06-01-2025, 12:58 AM
Aquel día empezaba de forma agridulce para Sasha, Garnet le había prometido que esta vez le enseñaría un haki que le iba a gustar mucho para variar del haki de observación – la chica empezaba a cuestionarse la cantidad de hakis que había y los que debería aprender – por lo que la animó volver al sitio donde se entrenó con el músico y el carpintero de los Alas Negras. Si hubiera sabido que Tobías se quedaría dormido se habría apostado dominar el haki antes que él, había sido una lástima, pero no se podía hacer nada ya. Todo aquello era bueno porque Garnet le había demostrado que era un buen profesor y le enseñaba – a parte del culo – algunas cosas útiles para pelear. La parte negativa de todo aquello era que el niñato iba a estar en el entrenamiento con ellos. No entendía porqué tenían que convivir con él y encima tener que aprender con él el haki. Con Tobías tenía plena confianza y no le importaba aprender algo nuevo con él porque siempre la ayudaba, pero con el niñato era diferente, seguramente se pondría a molestar más que en ayudar y no estaba dispuesta a no aprender algo nuevo del haki sabiendo lo útil que era.
La semioni se puso su inseparable chaqueta negra, le gustaba el clima otoñal porque era perfecto para usarla, así que agarró el stardust para colocarlo en su espalda y se fue corriendo hacia el punto en el que habían quedado. Cuando estuvo a punto de llegar paró en seco, quería aparentar que molaba mucho y que era superior al grumete de la tripulación, así que sacó sus gafas de sol puntiagudas. La rubia detuvo su acción cuando se las fue a poner en la cara para cubrir los ojos, ya le había pasado varias veces que creía que no le iba a pasar nada pero se acababa comiendo una pared o se cargaba una puerta por ello. La joven miró el objeto y siguió alzando su mano hasta poner las gafas de sol en su coronilla, justo delante de sus cuernos de semioni. Quería llegar antes que el niñato de Kenzo para demostrar que ella era mejor, así que lo último que quería hacer era llegar después de él. Sasha caminó hasta su zona de entrenamiento entrando en aquel gran espacio con el lago en el interior, no pudo evitar una gran sonrisa al ver que había llegado antes que el joven Kenzo. — ¡Hola, Garnet! ¡He sido la primera! Ji,ji,ji. Estoy lista para aprender el nuevo haki o todos los que haya — comentó la chica de forma alegre antes de agarrar el kanabo de su espalda con la mano derecha y extenderlo hacia delante, dejando la punta a un metro del pelirrojo.
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