Mi intento de ofensiva era más bien un ataque desesperado. Pues no encontraba la fuerza para poder salir de allí. Cada segundo que pasaba, notaba como Yojimbo se enfadaba más y más, apretaba más, la ira le estaba consumiendo por dentro de alguna manera. No quería verme muerto, quería torturarme hasta morir, y empezaba a creer que lo iba a conseguir.
Tras mi pobre ataque e intentar estar preparado para defenderme, Yojimbo hizo su respuesta de la misma manera. A una velocidad que no pude ver, me propinó un primer puñetazo en la cara, golpeándome de lleno. En ese momento, por puro instinto, levanté los brazos por supervivencia, llevándolos a una posición de equis, notando antes, otro golpe más de nuevo en mi rostro, mientras podía escuchar la furia y la rabia del capitán de los Alas Negras, diciéndome que dejase de golpearle, parecía hasta ofendido por mis palabras, cuando el que tendría que estarlo, era yo. Una vez ya pude levantar los brazos del todo, cubriéndome la cara, anteponiendo mis brazos en forma de equis, pude parar un tercer impacto que venía de nuevo hacia mí — ¡ughh! — Exclamé como pude, ya agotado, lleno de dolor, cansado, sin energías. Estaba claro que o hacía algo, o Yojimbo me iba a matar en apenas segundos. Tras ese último golpe que pude bloquear, no dejaba de intentar salir de allí moviendo todo mi cuerpo, aunque sin resultado positivo, pero, pude notar, llegando a tocar y sentir con la cola de serpiente que, detrás de mí, y no muy lejos, tenía lo que parecía ser la parte de atrás de una estantería de libros. No fui consciente de que aquella trifulca que se había iniciado allí, podía destrozar o mover el inmobiliario de la biblioteca. Durante ese pequeño segundo en el que pude notar detrás de mí una superficie, pude ver una luz de esperanza al final de este túnel.
Así que, tras poder notar su furia, actué sin pensar, saqué un poco de fuerzas extra para darlo todo y salir de aquella situación que me tenía contra las cuerdas. Eché hacia atrás mis brazos, y pude plantar mis manos en aquella superficie plana. A pesar de que estaba completamente sujeto por el cuello, pude ejercer fuerza tanto en mis brazos como mi cola de serpiente y usar esta como si fuera una hélice, haciendo un barrido alrededor mío, y así propinarle a Yojimbo un terrible golpe en su torso. Fue un sobreesfuerzo para mí realizar aquel movimiento, pero era necesario. Al golpearle, pude notar como su mano aflojaba mi cuello rápidamente, casi instantáneo. Había conseguido derribarle con mi ataque, y en cuanto noté que una sola gota de oxígeno entraba en mi cuerpo, sabía que ya podía liberarme del todo. No le di tiempo ni a que cayese al suelo, y aprovechando su altura y mi posición, en cuanto me soltó, le di un mordisco con mis colmillos en su mano, que era lo que más cerca tenía de mí, dañándole un poco más e inyectándole el veneno que era capaz de producir, para rápidamente dejarme caer.
— ¿Sabes que cuanto más grande es una presa... — Dije, mientras ambos caíamos al suelo, él por mi golpe que lo derribó, y yo para colocarme y prepararme — ... más fácil es de cazar? — Dije, aterrizando en el suelo con mi cola de serpiente. Según lo tocaba, agaché mi parte superior del cuerpo, con el brazo izquierdo metido en mi bolsillo, y el derecho estirado hacia fuera, mirándole fijamente como su enorme cuerpo caía al suelo. Me gustaría poder pensar, que esta vez, no iba a dejarle hacer nada, pero no quería prometerme nada. Solo concentrarme, y acabar con esto.
Tras mi pobre ataque e intentar estar preparado para defenderme, Yojimbo hizo su respuesta de la misma manera. A una velocidad que no pude ver, me propinó un primer puñetazo en la cara, golpeándome de lleno. En ese momento, por puro instinto, levanté los brazos por supervivencia, llevándolos a una posición de equis, notando antes, otro golpe más de nuevo en mi rostro, mientras podía escuchar la furia y la rabia del capitán de los Alas Negras, diciéndome que dejase de golpearle, parecía hasta ofendido por mis palabras, cuando el que tendría que estarlo, era yo. Una vez ya pude levantar los brazos del todo, cubriéndome la cara, anteponiendo mis brazos en forma de equis, pude parar un tercer impacto que venía de nuevo hacia mí — ¡ughh! — Exclamé como pude, ya agotado, lleno de dolor, cansado, sin energías. Estaba claro que o hacía algo, o Yojimbo me iba a matar en apenas segundos. Tras ese último golpe que pude bloquear, no dejaba de intentar salir de allí moviendo todo mi cuerpo, aunque sin resultado positivo, pero, pude notar, llegando a tocar y sentir con la cola de serpiente que, detrás de mí, y no muy lejos, tenía lo que parecía ser la parte de atrás de una estantería de libros. No fui consciente de que aquella trifulca que se había iniciado allí, podía destrozar o mover el inmobiliario de la biblioteca. Durante ese pequeño segundo en el que pude notar detrás de mí una superficie, pude ver una luz de esperanza al final de este túnel.
Así que, tras poder notar su furia, actué sin pensar, saqué un poco de fuerzas extra para darlo todo y salir de aquella situación que me tenía contra las cuerdas. Eché hacia atrás mis brazos, y pude plantar mis manos en aquella superficie plana. A pesar de que estaba completamente sujeto por el cuello, pude ejercer fuerza tanto en mis brazos como mi cola de serpiente y usar esta como si fuera una hélice, haciendo un barrido alrededor mío, y así propinarle a Yojimbo un terrible golpe en su torso. Fue un sobreesfuerzo para mí realizar aquel movimiento, pero era necesario. Al golpearle, pude notar como su mano aflojaba mi cuello rápidamente, casi instantáneo. Había conseguido derribarle con mi ataque, y en cuanto noté que una sola gota de oxígeno entraba en mi cuerpo, sabía que ya podía liberarme del todo. No le di tiempo ni a que cayese al suelo, y aprovechando su altura y mi posición, en cuanto me soltó, le di un mordisco con mis colmillos en su mano, que era lo que más cerca tenía de mí, dañándole un poco más e inyectándole el veneno que era capaz de producir, para rápidamente dejarme caer.
— ¿Sabes que cuanto más grande es una presa... — Dije, mientras ambos caíamos al suelo, él por mi golpe que lo derribó, y yo para colocarme y prepararme — ... más fácil es de cazar? — Dije, aterrizando en el suelo con mi cola de serpiente. Según lo tocaba, agaché mi parte superior del cuerpo, con el brazo izquierdo metido en mi bolsillo, y el derecho estirado hacia fuera, mirándole fijamente como su enorme cuerpo caía al suelo. Me gustaría poder pensar, que esta vez, no iba a dejarle hacer nada, pero no quería prometerme nada. Solo concentrarme, y acabar con esto.
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