06-01-2025, 04:35 AM
La concentración y la mejora hacía que cada vez más las sintiese cómo la energía fluía entre las tres auras trianguladas. Estábamos mejorando a pasos agigantados pero sabía que eso sólo sería el comienzo, que habría muchos más secretos detrás y que tendríamos que esforzarnos no el doble, quizás el triple para lograr entender todo lo que el waki podía ofrecer.
Situados de esta forma parecía que sí se estaba formando un aquelarre entre nosotros, sólo nos faltaba unir las manos, cantar y abrir un portal a otra dimensión... o eso decía la lunática de Meiga A. Bruxa en Samba. Podía notar cómo el orgullo crecía dentro de Fuguwu, lo manifestaba y con ello también su felicidad. Lo mismo sucedía con Karl que estaba demostrando ser una buena maestra. Si me llegan a decir hace un par de semanas que yo acabaría haciendo estas cosas tan raras, pensaría que estaría hablando como un loco.
Las tres auras no manifestaban cambios por el momento, hasta que de pronto noté cómo la de Karl se iba acercando hacia mí. Seguía manifestando los mismos sentimientos hasta que de pronto, éstos cambiaron y demostraron una extraña hostilidad. Se avecinaba un ataque sorpresa.
El ataque lo vi llegar de sobra pero el haber estado tan concentrado en sentir las auras, sumado al relajamiento al que mis músculos y mente estaban sometidos, fueron un impedimento para intentar esquivar el golpe o al menos bloquearlo. El golpe seco hacia la cintura no fue muy duro pero el sobresalto hizo que me comprimiese y expulsase aire por la nariz, lanzando al suelo los tapones de arena que había creado anteriormente para no respirar ese aire de mierda. Mi nariz parecía una escopeta de feria disparando un corcho, al menos la situación era graciosa.
Mi concentración se rompió, abrí los ojos y me puse en pie. Parecía un paso atrás en el entrenamiento pero lo tomé de forma contraria, había visto la luz. — Ahora lo entiendo todo, ahora entiendo por qué no podía pillar por sorpresa a esa revolucionaria de mierda en Momoiro — Con esa habilidad podría sentir los golpes antes de llegar, tan sólo me faltaba pulir mi técnica y ser más ágil en combate — No me llega con desarrollar el waki... tengo que desarrollar mi cuerpo también. ¿Crees que podría llevar el waki hacia mis poderes logia? — Se me estaban empezando a ocurrir ideas. Yo no era muy rápido pero estaba acostumbrado a golpear demasiado fuerte. Tenía que usar el entrenamiento de Karl para combinarlo con mis poderes arenosos ya que era más fácil de desplazar simples sedimentos que un cuerpo musculado en sí. — Quiero ir más allá, ¿me sigues? — sonreí con demasiada confianza a Karl, ver progresos estaba alimentando a mi propia motivación y eso hacía que disparase mi potencial. Tenía la sensación de que estaba volviendo a nacer como luchador y eso sería de gran ayuda a la justicia, a mi justicia.
Situados de esta forma parecía que sí se estaba formando un aquelarre entre nosotros, sólo nos faltaba unir las manos, cantar y abrir un portal a otra dimensión... o eso decía la lunática de Meiga A. Bruxa en Samba. Podía notar cómo el orgullo crecía dentro de Fuguwu, lo manifestaba y con ello también su felicidad. Lo mismo sucedía con Karl que estaba demostrando ser una buena maestra. Si me llegan a decir hace un par de semanas que yo acabaría haciendo estas cosas tan raras, pensaría que estaría hablando como un loco.
Las tres auras no manifestaban cambios por el momento, hasta que de pronto noté cómo la de Karl se iba acercando hacia mí. Seguía manifestando los mismos sentimientos hasta que de pronto, éstos cambiaron y demostraron una extraña hostilidad. Se avecinaba un ataque sorpresa.
El ataque lo vi llegar de sobra pero el haber estado tan concentrado en sentir las auras, sumado al relajamiento al que mis músculos y mente estaban sometidos, fueron un impedimento para intentar esquivar el golpe o al menos bloquearlo. El golpe seco hacia la cintura no fue muy duro pero el sobresalto hizo que me comprimiese y expulsase aire por la nariz, lanzando al suelo los tapones de arena que había creado anteriormente para no respirar ese aire de mierda. Mi nariz parecía una escopeta de feria disparando un corcho, al menos la situación era graciosa.
Mi concentración se rompió, abrí los ojos y me puse en pie. Parecía un paso atrás en el entrenamiento pero lo tomé de forma contraria, había visto la luz. — Ahora lo entiendo todo, ahora entiendo por qué no podía pillar por sorpresa a esa revolucionaria de mierda en Momoiro — Con esa habilidad podría sentir los golpes antes de llegar, tan sólo me faltaba pulir mi técnica y ser más ágil en combate — No me llega con desarrollar el waki... tengo que desarrollar mi cuerpo también. ¿Crees que podría llevar el waki hacia mis poderes logia? — Se me estaban empezando a ocurrir ideas. Yo no era muy rápido pero estaba acostumbrado a golpear demasiado fuerte. Tenía que usar el entrenamiento de Karl para combinarlo con mis poderes arenosos ya que era más fácil de desplazar simples sedimentos que un cuerpo musculado en sí. — Quiero ir más allá, ¿me sigues? — sonreí con demasiada confianza a Karl, ver progresos estaba alimentando a mi propia motivación y eso hacía que disparase mi potencial. Tenía la sensación de que estaba volviendo a nacer como luchador y eso sería de gran ayuda a la justicia, a mi justicia.
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Bélico
Karmas
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