06-01-2025, 05:48 PM
El ser el único de la división que poseía los mismísimos poderes de la naturaleza manifestados en una logia por un lado me hacía único, por el otro sin embargo, hacía que no pudiese pedir consejos a usuarios más experimentados. Me tocaría aprender y controlar este tipo de misterios por mí mismo, quizás con un método de ensayo y error o quizás echándole imaginación. Escuchaba pensativo los consejos que Karl me daba pese a no estar segura, lo cual era algo bastante entendible ya que yo tampoco tenía ni idea de cómo podría convertirme en un fénix o usar esas llamas azules que en vez de quemar, curaban. — Hmm... apartarme generando un agujero en mi cuerpo... suena factible, quizás hasta podría ser un tipo de rueda, estoy más que acostumbrado a moverme encima de ellas. ¿Mis poderes? — sonreí mientras hablaba a la vez que, tras un sonido leve explosivo, me desintegré instantáneamente en una nube arenosa para acto seguido volver a recomponerme en el sitio — son totalmente instantáneos. Al principio ser intangible era una sensación extraña, pero me he adaptado bastante bien a mi akuma no mi. Me he adaptado tanto que incluso soy capaz de moverme mucho más rápido con ella que con mis piernas. En cuanto a la rutina de entrenamiento... me gustaría intentarlo. Apolo Bahía, el humano que entrenó como un semioni ¡kakahaha! — alcé los brazos al cielo, en mi cabeza la idea era espectacular.
Pese a que el waki fuese un arma excepcional, Karl nos avisó de que no sería un arma infalible, cosa que pudimos comprobar en nuestro enfrenamiento contra Marcia. A pesar de que ella se pudiese anteponer a prácticamente todo, atacando desde varios ángulos, sí que Fuguwu y yo logramos conectar un par de golpes que le picaron. Al fin y al cabo el trabajo en equipo era importante pero si el gyojin y yo conseguimos poder sincronizarnos sin habernos conocido, creo que en un futuro podríamos aspirar a cosas muy importantes.
Karl se fue durante un momento así que aproveché para hablar con Fuguwu. Parecía sorprendido con el truco que me guardé bajo la manga para evitar que el aire tóxico irritase más mis fosas nasales. Por suerte no podía oler nada, pero el picor que me producía era bastante incómodo, pocas cosas desesperan más que un picor constante en la nariz que nunca se va. — ¡kakahaha! Cada vez le saco más partido a la arena — extendí mi mano y de la palma comenzaron a salir sedimentos de color ámbar, moviéndose aleatoriamente, expandiéndose y comprimiéndose, como si fuesen la masa de un pizzero — no soy escultor pero cada vez me desenvuelvo mejor creando cosas, incluso otras más peligrosas porque si alguien se pasa de listo — le di forma a la arena convirtiéndola en un pequeño puñal con el cual di una pequeña estocada al aire, deshaciendo el arma blanca poco después haciendo que la arena cayese sobre la cubierta — le apuñalo las costillas. ¡Kakahaha! En realidad no sé si esto funcionaría pero seguro que puedo engañar a alguien con ello — sólo la idea de poder vacilar a alguien me parecía bastante graciosa.
Al rato Karl volvió con tres cajas las cuales dejó en el suelo, en frente de nosotros. Tocaba seguir con el entrenamiento y con ello se nos presentaba un nuevo ejercicio. En esta ocasión teníamos que encontrar en cuál de ellas había un pequeño animal moribundo, como si todo fuese plan de un trilero macabro. — ¡Me cago en la puta! — me llevé las manos a la cabeza — tenemos que ser rápidos, no quiero que palme el bicho. ¿Fuguwu, tú sabías curar paranoias, no? — instantáneamente me senté delante de las cajas cerrando los ojos, apresurado con no perder tiempo por si la vida del animalillo dependía de nuestra velocidad.
Me concentré lo más rápido que pude, utilizando la mayor cantidad de energía que podía y rápidamente comencé a sentir cómo empezaba a manifestarse una pequeña energía desde una caja. Parecía que era un ratón o un animal similar. No sabía cómo pero parecía que en casos de extrema urgencia, el waki era capaz de manifestarse de forma más exitosa y potente. De no ser porque mis poderes de arena me impedían sudar, me daba la sensación de que estaría chorreando debido a la tensión.
Una vez sentí ese pequeño hilo de vida a través del cartón, miré a Karl fijamente moviendo el cuello levemente hacia mi derecha con cara de agobio, para indicarle que el ratón estaba en la caja de su izquierda. No lo expresaba con palabras por si la prueba teníamos que pasarla tanto Fuguwu como yo pero esperaba que así me entendiese. Al fin y al cabo no quería que por mi mala pata se terminase la vida de aquel pobre animal que no tenía la culpa de nada.
Pese a que el waki fuese un arma excepcional, Karl nos avisó de que no sería un arma infalible, cosa que pudimos comprobar en nuestro enfrenamiento contra Marcia. A pesar de que ella se pudiese anteponer a prácticamente todo, atacando desde varios ángulos, sí que Fuguwu y yo logramos conectar un par de golpes que le picaron. Al fin y al cabo el trabajo en equipo era importante pero si el gyojin y yo conseguimos poder sincronizarnos sin habernos conocido, creo que en un futuro podríamos aspirar a cosas muy importantes.
Karl se fue durante un momento así que aproveché para hablar con Fuguwu. Parecía sorprendido con el truco que me guardé bajo la manga para evitar que el aire tóxico irritase más mis fosas nasales. Por suerte no podía oler nada, pero el picor que me producía era bastante incómodo, pocas cosas desesperan más que un picor constante en la nariz que nunca se va. — ¡kakahaha! Cada vez le saco más partido a la arena — extendí mi mano y de la palma comenzaron a salir sedimentos de color ámbar, moviéndose aleatoriamente, expandiéndose y comprimiéndose, como si fuesen la masa de un pizzero — no soy escultor pero cada vez me desenvuelvo mejor creando cosas, incluso otras más peligrosas porque si alguien se pasa de listo — le di forma a la arena convirtiéndola en un pequeño puñal con el cual di una pequeña estocada al aire, deshaciendo el arma blanca poco después haciendo que la arena cayese sobre la cubierta — le apuñalo las costillas. ¡Kakahaha! En realidad no sé si esto funcionaría pero seguro que puedo engañar a alguien con ello — sólo la idea de poder vacilar a alguien me parecía bastante graciosa.
Al rato Karl volvió con tres cajas las cuales dejó en el suelo, en frente de nosotros. Tocaba seguir con el entrenamiento y con ello se nos presentaba un nuevo ejercicio. En esta ocasión teníamos que encontrar en cuál de ellas había un pequeño animal moribundo, como si todo fuese plan de un trilero macabro. — ¡Me cago en la puta! — me llevé las manos a la cabeza — tenemos que ser rápidos, no quiero que palme el bicho. ¿Fuguwu, tú sabías curar paranoias, no? — instantáneamente me senté delante de las cajas cerrando los ojos, apresurado con no perder tiempo por si la vida del animalillo dependía de nuestra velocidad.
Me concentré lo más rápido que pude, utilizando la mayor cantidad de energía que podía y rápidamente comencé a sentir cómo empezaba a manifestarse una pequeña energía desde una caja. Parecía que era un ratón o un animal similar. No sabía cómo pero parecía que en casos de extrema urgencia, el waki era capaz de manifestarse de forma más exitosa y potente. De no ser porque mis poderes de arena me impedían sudar, me daba la sensación de que estaría chorreando debido a la tensión.
Una vez sentí ese pequeño hilo de vida a través del cartón, miré a Karl fijamente moviendo el cuello levemente hacia mi derecha con cara de agobio, para indicarle que el ratón estaba en la caja de su izquierda. No lo expresaba con palabras por si la prueba teníamos que pasarla tanto Fuguwu como yo pero esperaba que así me entendiese. Al fin y al cabo no quería que por mi mala pata se terminase la vida de aquel pobre animal que no tenía la culpa de nada.
Resumen
Karmas
Inventario
