entre poseer aquel poder o no poseerlo. Don Bambú tenía una resistencia especial a lo que se denominaba haoshoku, aunque él no supiera nombrarlo.
—Luego podemos reemprender el aprendizaje del haki de observación, si queréis. Creo que iremos bien de tiempo cuando salgamos de esta isla. —Por lo pronto era el haki que había demostrado ser más útil de todos. Era una pena no poder enseñarles a ejercer presión con su voluntad ante otras personas. Al chocar contra el dúo de revolucionarios había sido consciente de la diferencia entre poseer aquel poder o no poseerlo. Don Bambú tenía una resistencia especial a lo que se denominaba haoshoku, aunque él no supiera nombrarlo.
