05-01-2025, 10:47 PM
El entrenamiento comenzaba a dar sus frutos, dándome cuenta de ello a medida que iba notando cada vez más y más el aura de Karl, por algún motivo iba siendo más sencillo llegar a ella. Concentrado, seguía con los ojos cerrados pero dejé de apoyar mis manos sobre la madera de la cubierta del barco de los Zodiacool, para enderezar más mi espalda y a continuación apoyarme sobre mis piernas, las cuales recogí y crucé.
De pronto y para mi sorpresa, comencé a oír la voz de Karl, confirmándome que efectivamente aquella aura azul y calmada le pertenecía. Ella a su vez notaba la añoranza que desprendía al recordar a mi hogar, a mis amigos y a mi madre a la vez que buscaba ese lugar seguro para poder vaciarme y conectar conmigo mismo. Efectivamente, todo estaba yendo sobre ruedas.
La comodoro me presentó la cuestión sobre si veía algo más en ella, sus intenciones y sentimientos. Por lo pronto sólo notaba esa calma oculta pero enseguida intenté concentrarme más y más, dirigiendo mi energía interna hacia ella, como si intentase alcanzarla con mi arena. Sólo esperaba que sin querer no lanzase algún ataque, a veces era complicado intentar separar mi energía interior con la energía del diablo que me otorgó mis poderes de arena.
Intentaba buscarle algún tipo de forma y sentido a aquella masa etérea azulada, intentando comprenderlo todo mejor y no quedarme simplemente en lo superficial. Paulatinamente empezaba a sentir y encontrar nuevas sensaciones, sentimientos diferentes a aquella calma inicial, como si tratasen de hablarme de alguna forma. No quería lanzar las campanas al vuelo pero... ¿quizás empezaba a notar algo de respeto?. Una amplia sonrisa enseñando los dientes se me dibujó en la cara, una sonrisa orgullosa por mí mismo y por la atmósfera que habíamos creado trabajando juntos — ¿Es respeto eso que siento, Karl? — Su aura seguía transmitiéndome pensamientos y sensaciones, comenzaba a notar también parte de orgullo. Orgullo hacia nosotros y hacia el trabajo intenso que estábamos haciendo en nuestra estancia en ese vertedero de isla. Al final siempre se pueden encontrar cosas positivas dentro de lo malo, la experiencia rodeado de residuos acabó siendo mucho mejor que en aquella isla paradisiaca de arena rosada. — Empiezo a notar también orgullo... creo... dios, a veces es complicado, hacía tiempo que no sentía cosas así hacia mí ¡kakahaha! —. Y la verdad era esa, era la primera vez que notaba algo así desde que empecé a vestir el uniforme azul y blanco de la marina.
Empezaba a sentir también que Karl era una aliada en quién confiar. A pesar de mi carácter impulsivo, yo seguía ondeando la bandera de la justicia retributiva. Así como por un lado pagaba con sentimientos negativos a aquellos que me habían abandonado, agredido o recriminado algo sin motivo, en esta ocasión debería pagarle a Karl con la moneda que se merecía. Podría confiar en que a modo de agradecimiento por todo ésto, también contaría con un aliado por mi parte, al igual que Fuguwu después de evitar que me ahogase en Momoiro.
En mi imagen mental el aura azulada de Karl se encontraba en frente de mí pero de pronto, aún concentrado en ella, comencé a notar a mi lado otro tipo de aura. En esta ocasión era una amarillenta que crepitaba de forma ruidosa, estaba convencido que ese aura pertenecería a Fuguwu — ¡kakahaha! — simplemente reí. No de una forma burlesca o bromista sino que reí de orgullo. Estábamos avanzando a pasos agigantados, no sé si motivados después de no querer repetir la derrota que sufrimos en Momoiro o qué, pero la mejora era bastante notable. Quizás en aquel barco se estaban empezando a plantar las semillas del futuro de la marina, quizás hasta podría conseguir que todo cambiase y se volviese una organización más justa, eficaz y fiable, una organización que ayudase al que lo necesitase, castigase a aquellos que merecían serlo y que ayudase a que la juventud no tuviese que pasar por lo que pasé yo desde la noche en la que abandoné Samba.
De pronto y para mi sorpresa, comencé a oír la voz de Karl, confirmándome que efectivamente aquella aura azul y calmada le pertenecía. Ella a su vez notaba la añoranza que desprendía al recordar a mi hogar, a mis amigos y a mi madre a la vez que buscaba ese lugar seguro para poder vaciarme y conectar conmigo mismo. Efectivamente, todo estaba yendo sobre ruedas.
La comodoro me presentó la cuestión sobre si veía algo más en ella, sus intenciones y sentimientos. Por lo pronto sólo notaba esa calma oculta pero enseguida intenté concentrarme más y más, dirigiendo mi energía interna hacia ella, como si intentase alcanzarla con mi arena. Sólo esperaba que sin querer no lanzase algún ataque, a veces era complicado intentar separar mi energía interior con la energía del diablo que me otorgó mis poderes de arena.
Intentaba buscarle algún tipo de forma y sentido a aquella masa etérea azulada, intentando comprenderlo todo mejor y no quedarme simplemente en lo superficial. Paulatinamente empezaba a sentir y encontrar nuevas sensaciones, sentimientos diferentes a aquella calma inicial, como si tratasen de hablarme de alguna forma. No quería lanzar las campanas al vuelo pero... ¿quizás empezaba a notar algo de respeto?. Una amplia sonrisa enseñando los dientes se me dibujó en la cara, una sonrisa orgullosa por mí mismo y por la atmósfera que habíamos creado trabajando juntos — ¿Es respeto eso que siento, Karl? — Su aura seguía transmitiéndome pensamientos y sensaciones, comenzaba a notar también parte de orgullo. Orgullo hacia nosotros y hacia el trabajo intenso que estábamos haciendo en nuestra estancia en ese vertedero de isla. Al final siempre se pueden encontrar cosas positivas dentro de lo malo, la experiencia rodeado de residuos acabó siendo mucho mejor que en aquella isla paradisiaca de arena rosada. — Empiezo a notar también orgullo... creo... dios, a veces es complicado, hacía tiempo que no sentía cosas así hacia mí ¡kakahaha! —. Y la verdad era esa, era la primera vez que notaba algo así desde que empecé a vestir el uniforme azul y blanco de la marina.
Empezaba a sentir también que Karl era una aliada en quién confiar. A pesar de mi carácter impulsivo, yo seguía ondeando la bandera de la justicia retributiva. Así como por un lado pagaba con sentimientos negativos a aquellos que me habían abandonado, agredido o recriminado algo sin motivo, en esta ocasión debería pagarle a Karl con la moneda que se merecía. Podría confiar en que a modo de agradecimiento por todo ésto, también contaría con un aliado por mi parte, al igual que Fuguwu después de evitar que me ahogase en Momoiro.
En mi imagen mental el aura azulada de Karl se encontraba en frente de mí pero de pronto, aún concentrado en ella, comencé a notar a mi lado otro tipo de aura. En esta ocasión era una amarillenta que crepitaba de forma ruidosa, estaba convencido que ese aura pertenecería a Fuguwu — ¡kakahaha! — simplemente reí. No de una forma burlesca o bromista sino que reí de orgullo. Estábamos avanzando a pasos agigantados, no sé si motivados después de no querer repetir la derrota que sufrimos en Momoiro o qué, pero la mejora era bastante notable. Quizás en aquel barco se estaban empezando a plantar las semillas del futuro de la marina, quizás hasta podría conseguir que todo cambiase y se volviese una organización más justa, eficaz y fiable, una organización que ayudase al que lo necesitase, castigase a aquellos que merecían serlo y que ayudase a que la juventud no tuviese que pasar por lo que pasé yo desde la noche en la que abandoné Samba.
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