[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 26 - Niebla de Guerra
#14
Leyenda (Guía de color)


Poco después de que bajara del barco y antes de poder irme a hacer mis cosas por ahí, el adefesio que tenía por compañero cayó cerca de mí y echó a correr - Supongo que tendrá ganas de llamar la atención ahora que hemos llegado a un sitio nuevo, o yo que sé - pensé, ignorando a este. No pude hacerlo mucho tiempo, pues se puso a hablar con alguien. Hay un par de cosas que me gustan como: jugar a las cartas, los perros (en especial los corgis), los animales en general, comer pechuga de pollo empanada, agradecer que sigo vivo un día más haciendo todo lo posible porque a ese día le suceda otro día en el que sigo vivo, ganar dinero para pagar mis deudas y cumplir mi sueño y escuchar conversaciones ajenas. Bueno, este último no es tanto que me guste, si no que, como todo el mundo, tengo una necesidad imperiosa de saber de qué cojones está hablando la gente que tengo cerca. Por suerte para mí, cuidar de tantos perretes en mi pasado, sumado a la necesidad de tener que identificarlos por sus ladridos, ha hecho que tenga un oído especial (o tal vez es que ya lo tuviera de antes, no lo sé). La cosa es que giré instintivamente la cabeza, pues quería saber con quién hablaba el tipo de pelo blanco. Me sorprendió enormemente ver a su lado a dos tipos encapuchados, pues estaban a escasos metros de mí y ni me había dado cuenta. Me asusté, aunque más que asustarme me puse alerta. Había sido muy imprudente de no haber mirado bien los alrededores del barco antes de bajar. Si en vez del encapuchado de la máscara y la rana gigante hubiera estado ahí el gemelo malvado del tipo de cuernos que daba órdenes a estos, posiblemente ahora mimo tendría alguna extremidad engangrenada a causa de un corte con machete ponzoñoso. No pude evitar recordar las palabras de mi madre - Bueno, siempre se puede amputar - Por mi cabeza pasó mi yo niño gritando desesperado - ¡Nooo, por favor mamá, amputar noooo. Cualquier cosa menos amputar! - la verdad es que era un recuerdo terrorífico. Espera, ¿acabo de decir una rana gigante? Volví a mirar. En efecto, era una puta rana colosal. Y además tenía una  puta katana, pues se podía ver su empuñadura sobresalir por sus ropajes - Ostia, como las tortugas ninja, pero en rana - pensé, realmente sorprendido. Por alguna razón que no llego a comprender, el amigo que casi termina hecho brochetas en el ascensor de la base de la marina decidió no solo decirle su nombre a dos completos desconocidos (el mismo nombre que tenía puesto en un bonito cartel de se busca con un precio de trescientos cincuenta millones), si no que encima les invitó a la banda - No, si solo falta que les de un paseo por el barco y les enseñe donde está la letrina - suspiré, notablemente mosqueado. No voy a negar que se me pasara por la cabeza pegarle un tiro en el brazo en cuanto se puso a hacer el tonto ENSEÑANDO SUS PODERES A DOS COMPLETOS DESCONOCIDOS,  pero me dio demasiado miedo que se enfadara y decidiera usar los poderes apuntando hacia mí, y que encima le hiciera algo al barco que había conseguido traer hasta este archipiélago intacto.

La rana ninja dijo dos nombres que parecían bastante falsos. Gaeru parecía un nombre algo más... no normal, si no menos inventado, ¿pero quién se creería que alguien se llamaba Quetzalli? Y encima Junior. Y el hecho de que se llamara Quetzalli Junior implicaba que tenía que existir un tipo alado de entidad superior llamado el Quetzalli Senior - ¿Y ese entonces qué es? ¿Un pollo de cuatro metros y medio que va por ahí dando mamporros? - pensé, sin creerme demasiado aquello. Además, la rana ninja ni siquiera hizo como que se pensaba un poco la propuesta. ¿En serio alguien aceptaría así sin más una propuesta de unirse a la secta de un señor tan feo al que se encuentran un día por la calle?

Estaba por volver a mi camarote a por mi equipo de camuflaje cuando escuché a alguien pedir ayuda. En cualquier otro caso hubiera sospechado, pero se trataba de un zorro que por alguna razón podía hablar. Era ya el segundo animal parlante que veía en menos de medio año. Me acerqué un metro, con intención de ayudar a aquel pobre animal en apuros, cuando Ashura dio un grito. Dijo que dejáramos que se encargaran aquellos dos tipos sospechosos, la rana ninja y el Quetzalli de entidad inferior. No tenía pensado hacerle caso, pero ver que la rana ninja y el tipo alado iban rápidamente a socorrer al pobre animal me permitió relajarme lo justo como para no salir corriendo detrás de ellos.

El tipo de la mala hostia me dijo entonces que apuntara a aquel grupo de gente que se acercaba, y que disparara únicamente si Rapax estaba en peligro - Como alguno de esos se acerque a menos de dos metros del zorro le meto una bala en el brazo - hablé con gran seriedad, dando un saltito, quedando a cinco metros del gigante cornudo y a quince metros del pobre y malherido anciano - O como alguien le haga daño al zorro también se lleva un balazo, aunque sea el amigo Rapax - expliqué, serio, mirando de reojo - Diría que me arriesgo a que me engangrenes un brazo con el machete ponzoñoso, pero yo no apuesto, y además sé que no lo vas a hacer - Me mantuve parado, metiendo mi mano derecha por dentro del abrigo, sin perder de vista tanto a la turba enfurecida como al hombre herido y los dos que fueron a ayudar. No quería sacar mi arma, pues hacerlo únicamente empeoraría las cosas, aunque estaba listo para hacerlo si se daba la necesidad.



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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 26 - Niebla de Guerra - por Korg - 15-01-2025, 12:00 AM

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