07-01-2025, 04:55 PM
Teníamos una situación de urgencia entre manos, la vida de ese pequeño animalillo dependía de cómo fuésemos capaces de manifestar el waki para detectarlo y ayudarle. Hoy sería ese animal pero quizás en un futuro tendríamos que salvar a algún necesitado de la misma forma, por lo que adaptarnos rápido a esta habilidad era clave. Sin embargo, parecía que James se había quedado dormido porque seguía sin reaccionar. A lo mejor la noche anterior estuvo de rave por los túneles de este basurero, sus constantes vitales daban a entender que estaba muerto en vida, en una situación de la hostia.
Karl aseguró que yo ya tenía mi elección tomada, era el turno de Fuguwu del cual sus habilidades sanitarias dependía la vida del pequeño ratón. Tras haberme concentrado sentado en el suelo, me erguí con cierto nerviosismo, observando fijamente a Fuguwu con las mismas sensaciones. Al haber perdido los tapones de arena, volvía a respirar sin querer por la nariz y eso provocó que de nuevo empezase a notar aquel picor constante e insoportable. Con el pulgar y el índice de la mano derecha, presioné los laterales de mi nariz a modo de pinza para evitar estornudar, me tapé con la mano también la boca para evitar hacer el mayor ruido y no romper la concentración de Fuguwu. Yo le miraba nervioso, como apresurado porque diese por fin una respuesta y me movía en el suelo como si las piernas me estuviesen ardiendo. Estábamos en una misión de vida o muerte, el futuro de ese roedor dependía de nosotros.
Pronto la respuesta que era requerida comenzó a ser manifestada por Fuguwu a través de palabras que me fueron tranquilizando. Él también notaba el aura del ratón emitirse desde la misma caja que me hablaba a mí. Teníamos que estar en lo correcto pues era imposible que habiendo tres, ambos fallásemos eligiendo a la misma... a no ser que hubiese un engaño preparado. Empecé a dar golpes con las palmas de mis manos a modo de alarma, como si quisiese meterle prisa a mis compañeros — ¡Venga, seguro que hemos acertado! Curad al bicho, ¡vamos, vamos, vamos, vamos! — Volví a generar dos tapones de arena para evitar el picor nasal y acto seguido esperé. En esa ocasión yo no podía hacer mucho más ya que mis habilidades eran la de orientarme y ser capaz de que un barco fuese capaz de navegar de forma segura, y tampoco tenía ningún tipo de habilidad especial para la cura como Karl. Lo único que podría hacer sería disecar a ese ratoncillo con mis manos pero estaba seguro de que a nadie de los que estábamos ahí nos apetecía ver algo así.
Mientras esperaba a que mis compañeros actuasen, me dirigí a la comodoro — Supongo que con este truco nuevo podríamos ayudar en misiones de rescate, ¿no? Localizar gente atrapada en cuevas, en escombros de terremotos y cosas así, ¿me sigues? — Estábamos enfocados a usar estas habilidades en combate pero me parecía oportuno el poder orientarlas a algo más heroico.
Karl aseguró que yo ya tenía mi elección tomada, era el turno de Fuguwu del cual sus habilidades sanitarias dependía la vida del pequeño ratón. Tras haberme concentrado sentado en el suelo, me erguí con cierto nerviosismo, observando fijamente a Fuguwu con las mismas sensaciones. Al haber perdido los tapones de arena, volvía a respirar sin querer por la nariz y eso provocó que de nuevo empezase a notar aquel picor constante e insoportable. Con el pulgar y el índice de la mano derecha, presioné los laterales de mi nariz a modo de pinza para evitar estornudar, me tapé con la mano también la boca para evitar hacer el mayor ruido y no romper la concentración de Fuguwu. Yo le miraba nervioso, como apresurado porque diese por fin una respuesta y me movía en el suelo como si las piernas me estuviesen ardiendo. Estábamos en una misión de vida o muerte, el futuro de ese roedor dependía de nosotros.
Pronto la respuesta que era requerida comenzó a ser manifestada por Fuguwu a través de palabras que me fueron tranquilizando. Él también notaba el aura del ratón emitirse desde la misma caja que me hablaba a mí. Teníamos que estar en lo correcto pues era imposible que habiendo tres, ambos fallásemos eligiendo a la misma... a no ser que hubiese un engaño preparado. Empecé a dar golpes con las palmas de mis manos a modo de alarma, como si quisiese meterle prisa a mis compañeros — ¡Venga, seguro que hemos acertado! Curad al bicho, ¡vamos, vamos, vamos, vamos! — Volví a generar dos tapones de arena para evitar el picor nasal y acto seguido esperé. En esa ocasión yo no podía hacer mucho más ya que mis habilidades eran la de orientarme y ser capaz de que un barco fuese capaz de navegar de forma segura, y tampoco tenía ningún tipo de habilidad especial para la cura como Karl. Lo único que podría hacer sería disecar a ese ratoncillo con mis manos pero estaba seguro de que a nadie de los que estábamos ahí nos apetecía ver algo así.
Mientras esperaba a que mis compañeros actuasen, me dirigí a la comodoro — Supongo que con este truco nuevo podríamos ayudar en misiones de rescate, ¿no? Localizar gente atrapada en cuevas, en escombros de terremotos y cosas así, ¿me sigues? — Estábamos enfocados a usar estas habilidades en combate pero me parecía oportuno el poder orientarlas a algo más heroico.
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Karmas
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