[Pasado - FIC] Pralder - El primer trabajo
#4
El impacto fue brutal, pero efectivo. Rimera arrancó chispas al golpear contra el suelo y la piedra, mientras los tres atacantes salían despedidos en distintas direcciones. Seguí corriendo libre de los obstáculos sin detenerme a comprobar los resultados, mientras se escuchaban los chillidos del resto del equipo de atracadores en los tejados. Los gritos de órdenes, rabia y desconcierto seguido de pasos persiguiéndome pronto se desvanecieron en la distancia, había conseguido salir de la ciudad, aunque no del todo indemne.

- Keehkekeke tengo que procurar no acobardarme y acordarme de cargar para próximas ocasiones, ¡la siguiente les preguntaré directamente si me dejan pasar! aunque… - bromee el voz baja, mientras aminoraba el paso al llegar al camino polvoriento que conducía a las canteras de Ilisia y caía en la cuenta del dolor punzante que me recorría varios puntos del cuerpo y me paré a evaluar mi estado.

Frente a mi, el horizonte comenzaba a iluminarse con los primeros rayos del sol, y la fría brisa de la mañana trajo un alivio inesperado tras el estrés de la huida. La bajada en la adrenalina trajo consigo un momento de calma seguido, por desgracia, de más dolor. Me palpé el hombro, la pierna derecha y el costado. Tenía pequeños virotes clavados en la piel, aunque por suerte, no habían llegado más profundo.

- Bueno… podría haber sido peor, - comenté palpándome la cabeza por si acaso y revisando que mi bigote se hubiera librado de heridas - los tiradores son un problema… si esto funciona, ¡compraré el escudo más grande que pueda permitirme! - decidí firmemente a la vez que trataba mis heridas con las vendas que había traído.


Una hora después, tras continuar la marcha, la cantera se presentó como un enorme hueco en el paisaje. Con sus paredes de roca gris que descendían en terrazas irregulares, salpicadas de las extrañas vetas de mármol y arcilla que servían a los artesanos de Ilisia como materia prima. Algunas grúas y carretillas oxidadas permanecían como reliquias de décadas anteriores que habían sido sustituidas poco a poco por equipo más moderno. Había trabajadores desperdigados el terreno, sus movimientos eran erráticos y cansados, se notaba que eran las primeras horas del día y el cansancio aún hacía mella. Pronto me llegó un olor intenso a café. Siguiendo ese rastro mis ojos se posaron en un grupo reunido cerca fogata improvisada con barril metálico. Tras ellos había una caseta de madera con un trabajador repartiendo tazas de café y desayunos.

Con Rimera descansando sobre mi hombro, me acerqué despacio y saludando, me alegró ver reconocer a alguno de los trabajadores que habían sido clientes en la “Come Inn”, eso aligeraría las cosas y nos ahorraría presentaciones.

- ¡Que raro es verte por aquí muchachote! ¿Eras Pralder cierto? - saludó con voz profunda y grave uno de los trabajadores que podía reconocer, agitando unos brazos anchos como muslos. Se giró hacia los demás y comentó a sus compañeros - Es el hijo y camarero de la posada de Gert.

- Kehkekeke, si justamente. ¡Me alegro ver a alguien conocido! Y siento ir tan al grano pero… estoy buscando a este hombre - respondí, mostrando el cartel de Moldu. El hombre entrecerró los ojos mientras lo examinaba.

- Ese tipo... creo que lo vi hace un par noches. Alguna que otra vez le hemos querido seguir pero siempre se nos escapa, sospechamos que nos está robando herramientas. Estaba cerca de una de las cuevas del eco, camino a la zona de las canteras abandonadas. - Comentó el cantero. Algunos de sus compañeros cuchichearon entre ellos.

- ¡Gracias! y a la vuelta hablaremos un poco más - añadí asintiendo y despidiendome.

- Si vas allí, ten cuidado. Suenan cosas raras por esa zona. - Escuché a mi espalda, la voz era de otro trabajador que no pude reconocer.

- ¡De acuerdo! - Levanté mi brazó con un pulgar hacia arriba. Ajusté la posición de Rimera en mi espalda y me dirigí hacia el sendero que llevaba a la cueva. A medida que me acercaba los sonidos de la cantera desaparecieron, sustituidos por un extraño y frio silencio que erizaba la piel. La boca de una de las cuevas de eco se abrió ante mi al torcer una de las esquinas, oscura y con una tenue luz al fondo, como si me quisiera llamar mi atención o invitarme a entrar.
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RE: [Pasado - FIC] Pralder - El primer trabajo - por Pralder - 12-01-2025, 05:38 PM

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