08-01-2025, 01:53 AM
Cuando la comodoro Karl me entregó la pequeña caja, imaginé que dentro habría una criatura tan diminuta y frágil como el aura que había detectado. Al abrirla, encontré un ratón de pelaje grisáceo y patas temblorosas. Su respiración era rápida, y su cuerpo se encogía como si el aire le costara. Las orejas caídas y una leve mancha de sangre en uno de sus costados me indicaron que había sufrido una herida a causa de algún tipo de gato o animal similar.
"Tranquilo, pequeñín." – le susurré, acercando mi mano con cuidado para no asustarlo. Su diminuto corazón parecía golpear con fuerza dentro de ese cuerpo tan pequeño. La comodoro y Apolo observaban desde un lado, probablemente esperando que hiciera magia con mis habilidades médicas.
Tomé un momento para examinarlo con atención. La herida en su costado no era profunda, pero estaba sucia, como si hubiera quedado atrapado en algún rincón polvoriento. También noté una ligera inflamación en una de sus patas traseras. Lo primero era estabilizarlo.
Con movimientos lentos y precisos, saqué de mi bolsa un pequeño frasco de agua destilada que siempre llevo para emergencias. Mojé una bolita de algodón y, con extremo cuidado, limpié la herida. El ratón dio un pequeño chillido, pero mantuve la calma.
"No te preocupes, esto no te hará daño por mucho tiempo." – le dije con voz baja, casi como si pudiera entenderme.
Después, mezclé un poco de hierbas que recogí en una de mis inmersiones cerca de la isla, con una pizca de polvo antiséptico que había preparado días antes. Esta mezcla servía para evitar infecciones y acelerar la cicatrización. Usando la punta de un palillo de madera, apliqué la pomada directamente sobre la herida.
Para la pata inflamada, realicé una férula improvisada con un trozo de madera diminuto, probablemente sobrante de un envoltorio de provisiones, y un poco de hilo delgado. Mientras lo hacía, noté que el ratón parecía calmarse, como si sintiera que estaba en buenas manos.
"Necesita calor y descanso." – le dije a la comodoro y a Apolo mientras buscaba en mi maletín un trozo de tela limpia. Creé un pequeño nido dentro de la caja, colocando la tela en el fondo y asegurándome de que estuviera lo suficientemente cómoda para él. Antes de cerrarla parcialmente, dejé un par de trozos diminutos de pan seco que encontré en la cocina del barco.
Mientras guardaba mis herramientas, no pude evitar pensar en cómo los actos más pequeños, como cuidar de una criatura herida, reflejaban las cosas más grandes que enfrentamos en la vida. Ese ratón, en su fragilidad, tenía la fuerza para sobrevivir, y yo sólo era un medio para ayudarlo a lograrlo.
Apolo mostrando nuevamente como su forma de pensar era tan versátil como su fruta o su forma camaleónica de vestir hizo una pregunta bastante interesante sobro otros usos para el Waki de observación más allá de la lucha a la cual la comodoro confirmo que sí que se podría usar así este Waki. Luego nos dio instrucciones de como entrenarlo día con día, confirmando que habíamos terminado el entrenamiento.
“Muchas gracias comodoro, de verdad, lo que necesite, aquí tiene un compañero”. – dije mientras veía como la comodoro se quedaba pensativa.
Seguidamente, nos dijo que tuviéramos cuidado con quien usábamos el Waki de observación, ya que podría incomodar a algunas personas. No tenía ningún problema con esto, mi intención era usarlo únicamente en las misiones y contra potenciales enemigos, no contra compañeros de la división.
Aliviado por haber terminado y bastante hambriento por haber vomitado el desayuno le dije a Apolo: “¿Te apetece buscar algo de comer dentro del barco? Seguro que la cocina del barco de los Zodiacool tiene mucho mejores opciones que las opciones bajo las cuevas esas de esta odiosa isla”.
"Tranquilo, pequeñín." – le susurré, acercando mi mano con cuidado para no asustarlo. Su diminuto corazón parecía golpear con fuerza dentro de ese cuerpo tan pequeño. La comodoro y Apolo observaban desde un lado, probablemente esperando que hiciera magia con mis habilidades médicas.
Tomé un momento para examinarlo con atención. La herida en su costado no era profunda, pero estaba sucia, como si hubiera quedado atrapado en algún rincón polvoriento. También noté una ligera inflamación en una de sus patas traseras. Lo primero era estabilizarlo.
Con movimientos lentos y precisos, saqué de mi bolsa un pequeño frasco de agua destilada que siempre llevo para emergencias. Mojé una bolita de algodón y, con extremo cuidado, limpié la herida. El ratón dio un pequeño chillido, pero mantuve la calma.
"No te preocupes, esto no te hará daño por mucho tiempo." – le dije con voz baja, casi como si pudiera entenderme.
Después, mezclé un poco de hierbas que recogí en una de mis inmersiones cerca de la isla, con una pizca de polvo antiséptico que había preparado días antes. Esta mezcla servía para evitar infecciones y acelerar la cicatrización. Usando la punta de un palillo de madera, apliqué la pomada directamente sobre la herida.
Para la pata inflamada, realicé una férula improvisada con un trozo de madera diminuto, probablemente sobrante de un envoltorio de provisiones, y un poco de hilo delgado. Mientras lo hacía, noté que el ratón parecía calmarse, como si sintiera que estaba en buenas manos.
"Necesita calor y descanso." – le dije a la comodoro y a Apolo mientras buscaba en mi maletín un trozo de tela limpia. Creé un pequeño nido dentro de la caja, colocando la tela en el fondo y asegurándome de que estuviera lo suficientemente cómoda para él. Antes de cerrarla parcialmente, dejé un par de trozos diminutos de pan seco que encontré en la cocina del barco.
Mientras guardaba mis herramientas, no pude evitar pensar en cómo los actos más pequeños, como cuidar de una criatura herida, reflejaban las cosas más grandes que enfrentamos en la vida. Ese ratón, en su fragilidad, tenía la fuerza para sobrevivir, y yo sólo era un medio para ayudarlo a lograrlo.
Apolo mostrando nuevamente como su forma de pensar era tan versátil como su fruta o su forma camaleónica de vestir hizo una pregunta bastante interesante sobro otros usos para el Waki de observación más allá de la lucha a la cual la comodoro confirmo que sí que se podría usar así este Waki. Luego nos dio instrucciones de como entrenarlo día con día, confirmando que habíamos terminado el entrenamiento.
“Muchas gracias comodoro, de verdad, lo que necesite, aquí tiene un compañero”. – dije mientras veía como la comodoro se quedaba pensativa.
Seguidamente, nos dijo que tuviéramos cuidado con quien usábamos el Waki de observación, ya que podría incomodar a algunas personas. No tenía ningún problema con esto, mi intención era usarlo únicamente en las misiones y contra potenciales enemigos, no contra compañeros de la división.
Aliviado por haber terminado y bastante hambriento por haber vomitado el desayuno le dije a Apolo: “¿Te apetece buscar algo de comer dentro del barco? Seguro que la cocina del barco de los Zodiacool tiene mucho mejores opciones que las opciones bajo las cuevas esas de esta odiosa isla”.
Resumen
Inventario

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