[EVENTO FASE 2] El mismo infierno
#1
[Imagen: 7LyhSvn.png]


30 / Otoño / 14
Aprox. 09:40 a.m.


Curioso el curso del destino, ¿verdad?. El simple aleteo de una mariposa podría provocar una tormenta en el otro lado del mundo. El capricho de un loco sentenciando los pasos de los demás. La mano que controla todo sobre un trono vacío. La futilidad de la propia vida... o eso suele alegarse. Las aguas del ayer arrastran resacas del mañana que sin saberlo, condicionan tan fuertemente el presente, que no hay nada dejado a manos del azar... eso es una triste patraña para aquellos que son incapaces de aceptar su porvenir. Aquellos que son cobardes. Aquellos que creen que un golpe de suerte o desgracia será lo que termine de firmar la última hoja de su novela personal. Los ingenuos y soñadores.

La causalidad hacía mella en cada uno de los seres vivos y conscientes y provocaba que todos aquellos que daban un paso o incluso los que permanecían estáticos, alterasen de alguna forma el camino, tanto suyo como del resto. Cada acto, cada decisión, cada consecuencia... todo había construido el aquí y el ahora.



Aquella tripulación de soñadores salidos del North Blue, los Shogun Gari, que vieron diezmada su familia junto con su felicidad a cuenta de los Piratas Sticky, que obtuvieron venganza a costa del precio más alto y que finalmente encontraron refugio bajo unas grandes alas negras. Las alas negras de quien maneja un incierto final y destino, recientemente descubierto como Rey y heredero del reino más elevado en las alturas, pero que consiguió proteger a los suyos hasta el último aliento, permitiendo a aquel grupo distópico no sólo permanecer intacto hasta el día de hoy, si no poder crecer y reforzarse con la amistad de quienes se antojaban rivales, y ahora son camaradas de armas.
Como camaradas de armas había enterrado y dejado en el pasado el hombre que cargaba sobre sus hombros el peso de la justicia, el Héroe en auge de la Marina, líder de la División 21, quien había tenido que presenciar la muerte de los tres amigos con los que inició esta aventura, despedir a otros tres para que pudieran seguir su propio camino, y acoger junto con su amiga más longeva y fiel, a cuatro promesas del mañana, distópicos y variopintos, pero dispuestos a darlo todo para forjar su propia leyenda a la altura de las dos que los comandaban, pues en ausencia del Héroe, su mano derecha debía tomar el control.
Como el control que trataba de mantener entre sus dedos sin éxito el noble fugado, el inestable cazador de recompensas y líder de Magna, que perdía un compañero tras otro, fuera por sus palabras o por sus propias manos, sin llegar a poder recordar a algunos siquiera y cargando con el peso de la paranoia constante, que ni la lealtad y fidelidad de su mano derecha podía paliar... pues la sombra de la desconfianza había alimentado demasiado tiempo su podredumbre y esta había crecido hasta un punto en el que quizá su imperio sólo constase de tres personas. El peso de tres cráneos de su propia bandera.
Y lejos de permanecer sumidos en aquella degenerativa podredumbre desconfiada, los lazos de aquellos que portaban la bandera de la nueva libertad y la liberación crecían a cada paso y obstáculo que superaban, creciendo de forma lenta pero orgánica, mientras conseguían abandonar una ruta que podría haber sido su ataúd en más de una ocasión. Los Toros Negros de la Revolución arremetían contra el fastuoso destino que les perseguía tratando de mantenerse en el ruedo por unos minutos más, luchando por llevar su propósito hasta el final.
Y el final que se les auguraba a aquellos más terribles y despiadados entre todos, los recientemente proclamados nuevo peligro mundial, los Piratas Mushoku capitaneados por un hombre salido de la nada y venido de la nada, ostentando el inmenso peso de querer tenerlo todo. Reuniendo por la fuerza y el miedo a un grupo de calaña similar a él, había envuelto el alma y los corazones de aquellos criminales entre una niebla tan densa, que se filtraba hacia sus entrañas como un humo cargado de dolor que amenazaba con ahogarles si no le juraban lealtad, gobernando con el poder y reteniendo en una cortina de humo, a diferencia de su homónimo, quien comanda con el amor y protege bajo sus alas.

Todos ellos, todos y cada uno de aquellos seres diversos en tamaño, raza, género y habilidades, habían seguido el hilo de su destino hasta llegar al punto más álgido de su trayectoria, y el lugar en el que la madeja de tela tiene el nudo más complicado de abordar: El Archipiélago Sabaody.



Algunos barcos civiles habían llegado al archipiélago, casual y curiosamente, unas pocas horas antes del momento de desembarco de aquellos que el destino llamaba a ser grandes, y habían desembarcado quienes tímidamente se estaban tratando de abrir un hueco en las líneas del relato de la historia más grande jamás contada.

En el manglar número siete, el número de la suerte para muchos, anclaba el Tango de la Sultana, la Carabela de los Piratas Alas negras. Capitaneados por el ahora ausente Yojimbo 'Alas Negras' Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, un pirata con quinientos millones de recompensa por su cabeza, estaban siguiendo las órdenes de la siguiente en la jerarquía, Triana Tempesta, con doscientos setenta y cinco millones de recompensa. A sus órdenes, piratas tan famosos como temibles, como Tobias 'Orenjihige' Murray con cuatrocientos veintisiete millones, Garnet 'Zoodiakill' Matlock con trescientos setenta millones, o Sasha 'La estrella' con trescientos cuarenta y dos millones. E igualmente algunos menos conocidos pero igualmente peligrosos, como Jolyne 'Gatillo Loco' Jones, o Kenzo 'The Kid' Fujiwara, ambos con doscientos quince millones de berries de recompensa.
Juntos, alcanzaban una increíble cantidad de dos mil trescientos cuarenta y cuatro millones de berries, y estaban considerados como un peligro de nivel cuatro entre los códigos de la marina.

En el manglar número trece, el número que tantos asociaban a la mala suerte, el Saint Fermín, la Carabela de los Kuro no Bögyü - o Toros Negros como se los conocía más comúnmente - recogía sus velas. Con un triunvirato sin un aparente líder, el trío que lo navegaba llegaba a un nuevo conflicto. Zorak 'Infierno Carmesí' Ideale, un Mariscal de la Armada Revolucionaria, con una recompensa de cuatrocientos setenta y seis millones de berries por su cabeza, Max D. Bambú "El Panda", un Capitán de la Armada Revolucionaria, con cuatrocientos cuarenta y cuatro millones, y Kisuke 'Kurai Ryoshi' Kageyama otro Capitán de la Armada Revolucionaria, con trescientos quince millones de berries de recompensa.
Juntos lograban acumular la nada desdeñable cantidad de mil doscientos treinta y cinco millones de berries, y estaban catalogados como un peligro de nivel cinco entre los códigos de la marina.

En el manglar número veintiseis, doblando el número del anterior, llegaba a puerto el Niebla de Guerra, una Corbeta con sus llamativas velas de un tono morado muy oscuro. Gobernados con puño de hierro por el terrible Ashura 'El Mata-Héroes', quien ostentaba cuatrocientos treinta millones de recompensa por su cabeza, y contaba en sus filas con temores reconocidos como Rapax 'Destructor Plateado' Gin, con trescientos cincuenta millones de berries, los recientemente fugados Korg 'Bullseye' con doscientos cuarenta millones y Artur 'El Eco' con ciento cinco millones, y nuevos y resonados talentos que aun con una recompensa menor se estaban labrando un nombre, como Ben 'Slowhite' Power con ciento sesenta millones de recompensa.
Juntos lograban acumular la impresionante cantidad de mil doscientos ochenta y cinco millones de berries en un tiempo record, y estaban catalogados como un peligro de nivel cinco entre los códigos de la marina, y en su zona estaban otros dos piratas buscados: Quetzalli 'El Águila' Jr con cien millones y Gaeru 'La Rana' con cincuenta millones de berries de recompensa quienes, en caso de caer presos ante la ira de Ashura sólo engordarían esa cantidad.

En el manglar número treinta y tres, el número asociado a su propia bandera, el Parabellum, el Velero del Gremio de Cazadores de Recompensas Magna se mantenía en calma sobre el agua. Organizados y dirigidos por Sohem 'Mar Cruel' un despiadado cazador de recompensas con el precedente de una reputación ya influyente, considerándole alguien importante y peligroso, dado que sus enemigos podían empezar a temerle y en mares lejanos hablar sobre sus gestas. Bajo sus órdenes estaba Viktor 'El Omega' Evans, un cazador de recompensas tan poderoso como su jefe, y con una reputación casi tan influyente como la suya, considerándose de igual manera alguien a tener en cuenta y peligroso, de quien se hablaba en diversas partes del mundo y se le reconocía como un talento sin parangón. Ambos contaban con una reputación cada vez más sonada. Y junto a ellos y en contraparte, el desconocido Shoto Data, sin sobrenombre conocido, se abría paso en la historia en el anonimato y la discreción más absoluta, aportando esa cara no identificable a sus dos terribles compañeros.
Este reducido pero cada vez más famoso gremio había mantenido contacto con la Marina y diversas sucursales gubernamentales y estaba catalogado como un activo militar que al uso y teniendo que referenciarlos con un nivel de peligro entre los códigos de la marina, alcanzarían el nivel tres.

Y por último, en el manglar número cuarenta y nueve, un número previo al meridiano exacto, un Buque Acorazado de la Marina lanzaba sus anclas al fondo del mar. Comandados por el ahora ausente Joe 'El Héroe' Joestar, Comodoro de la Marina famoso y reputado como pocos otros, seguían las órdenes de Karlglass Firebirth, otra Comodoro casi tan famosa pero menos condecorada que su compañero, y superior. A sus órdenes estaban grandes promesas como Ryze 'Toxic' Tengen, otra Comodoro más entre las filas, menos reputada aun que sus compañeros de similar rango, pero igualmente con un nombre ya resonado entre las tropas de la Justicia. También contaban el Comandante Apolo 'Sandy' Bahía quien ascendía tan rápido en la jerarquía como su mentor, El Héroe, así como el Contramaestre Fuguwu y el Sargento James Brando, dos jóvenes promesas aun por explotar, además de una tropa de doscientos cincuenta Marines.
Este grupo designado especialmente por el Cuartel General de la Marina era el destacamento principal y a cargo de la correcta aplicación de la justicia en conjunto con las fuerzas del orden ya destinadas en el archipiélago, en este preciso momento de la historia.



Todos y cada uno de los presentes, los protagonistas de sus propias historias y extras en la historia de los demás, se amontonaban en aquel simbólico lugar para representar el acto final de una función que daría paso a un número teatral sin parangón y que sacudiría los cimientos de la misma historia. Ellos y ellas, dispuestos a grabar su nombre a fuego en la historia, y volverse leyendas.

Ninguno sabía que acababan de llegar al mismo infierno.





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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - por Voz Seductora - 12-01-2025, 05:13 AM

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