14-01-2025, 08:47 PM
Si el cabreo de Sasha era bien claro, las palabras del niñato de Kenzo solo hicieron que aquella furia se incrementara. La semioni tenía el ceño fruncido y apretaba los dientes, aquel niño era de lo más insufrible que había visto en su corta vida y con menos empatía que una piedra. Tobías buscó la paz dentro del grupo advirtiendo a Kenzo sobre que no era buena idea molestar a su sobrina adoptiva, añadiendo que según el periódico había un aumento de marines en el archipiélago de Sabaody. Jolyne también habló para añadir que no había necesidad de preocuparse por el capitán ya que estaba segura de que volvería. Triana habló buscando organizar la situación en la que se encontraban y solucionando cada uno de los puntos de los cuales se había quejado la rubia más joven. La espadachina tenía razón al decir que Yojimbo había elegido su destino, precisamente los antiguos Sogun Gari sabían lo que era el destino y como, a veces, simplemente los caminos se dividían por un tiempo o para siempre, además que precisamente ella y la tiradora eran quienes mejor conocían al lunarian. Solo esperaba que por sus palabras significara que volverían a ver tanto a Yojimbo como a Aspros. La chica asintió cuando la medico de los Alas Negras le dijo que era una buena navegante y que podría averiguar cómo llegar al siguiente destino aunque el log pose apunte hacia abajo, eso la hizo sonreír de forma suave.
La semioni respiró hondo buscando tranquilizarse, debía empezar a ver la situación de otra manera, siempre salían de todos los obstáculos que se encontraban por el camino y aquella no era una excepción. Tenían que empezar a moverse como habían dicho, por ello Triana le acababa de dar un Den Den Mushi a Kenzo para dar comienzo a la aventura de los Alas Negras en Sabaody, pero antes tenía que hacer algo muy importante, Garnet se había adelantado gritándole a Kenzo que fuera la última vez que decía algo así hacia su hermana de otra madre, pero aún así debía dejarle claro quien era ella. — Antes de empezar a explorar el archipiélago tengo que hacer una cosa — anunció mientras subía las mangas de su chaqueta y apretaba fuerte los puños. — ¡Te voy a reventar la boca puto niñato de mierda come bichos! — dijo Sasha mientras se lanzaba hacia Kenzo en una cómica bola de polvo donde se podía ver como salían piernas y manos por la pelea que se había iniciado a raíz del comentario desafortunado de Kenzo.
Una voz llamó la atención de la rubia haciéndola parar de pegar al miembro más joven de la tripulación, la nube de polvo se deshizo mostrando como la joven estaba agarrando a Kenzo por su pelo con la mano izquierda y, a la vez, le tiraba de la mejilla izquierda con el dedo índice y pulgar de la mano derecha. La semioni la miró con el ceño fruncido, no la conocía de nada y la estaba interrumpiendo de su momento de liberar estrés. La mujer – que parecía rondar la edad de Sasha – les explicó algo sobre un viejo amigo, consiguiendo que por fin la joven soltara a Kenzo antes de ponerse de pie. No pudo evitar levantar la ceja derecha mientras la chica – que se había presentado con el nombre Emerald – les explicaba su situación, necesitaba protección para cruzar una zona sin ley hasta los astilleros, pero sus intentos graciosos solo conseguían cierto rechazo en la rubia. Enseguida recuperó su plena atención al mover un saco de tela con algo dentro – que parecía ser del tamaño de dos puños humanos – Sasha inclinó ligeramente la cabeza volviendo a fruncir el ceño al no escuchar ningún ruido desde el interior de la bolsa para acabar por preguntar si la tripulación estaba dispuesta a hacer el trato.
La rubia meditó uno segundos, no les vendría mal ir a los astilleros para conseguir un barco nuevo y que les explicaran cómo ir a su siguiente destino, además que si les daban algo a cambio no les vendría nada mal después de todo lo que les había pasado. Por las joyas que llevaba Emerald no parecía que tuviera mucho problema con el dinero, por eso le pareció raro que fuera descalza. La semioni alguna vez había ido descalza por el barco pero porque era su casa, si se le ocurría bajar a tierra firma sin sus bambas a alguna isla Tobías la mataría por ensuciar el suelo. Garnet no tardó en cortar el hilo de sus pensamientos porque era un hombre baboso y quien les hablaba una chica. La joven rodó los iris de sus ojos poniéndolos en blanco por un segundo antes de volver a mirarlo. Se alegraba de ver que estaba mejor, pero no era el momento, estaban hablando de negocios y era su especialidad, aunque lo primero era saber lo que había en esa bolsa. Por suerte doña Triana Tempesta se adelantó a cualquiera para parar al músico mujeriego diciendo que era la mascota. — Ji, ji, ji — sonrió Sasha por lo bajo ante el comentario de la capitana temporal. No mentía en decir que era la mascota porque siempre habían tratado al skypiean como un gato.
La semioni volvió a coger entre sus mano la planta de Bepso notando la base de esta húmeda, no pudo evitar chasquear mal la lengua al no darse cuenta que el suelo estaba mojado, se guardó la maceta junto con el arbolito en el bolsillo interior de su chaqueta negra esperando que no se mojara mucho la prenda. En muy pocas ocasiones – como era aquella – se alegraba de que existieran cosas de tamaño humano y que en comparación sean más pequeñas que ella. Asintió a cuando Triana les dijo que estuvieran atentos, si buscaban a esa chica significaba que iban a tener acción, así que sonrió confiada ante una futura pelea, mientras empezaba a caminar hacia la chica, a quien miró de forma curiosa. — ¿No te duelen los pies ni tienes frío? Estás descalza en otoño y el suelo esta mojado. Si le das la bolsa vacía a Jolyne te podría hacer unos zapatos de tela. Así nos puedes guiar sin problema hasta los astilleros — comentó con inocencia, no se fiaba de esa mujer ¿Qué clase de persona llevaba joyas y no se compraba o robaba unos zapatos? Además que quería su protección porque tenía problemas con algunas personas, pero la chica no se había dado cuenta que también tendría que pagar por la protección hacia los mismos Alas Negras, porque parecía que no tenía a nadie para protegerla de ellos. De momento no diría nada para no asustarla y perder el posible pago que era mejor que el oro, pero no le quitaría el ojo de encima, por eso mantuvo su haki activado para no perderla de vista. Con eso en mente, Sasha esperó que Emerald empezara a caminar para poder seguirla a tres metros justo detrás de ella. Ahora solo les quedaba estar alerta por si aparecía alguien.
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