Antes de revolver mi mano dentro del bolsillo, cancelé mi transformación híbrida. Sacar el Den Den Mushi me estaba costando demasiado, no iba a aguantar mucho más. Cuando, de repente, escuché el suelo crujir lentamente. Levanté la mirada al frente, y mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo. Yojimbo se estaba poniendo de pie — No... — mis ojos se abrieron de par en par.
Se estaba negando a caer derrotado, no quería que esto acabase. Iba a seguir peleando, y yo no podía más. Me quedé paralizado, sujetando el Den den Mushi dentro del bolsillo, pero sin llegar a sacarlo. Me estaba viendo totalmente fuera, no me quedaban fuerzas para seguir peleando, y a pesar de que Yojimbo estaba en un estado similar al mío, iba a ponerse de pie, iba a seguir luchando, mientras intentaba encender la llama de su espalda de nuevo e intentaba hablar, comentando algo sobre de que debían de escapar. A pesar de mi estado, no me costó entender que hablaba de su tripulación, la cual, conozco a muchos de ellos por cosas del destino. Levantó sus brazos para cruzarlos, iba a realizar otro ataque, o no, no lo sé, pero algo iba a hacer y no podía quedarme parado. Con muchísimo esfuerzo y dolor, hice lo mismo, sacando mi mano del bolsillo, levanté como pude los brazos para estar preparado. Pero, de repente, la llama se apagó. Aquel escenario se llenó de las plumas de sus magníficas alas, con la combinación de pétalos de flores rosadas, que no entendía de donde provenían, pero me daba igual. Delante de mí, tenía la viva representación de la voluntad y fortaleza de aquel hombre.
Respiré lento, observando la escena, y tras unos segundos, Yojimbo se quedó quieto, había perdido el conocimiento de pie, sin caerse, no daba crédito a lo que estaba viendo, jamás en mi vida vi tal determinación en nadie. Comencé a comprenderlo. Se puso de pie por su gente, no luchaba por matarme, luchaba por proteger a los suyos, algo que nadie puede recriminarle, ni siquiera un Marine como yo. Bajé los brazos mientras no apartaba la mirada de su cuerpo, sintiendo pena, pues su deseo no era cruel o malvado, era lo normal, lo que cualquier persona podría desear — Yo también... tengo gente... a la que... proteger... — Dije, esperando que pudiera escuchar mi mensaje para que estuviera tranquilo. Pero quizás era demasiado tarde.
Esta vez, saqué el Den Den Mushi de mi bolsillo de una maldita vez, y contacté con Karl.
— Karl... he derrotado... a Yojimbo, Cap... Capitán de los Alas negras... Moviliza al resto y venid a la biblioteca de la ciudad... No... puedo... más... — Finalicé, dejando caer el Den Den al suelo y que se escuchase el golpe y detrás, mi cuerpo totalmente derrotado, impactando y haciendo un fuerte sónido que se escuchó en todo aquel sitio vacio. Solo me quedaba rezar para que Karl viniera cuanto antes. Mi destino, aún no estaba dictaminado.
Se estaba negando a caer derrotado, no quería que esto acabase. Iba a seguir peleando, y yo no podía más. Me quedé paralizado, sujetando el Den den Mushi dentro del bolsillo, pero sin llegar a sacarlo. Me estaba viendo totalmente fuera, no me quedaban fuerzas para seguir peleando, y a pesar de que Yojimbo estaba en un estado similar al mío, iba a ponerse de pie, iba a seguir luchando, mientras intentaba encender la llama de su espalda de nuevo e intentaba hablar, comentando algo sobre de que debían de escapar. A pesar de mi estado, no me costó entender que hablaba de su tripulación, la cual, conozco a muchos de ellos por cosas del destino. Levantó sus brazos para cruzarlos, iba a realizar otro ataque, o no, no lo sé, pero algo iba a hacer y no podía quedarme parado. Con muchísimo esfuerzo y dolor, hice lo mismo, sacando mi mano del bolsillo, levanté como pude los brazos para estar preparado. Pero, de repente, la llama se apagó. Aquel escenario se llenó de las plumas de sus magníficas alas, con la combinación de pétalos de flores rosadas, que no entendía de donde provenían, pero me daba igual. Delante de mí, tenía la viva representación de la voluntad y fortaleza de aquel hombre.
Respiré lento, observando la escena, y tras unos segundos, Yojimbo se quedó quieto, había perdido el conocimiento de pie, sin caerse, no daba crédito a lo que estaba viendo, jamás en mi vida vi tal determinación en nadie. Comencé a comprenderlo. Se puso de pie por su gente, no luchaba por matarme, luchaba por proteger a los suyos, algo que nadie puede recriminarle, ni siquiera un Marine como yo. Bajé los brazos mientras no apartaba la mirada de su cuerpo, sintiendo pena, pues su deseo no era cruel o malvado, era lo normal, lo que cualquier persona podría desear — Yo también... tengo gente... a la que... proteger... — Dije, esperando que pudiera escuchar mi mensaje para que estuviera tranquilo. Pero quizás era demasiado tarde.
Esta vez, saqué el Den Den Mushi de mi bolsillo de una maldita vez, y contacté con Karl.
— puru-puru-puru... puru-puru-pu¡GOCHA! - Por fin.
— Karl... he derrotado... a Yojimbo, Cap... Capitán de los Alas negras... Moviliza al resto y venid a la biblioteca de la ciudad... No... puedo... más... — Finalicé, dejando caer el Den Den al suelo y que se escuchase el golpe y detrás, mi cuerpo totalmente derrotado, impactando y haciendo un fuerte sónido que se escuchó en todo aquel sitio vacio. Solo me quedaba rezar para que Karl viniera cuanto antes. Mi destino, aún no estaba dictaminado.
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